Críticas: El atlas de las nubes

Escrito por

Twitter icon

CLOUD ATLAS

El atlas de las nubes, ecos de la vida a través de los tiempos.

En 2005 la novela Cloud Atlas de David Mitchell llegó a manos de Lana Wachowski, quien un año después comenzó a escribir un primer borrador para llevarla a la gran pantalla junto con su hermano y colaborador habitual Andy. Dada la complejidad de la novela, los Wachowski (Matrix) decidieron rodar El atlas de las nubes con dos unidades de filmación distintas contando con la ayuda en la dirección de Tom Tykwer (El Perfume), quien rodó las historias ambientadas en 1936, 1973 y 2012 mientras los Wachowski hacían lo propio con las otras tres.

El atlas de las nubes está compuesta por seis historias inicialmente independientes entre sí, situadas en tiempos y lugares tan alejados unos de los otros que es difícil ver los hilos que entrelazan cada una de ellas. Pero una vez que el espectador se deja atrapar por ellas, poco a poco va siendo consciente del mensaje que la película nos quiere transmitir, el de que todo lo que somos, todo lo que hacemos en nuestra vida tiene su repercusión en vidas futuras que siempre tienden a repetir las mismas actitudes una y otra vez.

CLOUD ATLAS

Para ello, Tom Tykwer y los hermanos Wachowski, se sirven, no sólo de un reparto coral que interpreta a los personajes de todas las historias, si no, y principalmente, de un estupendo montaje entre ellas sin descuidar en un solo momento la trama de cada una, pero mezclándolas de tal manera que parezca desarrollarse en un único guión a pesar incluso de que la autonomía de cada historia esté basada tanto en su propio argumento como en el género cinematográfico al que pertenece. A saber: aventuras coloniales con la historia The Pacific Journal of Adam Swing ambientada en las islas del Pacífico sur en 1849, drama romántico de época en Letters from Zedelghem en la Escocia de 1936, thriller setentero en el San Francisco de 1973 con Half-Lives: The first Luisa Rey mistery, una comedia geriátrica a cargo de The ghastly ordeal of Timothy Cavendish en la Inglaterra de nuestros días, la más pura ciencia ficción al estilo Matrix en la recreación de una nueva Seúl en 2144 reconstruida sobre los restos de la antigua en An orison of Sonmi-451 y finalmente un futuro postapocalíptico que recuerda a películas del tipo Mad Max o a aquel futuro que retrataba El tiempo en sus manos, situado esta vez en algún lugar de Hawai en 2321, Sloosha’s crossin’ an’ ev’rythin’ after. Hay sin embargo un séptimo enclave inapreciable a lo largo de la película y del que no desvelaremos su función en ella para no revelar nada más de lo imprescindible.

Al margen de que algunas caracterizaciones puedan resultar como mínimo chocantes, y en algún caso hasta ridículas, el trabajo de todos y cada uno de los actores es fundamental para la recreación de cada parte de esta película. El hecho de que cada intérprete tenga un papel distinto en cada historia, salvo James D’Arcy que repite personaje en dos de ellas, no es ningún obstáculo para que todo el reparto esté soberbio en sus diferentes roles. Al mencionado D’Arcy le acompañan en esta épica metafísica los escarizados Tom Hanks, Halle Berry, Susan Sarandon, Jim Broadbent junto a Jim Sturgess, Hugh Grant, Doona Bae, Ben Whishaw y un Hugo Weaving, encarnando a todas las formas posibles del mal, inmenso como siempre.

CLOUD ATLAS

Acompañada por una maravillosa banda sonora compuesta por el propio director Tom Tykwer junto a Reinhold Heil y Johnny Klimek a modo de sinfonía, El atlas de las nubes ha sido tachada de extremadamente pretenciosa y carente de contenido bajo una apariencia suntuosa, pero para la que suscribe esta reseña no sólo no aburre en sus casi tres horas de metraje sino que se convierte en una experiencia, si bien algo confusa en sus primeros minutos, espectacular tanto a nivel visual, interpretativo y argumental. Como se suele decir, es una película que o la amas o la odias, pero no dejará indiferente a nadie.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *