Berlinale 2013: Día V

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Jude Law and Rooney Mara

Jude Law y Rooney Mara, protagonistas de Side Effects, ayer en Berlín.

La etapa postmodernista del cine sigue en proceso de definición y búsqueda de nuevas formas. El séptimo arte ha evolucionado de manera muy veloz, indiscutiblemente sigue bebiendo del resto de fuentes artísticas, pero cada día se retroalimenta más a sí mismo. Las autorreferencias plagan las películas, desde pequeños guiños a grandes homenajes, o incluso se habla sobre los mismos procesos que llevan a realizar una obra cinematográfica: Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Pablo Berger, Leos Carax… El director iraní Jafar Panahi también se halla entre este grupo de directores, aunque en su caso trata de expresar el dolor que le produce no hacer lo que más le fascina en el mundo: el CINE. Tal vez por ello nos dé un poquito de dentera que algún que otro periodista haya abucheado la película tras su proyección. Y no sólo por el hecho de que nosotros estuviéramos en desacuerdo y hayamos aplaudido, se trata de respeto hacia alguien muy particular, en una situación muy concreta y en la que el mero hecho de estar aquí en la Berlinale ya es digno de elogiar. Toleramos todo tipo de opiniones y maneras de expresarlas, otra cosa es que nos gusten más o menos.

CAH Parde

Dicho esto y dado que fue el primer pase del día en el Berlinale Palast, sigamos hablando de Pardé (Closed Curtain) de Jafar Panahi. Sin duda alguna era una de las más esperadas y podía palparse en el ambiente: mucha gente, asientos reservados y mucho murmullo. Se abre el telón y empieza la proyección, tras unos breves títulos de crédito tenemos el plano fundacional de muy larga duración: de composición simétrica, vemos la playa y el mar entre los hierros de una verja; un coche llega a lo lejos, se detiene y un hombre baja, se acerca hasta la casa, abre la puerta en fuera de campo y, al entrar, la cámara panea hacia la izquierda, dejándonos ver que lo que lleva en una bolsa de deportes es su perro, tras ello, comienza a tapar todas las ventanas con cortinas sin dejar que ni una sola luz penetre, luego descubriremos que este hombre es el alterego de Panahi. No llegamos a adivinar si las toses constantes que se oían entre las butacas durante este largo plano tenían un origen infeccioso o bien eran una muestra de desaprobación hacia lo que estábamos viendo (hay que aclarar que es bastante importante haber visto previamente This is Not a Film para entender mejor el significado de Pardé puesto que ambas forman una especie de díptico o, al menos, sería muy necesario tener cierto background sobre quien es Panahi). Finalmente el director iraní rompe la magia del cine de manera muy interesante: adentrándose él mismo en el plano, hasta ese instante podía habernos suscitado la idea de estar viendo algún tipo de ficción, sin embargo, esa lectura muere en ese preciso instante.

El nivel de lecturas que se extrae de todo lo que viene a continuación relacionándolo con la primera parte es variadísimo: la frontera de lo real e irreal, el metalenguaje cinematográfico, la vocación del cineasta y su necesidad del cine para vivir, el dilema moral de lo ético y lo que no lo es… Panahi vuelve a intentar tornar a su favor la escasez de medios y sus deficiencias técnicas, y de nuevo vuelvo a conseguirlo. El interés de la obra es muy elevado, la odies o la ames, merecerá la pena.

CAH Side effects

Todo lo contrario sucede con Side Effects de Steven Sodebergh, un thriller que no aporta nada nuevo y que pasará sin pena ni gloria, más allá de lo que se comenten los desnudos de Rooney Mara. Era otro de los títulos más llamativos de la Sección oficial, o al menos el nombre de Soderbergh siempre invita a ello. El director de Sexo, mentiras y cintas de vídeo está en una etapa muy prolífica pero muy poco fructífera por lo que parece.

El Dr. Jonathan Banks (Jude Law) es un psiquiatra que comienza a hacer terapia con Emily (Rooney Mara), una joven con problemas depresivos que se extrapolarán al tomar las prescripciones que recetadas por Jonathan. En ningún momento se llega a empatizar con los personajes de ninguna manera, ni la pareja protagónica ni actores de reparto de renombre como Catherine Zeta-Jones consiguen otorgar verosimilitud a sus personajes. En un thriller al uso cuyo fin es entretener y del que no puedes extraer ningún otro tipo de lectura  es básico el carisma de sus personajes y, en este caso, hay una terrible carencia en ese aspecto. De Sodebergh poco podemos decir: mala dirección de actores, nula aportación a nivel visual y, además, no escribe el guión. Respecto a este último aspecto, comienza a cansarnos sobremanera que todo thriller tenga un giro final de acontecimientos: ¿es obligatoria dar tres vueltas de tuerca a toda historia? Al menos nos ofrecen el desnudo de Rooney Mara, como decíamos, ahí radica el atractivo fundamental.

CAH Camille Claudel 1915

Tras el parón del mediodía y probar en esta ocasión el fast-food típico alemán, el currywurst, nos fuimos al Kino 9 del Cinemaxx para ver Camille Claudel 1915 de Bruno Dumont. Basada en hechos reales, cuenta la historia de Camille Claudel, una escultora aprendiz de Rodin que, tras ser internada por su familia, no volverá a esculpir y pasará el resto de sus días encerrada esperando las visitas de su hermano. Aunque esta sinopsis es un tanto relativa, ya que no hay una narración de acontecimientos al uso sino que es algo más contemplativo y observacional.

La película es casi al completo lo que haga Juliette Binoche y lo que te genere el personaje que interpreta, es cierto también hay una excelente fotografía, probablemente la mejor en lo que se refiere a las participantes en la sección oficial. La luz naturalista y sus cuidadísimas composiciones de cuadro en formato 2:35 (scope) son muy interesantes, aunque donde más llama la atención no es en los planos abiertos más característicos de este formato, sino en los más cerrados, con el personaje siempre en el mismo centro de la pantalla y que recuerdan mucho a los realizados por Paul Thomas Anderson en The Master pero aparte de ello, Binoche y sólo Binoche, la actriz se come la pantalla y se vuelve en sí misma el centro de todo el largometraje. Como puntos negativos del conjunto, hay que decir que es una narración lenta y en ocasiones un tanto espesa, sobre todo el momento en el que  se abandona el punto de vista de Camille, muy cerca del tercer acto, para realizar una larga presentación de su hermano, algo que era absolutamente innecesario y que además está contado de manera que genera muy poco interés.

CAH The Broken circle breakdown

Y llegamos ya al último pase del día: The Broken Circle Breakdown de Felix Van Groeningen, dentro de la sección Panorama. No exageramos cuando decimos que tras su pase ha sido aplaudida con mucho entusiasmo durante casi todos los títulos de crédito y que luego, al salir el director al escenario del Friedrichstadt Palast, no ha podido hablar, la ovación recibida de diez minutos con gran parte del público sólo le ha permitido emitir un grito: “We love you!!!”, la gente solo se ha detenido cuando Veerle Baetens y Johan Heldenbergh, la pareja protagonista,  han comenzado a cantar allí mismo una de las baladas del film, en fin, una experiencia absolutamente inolvidable.

La película trata de la historia de amor de Elise y Didier: ella tiene una tienda de tatuajes y porta una cruz en su cuello, él es ateo, toca el banjo y es el líder de un grupo de música de bluegrass, obviamente esto en el cine es amor a primera vista. Comenzará así una relación que se prolonga a lo largo de unos ocho años y que está contada con constante saltos en el tiempo. El punto de conflicto clave es la gravísima enfermedad de la hija que ambos tendrán y que será el detonante para cambiar de manera decisiva su historia. El nivel de interpretación de ambos actores es excelso, su química en pantalla deslumbra y el film funciona a todos los niveles: banda sonora inolvidable del propio actor principal, una estructura dramática que alterna de manera precisa las escenas más dramáticas con las más cómicas o sentimentales, diseccionando muy bien todo el desarrollo, dirección y montaje con un gran sentido del ritmo y con derroches visuales de gran calibre, sobre todo en las escenas musicales… Tal vez de lo único que se le pueda acusar es de algún subrayado dramático excesivo y de los propios hechos que conforman la historia, que tal vez sean muy exagerados pero es innegable que derrocha encanto a raudales, que desprende emoción y que conquistará el corazón de cualquiera que la vea.

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