Berlinale 2013: Día I

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CAH Matt Damon Berlinale

Empieza la Berlinale en Cinema ad hoc: día uno.

Antes de ponernos a comentar la primera jornada, debemos elogiar el respeto que se tiene por la obra cinematográfica aquí en Berlín, ciertamente también es un festival de cine muy reconocido en todo el mundo y donde todos los asistentes acudimos ansiosos de ver todas las películas posibles durante su transcurso pero no obstante, esto no impide que lo destaquemos positivamente. Ver todas las salas llenas a rebosar sea la película que sea, colas infinitas a la espera de una entrada y un ambiente absolutamente genial es todo un placer. Poco importa la nevada con la que hemos amanecido y el frío acuciante, aquí la condición climatológica no implica ningún problema. Tal vez lo mejor sea ese momento mágico del que ya no podemos disfrutar casi en ninguna sala española: llegar, ver un enorme telón rojo tapando la pantalla, otorgando misterio a aquéllo que vamos a degustar y disfrutar en mayor o menor medida, las luces comienzan a apagarse y el telón poco a poco se va abriendo. Y entonces empieza la película. Y entonces empieza la Berlinale.

Después de adentrarnos en el Hyatt para acreditarnos, el lujoso hotel situado en el centro neurálgico de la Postdamer Platz, intentamos hacernos con la entrada para ver The Grandmasters. Esa película que parecía imposible de acabar para Wong Kar Wai y que abría este festival. Efectivamente, sólo pudimos intentarlo dado que todas las entradas estaban vendidas. Si la reponen y conseguimos verla, ya os contaremos que nos pareció. Ahí nos lamentamos de esa admiración que despierta el cine y que nos hayan dejado sin verla de momento.

Promised Land

Pasada la decepción, nos pusimos manos a la obra con el día. Promised Land de Gus Van Sant fue nuestra película inaugural de festival. La tercera colaboración entre el director y Matt Damon nos dejó un tanto fríos. Al igual que en El Indomable WIll Hunting y Gerry Damon también firma el guión y, por tercera vez, cambia de socio personal, tras Ben y Casey Affleck esta vez ha sido John Krasinski el que hacía las veces de multifunción. Por cierto que además de escritores y protagonistas, también son productores del film. No queremos ser malpensados, pero las extrañas derivaciones que toma la película tras su buen arranque, en lo que parece un intento de favorecer las actuaciones de ambos actores, nos llevan al menos a sospechar malévolamente. Cuando la negociación que sostienen el pueblo vendedor de tierras y Matt Damon, como representante de una multinacional de gas natural, llega a un punto muerto, la narración también gripa al mismo tiempo y no es capaz de levantar el vuelo. El inicio cómico y bastante entretenido con una genial Frances McDormand llevando mucho del peso de la trama, acaba por tornarse en un producto de mensaje maniqueo y de muy poco calado. A través de momentos musicales y de un montaje mucho más incisivo tratan de dotar a esta segunda parte de más ritmo e interés pero no funciona de ninguna manera. Aparte de cuestiones puramente relativas al film, siempre hay que ser agradecido con la inquietud de un director como Van Sant que no para de buscar nuevos temas de los que hablar y nuevas maneras también de narrarlos; esta vez no podemos anotarle el punto, otra vez será.

CAH Paradise Hope

Salimos del Berlinale Palast y, tras previa y breve parada para comer, partimos a los Cinemaxx, también ubicados en Alter Postadamer Strabbe. Allí vimos Paradise: Hope, película que cierra la trilogía de Ulrich Siedl. El director austriaco mantiene las constantes formales que ya había trabajado anteriormente: la frontalidad de la cámara respecto a los actores, el plano estático sin un ápice de movimiento, el humor negro, la puesta en escena basada en la improvisación; y también por supuesto, la cámara en mano agresiva que aparece en contadas ocasiones para destacarse de forma evidente de esos instantes de estatismo dando aún más vía libre a un trabajo actoral sin ningún tipo de corsé. Melanie, la joven protagonista de Hope es la hija del personaje principal de Love y la sobrina del de Faith. Más allá de algún guiño, ése es el único nexo narrativo que la une con sus predecesoras, cada una de ellas puede disfrutarse y apreciarse de manera independiente. Una vez más estamos ante un tema bastante escabroso: una chica joven y de buen año (ejem, ejem), va a un campamento de verano junto a otros chicos también con problemas de sobrepeso para someterse a un sistema de dieta. Este leitmotiv da pie a la cuestión principal que trata Seidl: la relación amorosa establecida entre el doctor del campamento, un tipo de unos 50 años de edad y un tanto perverso, y Melanie. Una especie de reinvención de Lolita, la novela de Nabokov; aunque en este caso el diminutivo podría sonar irónicamente despectivo. Hay que remarcar que Seidl es mucho más sutil en su narración de lo que nos tenía acostumbrados. Muestra todo lo que sucede sin cortar nada, todo queda reflejado en la pantalla; sin embargo, parece haberse frenado en lo que se refiere a los hechos que narra, adoptando de esta manera una postura mucho menos provocativa, algo que creemos potencia el valor del film.

Tras dos proyecciones de la sección competitiva y como cierre del día, nos íbamos a la sala CineStar Event para ver La Plaga, de producción española y participante en la sección Forum Expanded. Neus Ballús, la directora del film, sí que ha debido sentir como nadie ese respeto y admiración que reina por estos lares. La enorme sala estaba llena hasta los topes para ver un largometraje de clara vocación autoral al que podríamos englobar dentro del vasto mundo del cine de no ficción. Aunque está claramente muy apegada a la más fidedigna realidad y cuenta con actores que hablan de sus propias vidas, sería inexacto calificar este trabajo bajo la etiqueta de documental; su manera de narrar es mucho más cercana a la ficción, ese cruce de caminos en el que interactúan todos los personajes formando una especie de pequeña comunidad está evidentemente forzado a través de recursos cinematográficos. Esto no le resta valor en absoluto al film, sencillamente le aparta de esa etiqueta más especifica que es el documental. En palabras de Ballús, La Plaga trata de ser una especie de luz y traer esperanza a todas la personas que viven las precariedades del mundo actual y es que al igual que les sucede a ellos, ninguno de nosotros sabe cuando puede llegar una lluvia redentora que haga volver a florecer nuestras vidas. Respeto al casting el personaje de María, una anciana muy deteriorada físicamente, ensombrece al resto del reparto coral: su sencillez, su negación a la autocompasión y su autenticidad hacen de ella alguien realmente cercano que emociona a cualquiera. La relación que establece con su enfermera genera momentos realmente inolvidables, de una sencillez lírica y humana demoledora.

CAH Neus Ballús

Con la ayuda que supone estrenar en la Berlinale, además de su calidad cinematográfica, estaríamos muy felices que algún día pudiera llegar a estrenarse en salas comerciales pero lo dudamos mucho, sobre todo en España dadas las circunstancias, no obstante, la Universitat Pompeu Fabra puede estar muy orgullosa de la cantera de cineastas que están formando en sus aulas. Neus Ballús es una excelente prueba de ello.

PD. La imagen de Neus Ballús pertenece a http://xclavijoclickdiary.blogspot.com.es/

One Response to Berlinale 2013: Día I

  1. @carlosgmart dice:

    Crónica de nivel. Y mucha envidia sana, a pesar del frío.

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