Críticas: Amor es todo lo que necesitas

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La mejor comedia romántica regresa con Amor es todo lo que necesitas.

La ganadora del Oscar en 2010 por En un mundo mejor Susanne Bier parecía necesitar un respiro después de algunas películas fuertemente dramáticas, y en su nuevo trabajo modifica un trasfondo argumental que bien podría dar para una cinta Dogma de carácter cínico y reflexivo a lo Celebración de Thomas Vinterberg (una boda en la encantadora localidad italiana de Sorrento será el motivo por el que dos familias muy diferentes se reunirán y sacarán a relucir todos sus secretos y mezquindades), y lo convierte en una historia de amor entre Ilda, la madre de la novia, una peluquera que acaba de superar un cáncer y que descubre que su marido le está engañando, y Philip, el padre del novio, un hombre de negocios que vive amargado por no haber podido superar la muerte de su esposa años atrás. Amor es todo lo que necesitas es una comedia tan ligera y tradicional, como sincera, elegante y positiva.

Susanne Bier sabe lo que se hace: coge una historia muy tierna y divertida llena de situaciones realistas y empáticas, la sitúa en un entorno idílico y la envuelve en una preciosa banda sonora. Es una manera como cualquier otra de manipular al espectador, está pensada conscientemente para gustar. Además, la habilidad de la directora para contar historias y a su buen manejo del ritmo suponen un conjunto tan agradable y satisfactorio que es muy difícil no dejarse llevar. A esto hay que añadirle la buena labor de Anders Thomas Jensen, habitual colaborador de Bier, que escribe un guión bienintencionado con apenas salidas de tono y con unos personajes muy cuidados de los que uno no puede evitar encariñarse, muy al estilo del trabajo que hizo con Lone Scherfig en Wilbur se quiere suicidar. La película es bastante previsible en lo que a la historia principal se refiere, pero la tramas secundarias tienen algunas resoluciones que pueden resultar más inesperadas.

Quizás la mejor baza con la que cuenta Amor es todo lo que necesitas es lo bien desarrollada que está la relación de los protagonistas, dos personajes antagónicos destinados a atraerse y a curarse el uno al otro. Una historia contada a través de miradas y detalles, en la que, a pesar de que el final se note algo forzado para buscar el “happy ending”, casi todo fluye de manera natural, gracias también a la enorme química que tienen como pareja los dos actores principales. Pierce Brosnan va demostrando con los años que ha sido un actor bastante infravalorado a lo largo de su carrera. Brosnan tan pronto hace de James Bond como una comedia, un dramón o un thriller, y sale airoso de todo. Aquí sencillamente borda su personaje de tipo duro que poco a poco va rompiendo su caparazón. Su compañera de reparto, Trine Dyrholm, está absolutamente maravillosa en su papel de esposa y madre entregada y sufridora, que no pierde la alegría ni las ganas de vivir a pesar de las difíciles situaciones por las que pasa. Viéndola apoyar a lo demás y soportarlo todo con una sonrisa, uno siente que se merece todo lo bueno que le pueda suceder. Es esa simpatía hacia los personajes de la que hablaba antes la que engancha al espectador desde el primer momento y consigue que la película funcione tan bien como lo hace. El resto del reparto lo compone un elenco de actores danés prácticamente en su totalidad, en el que todos cumplen perfectamente, destacando especialmente Kim Bodnia como el marido de la protagonista, un personaje que podría ser despreciable pero que incluso acaba enterneciendo en su simpleza, y Paprika Steen como la insoportable cuñada de Brosnan.

Lo mejor de Amor es todo lo que necesitas es que, a pesar de ser típica y aparentemente desenfadada, no se trata de una película en absoluto insustancial ni vacía, hay situaciones llenas de sombras, pero también de muchas luces, que son en las que escoge centrarse, lanzando una mirada esperanzadora hacia el futuro y lo que podemos esperar de la vida. Una deliciosa comedia romántica de calidad, no inventa nada pero que hace reír y conmueve a partes iguales. Muy recomendable.

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