El expediente oculto: Ocarina of Time

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Desde este reducto libertario el pueblo reclama saber de una vez por todas la respuesta a uno de las incógnitas más crueles de la historia humana en general y de la historia del cine en particular. Pasen y asómbrense.

Uno de los mejores videojuegos de la Historia. La joya más deslumbrante del legado Miyamoto. Una banda sonora mítica de Koji Kondo. Unos personajes entrañables. Unos enemigos espectaculares. Unas secuencias épicas. Una generación perdida, perdida por el puto mapa interminable de Hyrule buscando skulltulas y gallinas voladoras. Un mundo huérfano que clama por volver a los orígenes. ¿Lo adivináis? ¡Sí! ¿Dónde demonios está nuestra adaptación al cine de Legend of Zelda: Ocarina of Time?

Porque la secuencia del Bolero of Fire contiene más cine que muchas secuencias de El Padrino

Desgarrados por la incertidumbre, los componentes de este equipo se dedicaron una serie de tareas de investigación entre las que se incluyó rescatar a un caballo de un rancho, perseguir pollos fugitivos en un pueblo de paletos, pelear con nuestra sombra en una caverna de hielo, darle con el matamoscas al hada más pesada del mundo y volvernos tarumbas buscando llaves en un sitio rarísimo donde no paraba de subir y bajar el nivel del agua.

En cualquiera de los casos, la conclusión fue unánime: no existe ninguna razón objetiva o subjetiva para que la majestuosa masterpiece de Nintendo no sea llevada a la gran pantalla. En cambio, existen al menos mil cincuenta y tres razones para hacerlo. Aquí desgranaremos unas cuantas.

1. Tenemos al Link perfecto

Oh, de acuerdo, tenemos un pequeño problema técnico. Pero si Blanca Portillo es Segismundo y Simón Bocanegra en La vida es sueño y Alatriste (respectivamente) no vemos porqué la muy élfica Saoirse Ronan no puede encarnar al Link adulto. Y sabemos que en la fallidísima Hanna ya demostraba habilidades de sobra para encarar perfectamente a una héroa de armas tomar. Y con un buen pelucón y algo más de colorete, hasta se podría ahorrar una actriz y que también hiciese de la princesa Zelda.

Un poco de maquillaje por aquí, unos cuantos píxeles menos por allá y ¡voilà!

2. Aparecen zombies y los zombies están de moda

¿Qué hay más aterrador a la par que pintoresco que pasearse por una gigantesca campiña y encontrarse con los zombies del lugar, que salen de la tierra según se pone el sol para acabar con la vida de nuestro héroe en la más clásica tradición del género?

3. Unos secundarios carismáticos

Carpinteros gays con bigote que sprintan desaforadamente por las aldeas, el dependiente de la tienda de escudos, el herrero de la montaña, el bicho que da vueltas por Goron City… Todos los actores de reparto de Hollywood se pelearían por hincar al diente a tan jugosos personajes. A nosotros nos parece todo bien siempre y cuando se respete nuestra elección de casting para la yegua Epona: Julia Roberts.

4. El árbol Deku y los pollos de Kakariko

Porque la muerte del árbol Deku fue como presenciar la defunción de un segundo padre, creemos que su memoria debería ser doblemente honrada con un gran crescendo dramático como dios manda, en Dolby Surround y full HD.

¿Qué puede ser más triste que un árbol con bigote marchitándose en lo mejor de su fotosíntesis?

Y para agregar el contrapunto alegre y desenfadado, nada mejor que unas escenas cómicas, a lo Spielberg en War Horse, de los pollos de Kakariko haciéndoselas pasar canutas a nuestro protagonista.

5. Da para franquicia

Por si lo anteriormente enunciado no fuera bastante, el videojuego más largo de nuestras vidas con permiso del Baldur’s Gate da para parte primera, segunda, tercera dividida en dos, cuarta y hasta quinta si me apuras. En caso de no haber material suficiente, se sugiere rellenen aleatoriamente con emocionantes gymkanas en la galería del arco o poniendo a nuestro héroe a cortar plantas para obtener esplendorosas rupias. ¡Pura adrenalina!

6. Espectaculares batallas

Los hostiles encuentros cara a cara de Link con los subjefes aseguran siempre un final espectacular para cualquier entrega, pudiendo elegir desde el primer combate con el fantasma de Ganon que vive en unos siniestros cuadros hasta el cardíaco duelo con las brujas del Templo del Espíritu, pasando por el desquiciante tête-a-tète con Morpha o con la flamígera Volragia.

7. Chicas sexys

Porque Link no tiene nada que envidiarle a Larry el de Larry’s Leisure Suite en lo que se refiere a romper corazones femeninos y en su camino hasta el rescate de la pelín sosa Zelda, se encuentra con muchas tentaciones femeninas dispuestas a disuadirle de sus viriles propósitos: la falsamente recatada Saria, una lolita de pelo verde que ya muestra maneras desde la más tierna infancia; la manipuladora Malon, que ya se encarga de que el pobre Link haga el trabajo sucio en su rancho; la exótica princesa de los zoras, pionera del romance interespecies; o la sempiterna hada Navi, claro ejemplo de la clásica mujer regañona que en el fondo lo que necesita es un hombre que la ponga en su sitio.

8. Ganon, Ganon, Ganon

Un héroe mítico lo que necesita para redondear su leyenda es un enemigo a su altura y qué mejor enemigo que un ser que cada vez que aparece suelta unas risotadas de helarte la sangre. No sabemos muy bien qué dice ni cuál es su problema, pero con esas carcajadas salidas del mismísimo averno, ¿qué más nos da? Ganondorf, además, es pelirrojo.

¡Mi nombre es más grande que yo!

Así pues, señores de Hollywood, tomen nota:

No queremos ver ochocientos remakes más de películas que ya hemos visto.

No queremos ver precuelas ni secuelas de películas que ya ni siquiera cuelan.

Lo que queremos es ser escuchados y tenidos en cuenta.

¡No más dilaciones! ¡Queremos ver Legend of Zelda!

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