Abycine, día 6

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Hoy se cierra el festival con el visionado de Insensibles, Berberian Sound Studio y Holy Motors.

Tres películas provenientes del festival de Sitges para el día de Halloween. Comenzamos el día con Insensibles de Juan Carlos Medina. El cine de género en los últimos años se ha ido potenciado en España superando, gracias a dios, en fama al cine social. En Insensibles tiene cabida la Guerra Civil, siempre tan manoseada en el cine español y siempre tan mal retratada en pantalla salvo que el tema lo cogiera Berlanga e hiciera una gran película. La película promete con una escena inicial conseguida, con la que uno imagina que nos encontraremos ante una película muy digna. Pero el planteamiento posterior convierte esto en agua de borrajas.

Pero aunque la película no esté del todo mal dirigida por parte de Medina, el guión escrito por él y por Luis Berdejo -sí, el que hizo una peli con Kevin Costner- es un tanto desastre, sobre todo a la hora de articular las dos líneas temporadas, con flashbacks cansinos y algunas secuencias con una falta de intensidad alarmante. Es cierto que el grupo de actores hace lo que puede para sacar adelante la película pero no resulta suficiente y el argumento acaba cayendo por su propio peso, con algunas escenas algo ridículas que terminan por coronar el producto.

Y llegamos al plato fuerte del día, la clausura del festival con una sesión doble formada por Holy Motors y Berberian Sound Studio. Antes de la sesión, una gala para premiar trabajos que se han visto. En internacional no dieron ningún premio aunque en digital la ganadora fue la muy recomendable Los increíbles (Ala rota, La dama de hierro y La mujer radiactiva). Además también premiaron a varios cortos. Quizá lo más reseñable de la gala fue la simpatía y la belleza de la chica que hizo de maestra de ceremonias y la ausencia, por enfermedad, de Ángel Sala, que estaba previsto que viniera en esta particular colaboración que se ha establecido entre los festivales de Sitges y Abycine.

De Holy Motors no es fácil hablar. Unos la tacharán de onírica, otros dirán que es surrealista, algunos que es una tomadura de pelo y a una cuanta gente le parecerá una obra maestra. ¿Y quién tiene razón de todos ellos? Pues probablemente todos. Es una propuesta tan extrema, tan repleta de genio, que hay mucho arte pero también mucha pretenciosidad en la película, para qué negarlo. Pero a mí me resultó tan atrayente la locura de este proyecto, ese particular día del protagonista y su viaje en limusina que me olvidé de algunas cosillas más impostadas que pudiera tener. Curiosamente dos de las películas más extremas, más locas que hemos visto este año transcurren en su mayor parte dentro de una limusina. La otra es Cosmopolis, claro, aunque Holy Motors ve más el mundo exterior que la cinta de Cronenberg -que también lo ve-.

Holy Motors puede verse como un gran homenaje al cine, donde se mezclan muchísimos géneros en cada aventura que vive el espectador junto a su protagonista. También puede que haya algo de vacío interior, vemos como ese protagonista, agotado, harto de hacer lo que hace, se pasa el rato fumando, bebiendo y sin cenar. Pero claro, es una película tan extrema que nunca se sabe cuando comienza el ser humano y cuando acaba el personaje. Quizá tan vacía como una París, que aunque se ve bella, sobre todo cuando acompaña al protagonista en su viaje mirándola por la pantalla, se la ve más gris y decadente que otras veces que ha sido filmada en el cine. Lo mejor que creo que tiene Holy Motors es la belleza, la poesía que existe en los momentos grotescos, como ese particular homenaje a la bella y la bestia convertido finalmente en un paraje religioso, la locura del momento, con navaja en mano, cuando nuestro protagonista debe cometer un asesinato y su posterior conclusión y los interludios musicales, muy especialmente ese en que varias personas tocan mientras caminan. Y aunque es una película excelentemente dirigida por Leos Carax, da la sensación que el auténtico dueño de la función de la película y quien la levanta es Denis Lavant. Sobrenatural.

Después de Holy Motors un breve descanso para reflexionar sobre lo que se ha visto o para hacer necesidades si es necesario. La sala, repleta en su primera sesión, se vació considerablemente en Berberian Sound Studio. La gente se perdió una película muy interesante, más fácil de asimilar que la primera. Aunque tras el trallazo que supuso la cinta francesa incluso, en parte, lo comprendo. Nos vamos a Italia, a la filmación de una película y vemos como nuestro protagonista trabaja en el apartado sonoro de la misma. Pero a la vez, en el rodaje, se comienza a sentir incómodo porque el terror es un género donde no ha trabajado -ni le gusta- y porque la gente de allí no es que sean precisamente los tipos más amables del mundo.

La película tiene cosas muy interesantes. Por ponerme a citar, la película predica con el ejemplo y el trabajo sonoro es magnífico. Y no me refiero simplemente a los momentos en los cuales nuestro protagonista trabaja con sus aparatos y va regulando y modulando diferentes cosas. Hay mucho más que eso, y cualquier sonido insignificante cobra sentido. También aprovecha muy bien el escenario ya que la película se desarrolla en ese estudio. Un estudio pequeño y gris, quizá incluso siendo lo que más se parece al protagonista. También contamos con el buen hacer de su protagonista, Toby Jones. Psicológicamente cada vez va perdiendo más la cabeza, llegando a fundirse eso con imágenes de la película en algunas escenas conseguidas. Existe, quizá o al menos eso creo, un uso gratuito a la hora de combinar el italiano con el inglés -recuerdo, se desarrolla en Italia pero el protagonista es inglés y no sabe hablar italiano-, puede ser razonable por lo que acabo de poner pero creo que en algunas escenas es un tanto estándar el uso. La gran mayoría de secundarios están desaprovechados y oscilan entre lo nada interesante y lo que en teoría promete pero se termina desperdiciando -el personaje de la chica-. Quizá también tengo la sensación de quedarme a medias con ella. Pero, aun así, es una película entretenida y con algunos momentos en los que el director juega con el aspecto psicológico a través de los apartados técnicos.

Y con esto llega a su fin el festival. Cada vez con menos películas y sesiones pero intentando conservar su calidad. Y con un par de películas fascinantes y maravillosas.

3 Responses to Abycine, día 6

  1. Eptesicus dice:

    Rizzo, no sabía que estabas comentando el festival para la web. Yo sólo he ido a la clausura. "Holy Motors" no me gustó, no entendí nada y me pareció muy pretenciosa. Lo que más me gustó fue el entreacto musical.

    "Berberian Sound Studio" ya fue otra cosa, muy interesante e inquietante. Es cierto que hay personajes desaprovechados, sobre todo los femeninos.

  2. RobRoy dice:

    Uff… llego aquí por casualidad. Para mí, (soy albaceteño) esto del Abycine no era lo más popular del mundo. Ya me habían dicho que era muy cultureta… pero me sobrepasó "Holy Motors". Bodrio terrible. Penosa pérdida de tiempo. Y seguro que el Ayuntamiento está contento de gastarse dinero en esto con la que está cayendo. Por favor.

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