Sitges, día 5

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Nueva jornada en Sitges, nos acercamos al ecuador del Festival.

Entre otras cosas nos gusta Sitges por su variedad, algo que desde ciertas posturas reduccionistas se ve como una tara más que como una virtud. Esta diversidad consigue que en un día como hoy en el que nos llevamos una cierta decepción con una película de terror clásico como lo es el último trabajo de Rob Zombie, lo salvemos con una comedia negra que, aparentemente, se aleja de los cánones que deberían condicionar todo lo que se proyecta en el Auditori (según algunos). Viva pues el mestizaje, viva el mix de géneros y al cuerno con las etiquetas prediseñadas

Paletos a la fuga

Una pareja, probablemente la más lamentable y patética de todo el Reino Unido en un descacharrante viaje de ¿placer? por museos de lápices y cámpings de caravanas. Sightseers es una sorprendente muestra de nuevo humor británico deformador de géneros y estilos, lo mismo que hacía Hot Fuzz con el policiaco o Shaun of the Dead con el cine de terror/zombies sucede aquí con las road movies o las pelis de serial killers. Otro de sus indudables méritos es conseguir descolocar incluso a los más avezados espectadores casi en cada secuencia gracias a la idiocia de sus impresentables protagonistas, nunca existe una justificación de sus actos ¿hacen lo que hacen por amor? ¿por aburrimiento? ¿porque sí? Todo esto que en cualquier otro largometraje sería un baldón, un paradigma de la indefinición, aquí suma enteros al conjunto debido precisamente a que sus protagonistas destacan por ser completamente inanes, un cero a la izquierda tanto en lo moral como en lo afectivo. Recomendamos Sightseers en suma por su cualidad de rara avis, por su negrísimo humor, por las toneladas de mala leche que destila. Imagínense Dos tontos muy tontos en clave dark (Hola Beto!) y ya tendrán una idea de que va la cosa.

Planicie videoclipera

Se esperaba bastante de la nueva película de Rob Zombie, The Lords of Salem, una amalgama de brujería y terror psicológico a lo Polanski firmada por un autor muy estimado por estos lares. Así pues resulta bastante significativo que la reacción del normalmente generoso público de Sitges fuera un sonoro abucheo durante los títulos de crédito finales, uno de los pocos que seguramente podremos escuchar en esta edición y no es que la cinta no se lo merezca ya que el nuevo film del director de Los renegados del diablo es una planicie emocional carente de momentos de tensión, esos momentos que se supone deberían ser su punto fuerte. Sin clímax ni angustia transcurre su metraje como un río perezoso y cansino y a estas alturas de festival, casi en su meridiano, vamos necesitando más rápidos y cascadas que una navegación tan cautelosa. Para terminar con la función, la conclusión de la película es una especie de videoclip alargado que Zombie utiliza para incrustar su universo propio de conjunciones de carne y metal, el tipo tiene sus inquietudes autorales y un estilo definido, nadie lo va a discutir a estas alturas, pero nos tememos que esto no es suficiente para que su film cruce la delgada línea que separa lo desechable de la obra de interés.

Digital vs celuloide

Ya en sesión de tarde tocaba documental apadrinado por uno de nuestros actores cara de palo preferidos, el amigo Keanu Reeves. Side by Side, que ya tuvo una buena acogida en el pasado Festival de Berlín, pretende ser una amplia panorámica del estado actual de la cinematografía en cuanto a su sistema de grabación ¿digital o celuloide? ¿tienen futuro las películas rodadas en 35mm. en un mundo cada vez más dominado por el mucho más práctico y económico formato digital? A favor y en contra de ambas opciones se sitúan personajes de gran peso en la industria como James Cameron, George Lucas, David Fincher, Martin Scorsese, los Wachowski o Christopher Nolan y lo que más llama la atención  es el abismo que parece separar a los defensores de uno y otro sistema, dos posturas que representan a dos universos aparentemente incompatibles. Nosotros nos preguntamos si no sería más sencillo tomar un camino medio y aplicar uno u otro formato en relación con el proyecto a rodar y sus características o si no debería ser la tecnología un tema secundario, nos parece más importante en definitiva qué se quiere contar y una vez establecido elegir el mejor medio para hacerlo. Esta idea suena algo utópica visto el talibanismo con el que se enfrentan ambos principios.

Run forest

Un hombre se despierta en medio de la selva, aparentemente ha intentado ser enterrado vivo, notiene recuerdos ni apenas nada que le dé pistas acerca de su identidad o de los motivos por los que ha sido sepultado, ésa es la premisa que da inicio a Modus anomali, última película de la jornada en nuestro periplo particular por Sitges. La obra tiene una buena idea como punto de inicio, lamentablemente el guión que la desarrolla está lleno de incoherencias, su dirección es torpe y desmañada y las actuaciones cuasi-amateurs molestan más que suman. Todo esto consigue que la originalidad de su génesis quede mutilada por sus fallas de realización, un abismo insalvable entre lo que es en potencia y lo que es en acto, una pena que la película indonesia quede así destinada al olvido aunque bueno, siempre nos quedará The Raid.

Crónica de Martín Cuesta 

3 Responses to Sitges, día 5

  1. Grandine dice:

    "[…] Sin clímax ni angustia transcurre su metraje como un río perezoso y cansino y a estas alturas de festival, casi en su meridiano, vamos necesitando más rápidos y cascadas que una navegación tan cautelosa […]" WTF, ¿Boyero escribe para Cinemaadhoc?

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