Críticas: Lo imposible

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El brutal tsunami que arrasó el sudeste asiático en 2004 hace lo propio con la película que trata sobre ello.

No hay nada más allá. La gigantesca ola se lleva consigo la historia, la narración y los personajes. ¿Y qué queda entonces? Pues efectismo a raudales, emociones impostadas por doquier, dramatismo gratuito… y la banda sonora de Fernando Velázquez. Esa sinfonía por supuesto que permanece, y siendo mucho más devastadora que la mismísima ola. Poco debió faltar para que la orquesta entera, con carteles gigantes indicándonos donde tenemos que empezar llorar, apareciese dentro de plano junto a Ewan McGregor y Tom Holland abrazándose entre lágrimas. En lo que se refiere a sutileza narrativa hubiera estado más o menos a la misma altura que el resto de la película.

Tres personas están sentadas a una mesa; bajo la mesa hay una bomba; los tres personajes lo ignoran y el público también; cuando la bomba estalla interviene el elemento sorpresa, que es típico del estilo negro; por el contrario, lo que pasa en mi película es lo siguiente: los tres personajes tienen una bomba bajo su mesa y ellos lo ignoran, pero el público está al corriente y querría avisar a sus personajes de que están a punto de saltar por los aires; mi habilidad consiste en dosificar esta espera, que no debe ser ni demasiado larga ni demasiado corta y debe ser seguida por un periodo de distensión”. Alfred Hitchcock explicaba así qué efecto produce en el espectador tener más información que los personajes y sus consecuencias narrativas para generar interés y emoción. Una lección que, obviamente, es muy fácil de entender, pero no tanto de realizar. En Lo imposible el factor sorpresa está eliminado, no deberíamos denominarla previsible aunque ya sabemos que la familia se salva; por tanto, solo queda la segunda opción que comenta Hitchcock. Y Bayona no logra hacer de esa espera algo interesante. Y hay varias razones para ello: la primera y fundamental es la desconexión narrativa entre los dos bloques de acción de la madre (Naomi Watts) y del padre (Ewan McGregor). En lugar de realizar un montaje en paralelo, alternando las acciones de uno y otro, cada parte se relata por separado; y probablemente esa otra posibilidad de montaje hubiese dado más juego y emoción.

Otra de las razones es la inclusión de las pequeñas historias de los personajes secundarios. Tanto la de Daniel, el niño perdido que encuentran María y Lucas en la primera parte, como la del padre que busca a su familia en el hospital y es ayudado por el propio Lucas, son tan previsibles como tópicas y muy exageradas. Se pretende emocionar al público buscando la idealización humanista, pero es tan excesiva que sobrecarga demasiado e incluso cae en ridículo. La escena en la estación de autobús de Ewan McGregor, concretamente, es el ejemplo perfecto de ello. Tampoco funciona la secuencia de Geraldine Chaplin, no aporta nada y queda como un pegote en el conjunto.

Y ya que hemos especulado sobre una posible alteración de la estructura dramática, también podríamos hacerlo de por qué se ha caído en este exceso narrativo que causa rechazo. Y podría deberse a la espectacularidad de la escena del tsunami. Perfectamente realizada, provocando un fortísimo impacto con un espectacular trabajo de sonido; realmente muy superior en emoción e intensidad al resto del largometraje. La narración grandilocuente aquí sí tiene sentido, se está narrando algo muy trágico y que nos sobrepasa en dimensiones, va en consonancia la forma de contarlo con la materia en cuestión; y el defecto se crea cuando intentan aplicar esa misma magnitud dramática al resto de la película. Es insostenible hacer de cada escena la GRAN ESCENA, de cada momento el GRAN MOMENTO; no es solo perjudicial rítmicamente, sino que conlleva caer en esa desmesura y excesos que ya hemos comentado.

2 Responses to Críticas: Lo imposible

  1. Mª Carmen dice:

    Como he dicho en Twitter, tu crítica se acerca mucho a lo que he pensado hoy mientras la veía. Es muy impresionante toda la parte del tsunami, y muy efectista (la secuencia de ella ahogándose y saliendo casi al final, es puro artificio visual).

    En cuanto al efecto sorpresa, totalmente de acuerdo contigo. Al margen de que nos la han contado en todos los trailers y las promos con las que nos han machacado en los últimos meses, no es nada sorprendente el desarrollo de la historia. Estamos de acuerdo en que pasó de verdad y probablemente fuera de esa manera, pero si se pretende hacer una película en condiciones hay que cuidar mucho ese aspecto.

    La música me ha gustado, pero no me gusta que se utilicen piezas tan sensibleras en los momentos emotivos, es como cuando en las películas de terror suben la intensidad y sabes que va a pasar algo. Aquí es, como dices, como si fuera el cartel de "a llorar".

    Tengo que decir que me ha emocionado el reencuentro de los hermanos, y que me ha gustado la producción, pero sin ella es un telefilm con dos estrellas.

  2. david kolln dice:

    Hola soy david de argentina. Quisiera dejar mi humilde comentario sobre esta pelicula, que he visto en parte en un colectivo de larg adistancia, y ayer 22 de diciembre de 2013, me he sentado a ver en el living de casa con mi esposa y hermanas. La pelicula me emociono, por saber que es una historia real, podemos discutir sobre las escenas, los personajes, la falta de historias secundarias y demas; pero lo que aqui nadie se percata es que TODO está basado en los testimonios de la FAMILIA, por lo cual lo que vemos es lo que paso y lo que recuerda cada uno. Vi en blogs y notas, las cuales la gente se aferra de criticar de guionable o no la desicion del padre de dejar a sus hijos pequeños al cuidado de otros para buscar al resto de su familia. Lo REAL aqui es que criticable o no, con sentido guionistico o no, fue lo que el padre realmente hizo, por eso el valor de la pelicula, cae en eso. La historia de una familia, alejada de todo lo que quieran criticar o buscarle la 5ta pata al gato. Ademas les recuerdo, hay tantas opiniones, como tontos que opinan.
    Saludos.

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