El camino a los Oscars (III)

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En la tercera parte de nuestro especial Oscars toca repasar a los favoritos para ser nombrados mejor actor.

LOS CABALLEROS

Si las categorías femeninas este año son aburridas por falta de contendientes y por lo predecible de las ganadoras, las carreras masculinas son todo lo contrario. Uno no sabe por dónde empezar a hablar y, a día de hoy, ya sabemos que varios contendientes muy fuertes se quedarán fuera en las dos categorías y que, de los que entren, cualquiera, literalmente, lo hace con posibilidades de ganar.

Tienen tanta miga estas categorías, que me veo obligado a dividir la entrada en dos, una para los principales, y otra para los de reparto. Empezamos con los principales.

MEJOR ACTOR PRINCIPAL

Respirad hondo, vocalizad bien, y dejad que se os llene la boca diciendo en alto estas palabras: Daniel Day Lewis interpreta a Abraham Lincoln en una película de Steven Spielberg. La frase casi parece un anagrama de la palabra Oscar, tanto como el año pasado lo parecía “Meryl Streep en el biopic de Margaret Thatcher”. El actor más prestigioso del momento interpreta al presidente más querido de los Estados Unidos para el director en activo con más éxito en los Oscars.

Y sin embargo, por inevitable que suena esto, veamos los puntos débiles de lo que parece una ecuación de solución fácil: ningún actor ha ganado nunca un Oscar por una película de Spielberg; ningún actor ha ganado nunca un Oscar por interpretar a un presidente americano; muy pocos actores, sólo 5, han sido nominados por ello, y de los 5 dos interpretaban al mismo, Nixon. Daniel Day Lewis ya tiene dos Oscars como mejor actor principal y nadie ha ganado nunca tres en esa categoría (uno de los tres de Jack Nicholson es de reparto); y por último, casi todas las primeras críticas coinciden en que, estando el protagonista muy bien, quien roba la película es Tommy Lee Jones en un papel secundario.

Probablemente casi todos los retratos en pantalla de los buenos y grandes presidentes norteamericanos han sido demasiado hagiográficos como para no resultar acartonados y poco interesantes, y de ahí que el más villano de todos en la opinión pública americana, Nixon, sea el único que ha dado verdadero juego dramático y ha generado dos nominaciones al Oscar. De manera que, a priori, si bien es cierto que la frase que he pedido que dijerais en alto suena como algo insuperable para otros candidatos, habría motivos para pensar que Daniel podría ser solo un nominado, pero no un ganador.

Sin embargo, la película de Spielberg está escrita por el ganador del Pulitzer Tony Kushner, y las primeras críticas han resaltado lo mucho que humanizan a Lincoln el guión y la interpretación del actor. No sé si será suficiente para ganar. Hay gente que ha caído rendida de nuevo ante otro tour-de-force del siempre esforzadamente intenso Lewis, pero no parece que esa opinión sea tan unánime como para brindarle el tercer pisapapeles al más actor de todos (perdónenseme las ironías, pero a mí tanto esfuerzo se me estomaga: talentoso es el que hace que lo difícil parezca fácil, no aquél a quien parece que su trabajo le supone un esfuerzo sobrehumano). Y menos en un año tan competitivo como éste y por una película en la que su compañero de reparto Tommy Lee Jones se está llevando aún más alabanzas que él… pero el prestigio que tiene a día de hoy el señorito es tan grande que, si alguien puede conseguir ese tercer Oscar principal, es él.

Y, ¿quién puede disputárselo?

Pues otros cinco caballeros, entre ellos el también ganador de dos Oscars (pero uno como secundario) Denzel Washington, por Flight, donde interpreta a un piloto que consigue salvar una situación imposible y al que la prensa quiere convertir en héroe, para encontrarse con la reticencia de él a que indaguen en su vida y descubran un lado oscuro que incluye adicciones y demás. Frente a Lewis, parecería que su película es algo más floja: desde luego menos “importante”, en ese sentido de la importancia que gusta a la Academia, pero además las críticas, siendo bastante buenas, lo son con algunos “peros”. Sin embargo, las críticas a su interpretación son inmejorables, hablando de uno de los mejores trabajos de su carrera y de uno de sus personajes más complejos e interesantes. En EEUU el prestigio de Washington (también sobre las tablas, una parte que aquí nos llega menos) es casi tan grande como el de Day Lewis, y lo que le falta para estar a la altura en ese terreno lo compensa generando más simpatía que el irlandés (para empezar Washington es americano) y, habiendo sabido crear esa sensación de que, a pesar de tener dos Oscars, le siguen debiendo algo, porque no ganó por sus papeles más famosos (Malcolm X y Huracán Carter). Parece como si las dos victorias de Washington fueran menores y un actor de su talla se mereciera una grande e indiscutible (¿habría ganado en 2001 si Russell Crowe no se hubiera peleado con medio Hollywood y hubiera andado lanzando teléfonos a la prensa?). Si su película es un éxito de taquilla superior a Lincoln o Los Miserables, el Oscar puede ser suyo.

Pero también puede ser de Joaquin Phoenix, porque al menos él puede alegar que no tiene ninguno y que ha dado ya unas cuantas grandes interpretaciones como para merecerlo (y como acreditación de ello, tiene dos nominaciones previas al Oscar, y para muchos era el mejor en 2004, por En la cuerda floja). Ya he comentado que The Master ha ido perdiendo bruscamente el favor del público y de un sector de la crítica, y que no parece la película más típica para los premios de la Academia, pero por el momento sus dos interpretaciones principales siguen teniendo ese aura de ser las interpretaciones más potentes e indiscutibles del año, y las más exhibicionistas también. Si las asociaciones de críticos son unánimes y le dan, uno tras otro, todos sus premios a mejor actor, puede llegar a generar un aura de prestigio tan grande como, digamos, la de Forest Whitaker en 2006 o el propio Daniel Day Lewis en 2007. No sería el primero que no gana el Oscar después de un apoyo masivo de la crítica (Sally Hawkins ni siquiera fue nominada en 2008), y desde luego sus recientes ataques públicos al circo de los Oscars no le ayudan (especialmente cuando Harvey Weinstein, que distribuye The Master, tiene otros tres candidatos fuertes a los que promocionar), pero en un hipotético escenario en el que los otros contendientes “importantes” tienen ya dos Oscars cada uno, Phoenix puede ganar por prestigio y por defecto.

Pero además este año hay dos nombres de menos relumbrón con posibilidades de dar la campanada, precisamente por parecer más “cenicientos”, más humildes y, por tanto, resultar más simpáticos.

Comenzando por uno cuya película ya ha sido vista, hablemos de John Hawkes, que interpreta a Mark O’Brien, sujeto de la vida real que, aquejado de polio, escribió una serie de artículos sobre su condición y, en particular, sobre sus ganas de echar un polvo con aquella que se prestase a ello, por el mero objetivo de no morir virgen o de dejar de ser virgen antes de que su cuerpo degenerase más aún. Parece ser que fue un hombre de gran inteligencia, agudeza, sentido del humor y simpatía, que defendió tan bien su caso que consiguió encontrar a la mujer que se prestó a hacerle el favor (Helen Hunt en la película, probable nominada también). El papel tiene todo lo que gusta a la Academia: se trata de un personaje real, requiere transformación y esfuerzo físicos (adelgazar, interpretar la película postrado en sillas de ruedas y en camas, cambiar el tono de voz), derrocha simpatía y humor, y acarrea una tragedia con la que los votantes llorarán después de haberse reído de lo lindo. Hawkes además ya tiene una nominación previa e  inesperada a sus espaldas y es ese actor secundario y robaplanos que consigue ser respetadísimo y de repente sorprende a todos con una interpretación magistral en un papel principal. Su personaje y su película tienen la simpatía que le falta a los de Washington y Phoenix, y la naturalidad y tragedia que le falta al de Day Lewis. Su único handicap es que la película en sí pueda ser excesivamente ligera con tanta broma sobre sexo y, en consecuencia, de los seis actores con más posibilidades, es el que está en la película que tiene menos posibilidades de estar nominada al oscar gordo, al de mejor película; es muy, muy inusual que un actor cuya película no está nominada a mejor película venza a otros cuya película sí lo está. En los últimos 22 años solo ha pasado cinco veces, y una es dudosa. Pero si Las sesiones consigue la nominación a mejor película, Hawkes puede ganar.

El quinto en discordia es el único que sigue siendo, en cierta medida, una incógnita: Hugh Jackman por Los miserables. Por lo que sabemos a ciencia cierta, Los miserables todavía puede ser una basura o una acaparadora de Oscars con la fuerza de Ben Hur. Por supuesto, para considerar a Jackman uno de los cinco contendientes principales, parto de la hipótesis de que Los miserables funcionará bien con la Academia, porque tiene todos los ingredientes para triunfar. Si, efectivamente, esta hipótesis fuera cierta y Los Miserables fuera una de las tres principales candidatas a ganar el Oscar gordo a la mejor película, Jackman tendría muchas posibilidades no solo de estar nominado, sino de ganar el Oscar. Puede que Jackman sea para muchos sólo Lobezno, y por tanto nunca un actor serio o con el respeto de sus cuatro rivales ya citados, pero la realidad dentro de la industria es que Jackman es uno de los, si no EL “entertainer” más respetado de EEUU actualmente. De los cuatro premios más importantes de la industria del entretenimiento americana ya tiene dos: un Tony a mejor actor en un musical por The Boy from Oz y un Emmy por su presentación de la gala televisada de los Tony (una de las varias que ha hecho). Por mucho que la fama mundial se la trajera Lobezno, a ese papel llegó gracias a su éxito sobre las tablas, y conseguir el respeto de los colegas actores en teatro, en directo, sobre las tablas, está mucho mejor visto que conseguirlo solo en cine o televisión. Que Hollywood le aprecia queda claro por los papeles que le siguen dando y las oportunidades que le dan de presentar eventos, incluyendo precisamente los Oscars, en la ceremonia mejor considerada de los últimos tiempos. Pues con Los miserables, este “entertainer” de excepción tiene, por fin, su gran papel dramático y de lucimiento en cine. Jean Valjean, el protagonista de Los miserables, es un  bombón: sufre, peca, expía sus pecados, ama y es generoso hasta el delirio. Tiene que aparecer en pantalla desharrapado, elegante, joven y vigoroso, envejecido y achacoso, y tiene que hacer todo ello cantando en directo. No solo es un gran papel, si no que además es la exhibición perfecta de las principales habilidades de Jackman; sus dotes para el canto y su capacidad para lograr la adhesión del público. Si Los miserables gana el oscar a mejor película el Oscar puede ser fácilmente suyo, pero incluso si el Oscar lo ganan Argo o La vida de Pi, que no tienen un actor principal con posibilidades de ser nominado, y Los miserables entonces no gana pero es percibida como la segunda o tercera contendiente más importante, también tiene muchas oportunidades Jackman, como demuestra la victoria de Adrien Brody en 2003: El pianista debió de quedar, claramente, segunda por detrás de Chicago en la categoría de Mejor Película, pero, en un escenario donde los demás nominados ya tenían Oscars, el jovencito simpático y sin Oscar venció.

Una de las cosas más claras que Jackman tiene a su favor es que el Globo de Oro a mejor actor en comedia/musical tiene ya prácticamente su nombre inscrito en él. Incluso aunque Bradley Cooper, de quien hablaré a continuación, es un rival potentísimo, los Globos de Oro pierden la cabeza por un musical a poco bueno que sea: un ejemplo cercano es Sweeney Todd ganando a la mucho más popular y mejor recibida Juno en 2007, pero el más flagrante es la Madonna de Evita venciendo a la Frances McDormand de Fargo en 1996. Si Los miserables es tan potente como se espera, Jackman ganará el Globo de Oro, incluso a Bradley Cooper.

Bradley Cooper es el protagonista de Silver Linings Playbook, película destinada a ser una de las grandes en los Oscars de este año. Ha ganado ya dos premios del público en festivales americanos, su protagonista femenina, Jennifer Lawrence, es la muy probable ganadora del Oscar a mejor actriz este año, la crítica por el momento está rendida… y Harvey Weinstein es su productor y distribuidor. Cooper tiene críticas excelentes, está en un momento muy dulce de popularidad, y está en una comedia de prestigio que sin duda acaparará nominaciones gordas. En cualquier otro año su nominación estaría asegurada, pero este año, amigo, la cosa está muy difícil. Si Los miserables no es buena, si Phoenix sigue haciendo el cabra y ganándose la enemistad de la industria, si Harvey decide hacer más campaña por él que por Phoenix, si Las sesiones no es un éxito de público y Hawkes se desinfla… hay circunstancias en las que Cooper puede hacerse un hueco entre los cinco nominados con, eso sí, pocas posibilidades de ganar (los jovencitos guapos nunca lo hacen, y menos por comedias). Todas ellas son circunstancias a priori  poco probables, pero no imposibles: es muy pronto y aún pueden pasar muchas cosas. Como por ejemplo, que Harvey juegue bien sus muchas cartas en la asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, que otorga los Globos de Oro, y Cooper le arrebate ese Globo de Comedia/Musical a Jackman. No olvidemos que en el pasado ha habido “indicios” de que la HFPA ha podido ser, digamos, “coaccionada” por algunos productores, y que en los últimos años las películas de The Weinstein Company siempre se llevan algo gordo en estos premios.

Estos seis nombres son los principales seis contendientes para cinco plazas, y como veis todos menos Cooper tienen posibilidades de ganar, pero no nos olvidemos de:

Anthony Hopkins en Hitchcock: la que sería una nominación cantada en otros años más flojos lo va a tener difícil en éste, pero todos nos damos cuenta de que es un bombón de personaje, de que a la Academia le encantan estas cosas de mímica y maquillaje, y de que al competir Jackman y Cooper en la categoría de Comedia/Musical en los Globos de Oro, su nominación a ellos está garantizada, y nunca se debe descontar a un nominado al globo de oro, excepto cuando se llama Jim Carrey.

Jaime Foxx en Django Unchained: quienes han leído el guión afirman que los personajes secundarios son las estrellas de la película de Tarantino (algo habitual en su cine), y el campo de batalla es muy duro este año, pero aun así Foxx, como actor respetado, con dos nominaciones y una victoria tras de sí, estando en una película prestigiosa con posibilidades de tener muchas nominaciones, debe ser tenido en cuenta al menos como suplente (y, de nuevo, su nominación al Globo de Oro es muy probable, que Django Unchained también es una producción de la Weinstein Company).

Por completar un Top 10, finjamos que Jean Louis Trintignant (que ganará algún premio de la crítica por Amour) o Richard Gere (que ha recibido sus mejores críticas por El fraude) tienen una remota posibilidad.

Mi quiniela (recuerden, en orden de posibilidades de estar nominados, no posibilidades de ganar):

  1. Denzel Washington (Flight)
  2. Daniel Day Lewis (Lincoln)
  3. John Hawkes (Las sesiones)
  4. Hugh Jackman (Los miserables)
  5. Joaquin Phoenix (The Master)

Y suplentes, realmente solo uno, Bradley Cooper, pero…:

  1. Bradley Cooper (Silver Linings Playbook)
  2. Anthony Hopkins (Hitchcock)
  3. Jamie Foxx (Django Unchained)
  4. Jean Louis Trintignant (Amour)
  5. Richard Gere (El fraude)

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