Críticas: Ralf König, rey de los cómics

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Repasamos el documental de Rosa von Praunheim dedicado a la figura de Ralf König.

Un dentista austriaco viaja a Colonia para conocer al que considera su héroe, alguien que ayudó a aceptar su homosexualidad y a seguir su camino a través de su obra. Este es Ralf König, el autor de cómics más importante de Alemania. Con esta premisa, el documentalista Rosa von Praunheim realiza una retrospectiva no sólo de la obra de König, sino enlazando esta alrededor de toda su vida, contada en primera persona y de manera muy cercana y directa.

Ralf König es una de las figuras más relevantes del cómix (cómic underground), saliéndose de los cánones establecidos desde el principio de su obra, en la que trata temas muy explícitos sexualmente y críticos con la sociedad tradicional y la religión. Sin embargo, su estilo desenfadado y la cotidianidad de sus historias han conseguido elevar la categoría de underground a un nivel universal, siendo identificables con todo el mundo.

Es toda una declaración de principios que Ralf König, rey de los cómics empiece directamente hablando de la adaptación cinematográfica de sus cómics El hombre deseado y Pretty Baby. Película de Sönke Wortmann protagonizada por Til Schweiger, El hombre deseado fue una de las producciones alemanas más taquilleras de la década de los 90, pero precisamente encarna en sí misma el tipo de cine que directores como Rosa von Praunheim, miembro en sus orígenes del Nuevo Cine Alemán, y uno de los precursores del New Queer Cinema, siempre han querido combatir. Mientas que en sus historias König siempre exagera a todos sus personajes, sea cual sea su orientación sexual, en la película sólo los homosexuales aparecen caricaturizados, mientras que los heterosexuales se representan cómo personajes más “normales”.

Lástima que esta crítica aguda a la sociedad y a la manera de entender el cine alemán quede señalada sólo en momentos puntuales, ya que el resto de la película adolece de una considerable falta de espíritu y personalidad. Resulta extraño siendo alguien como von Praunheim, importante director independiente de documentales considerado experimental y postmoderno, quien está detrás de todo el proyecto. Se basa en un montaje simple de las típicas entrevistas de documental, imágenes de archivo, vídeos caseros, fotos y viñetas narradas por el autor. Von Praunheim no se molesta en hacer alardes con la cámara, pasando de planos medios a primeros planos y poco más. Son especialmente molestos esos momentos de relleno en los que, al no contar con imágenes para mostrar, se ve al protagonista simplemente paseando sólo por su pueblo mientras se oye la voz en off, recurso que parece más de un aficionado que de alguien con tantos años de experiencia.

Cuando mejor funciona la película es en los momentos más espontáneos, gracias sobre todo a la naturalidad y franqueza que tiene frente a la cámara el propio Ralf König, quien no se corta en absoluto a la hora de hablar de temas íntimos y se comportar como si no supiera que le están grabando, como al final cuando aparece con su pareja actual. Las relaciones personales tienen una importancia fundamental en la vida y la obra de König, y las reflexiones que hace sobre ellas en el documental son muy interesantes, así como de su descubrimiento del mundo homosexual, cómo le transformó y cuánto influyó en su obra. Pero al fin y al cabo, según mi punto de vista, la vida de König no ha sido tan atrayente como para que el documental tenga tanto carácter biográfico y menos artístico del que debería.

En conjunto, Ralf König, rey de los cómics es una película interesante para conocer o saber más de este artista actual, y se pasa un rato agradable con las historietas, pero cinematográficamente es absolutamente insustancial. Si se trata de un problema de falta de medios, eso ya no es una excusa desde el momento en que documentales como Esto no es una película, de Jafar Panahi (estrenada en abril en nuestro país) hayan demostrado que, con lo mínimo, se puede recoger toda la esencia del cine. Y von Praunheim parece no tener o haber perdido esa capacidad. Como figura fundamental del arte gráfico, König se merecería un estudio más intenso y elaborado. Y seguramente, con la perspectiva que da el tiempo, lo acabe teniendo en algún momento, porque estoy convencida de que esta no será la última película que se haga sobre él.

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