Abycine, día 4

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Cuarto día del festival en el que se ha podido ver Animals de Marçal Forés y Ali de Francisco R. Baños.

Hoy ha tocado doble sesión española con dos películas independientes que se han podido ver en otros festivales. Quizá ha sido el día más flojo de lo que llevamos del festival. En primer lugar tenemos Animals, película que se estrenó el viernes -bueno, dejémoslo en que se estrenó en algunas ciudades-. La película nos cuenta la historia de un adolescente que tiene un oso de peluche que se convierte en su mejor amigo. Supongo que esto hará que se la compare con Ted, el debut de Seth MacFarlane, película que no he visto por lo que no sé cuantos puntos tendrán en común pero me imagino que tan solo la premisa.

Lo más acertado de Animals es como choca esa ingenuidad, ese paso de la niñez -el osito de peluche- a la madurez -algunos coqueteos sexuales entre otras cosas-. Forés muestra habilidad en la puesta en escena, tiene estilo pero a la vez su película también peca de prepotencia. Quizá le pase factura ser demasiado evidente y explícito con algunas referencias que personalmente no terminan por apasionarme. Y Animals no logra mantener la regularidad durante todo su metraje, encontrándonos cómo la película a medida que avanza parece ir rebajando su nivel y quizá creyéndose más de lo que realmente es con escenas que intentan ser poéticas y muchas resultan algo incomprensibles. Es una película curiosa pero siendo algo más humilde hubiera sido mucho mejor. Si Forés, eso sí, pule ciertas cosillas en los próximos proyectos que tenga hablamos de un director con un futuro prometedor.

Realmente casi nada en Ali me ha gustado, más bien casi la totalidad de su metraje me ha terminado irritando. No suelen molestarme las películas que suelen beber o tomar como referencias otras películas sí luego, como obras, tienen entidad propia y son capaces de ofrecer algo más que solo eso. Ejemplos tenemos a puñados -por ambos lados- y no quiero ponerme a citar porque, al fin y al cabo, todas o casi todas las películas siempre esconden sus referencias, sean más o menos explicitas. Pero con Ali nunca tengo la sensación de que tenga entidad. Aquí es evidente que toma prestado del cine independiente americano -unos la compararán con (500) días juntos, otros con nuestra amiga y vecina Juno e incluso puede que alguno con el cine de una de mis musas, Miranda July- para hacer un pastiche que termina por resultar insoportable en varios momentos.

Y encima todo esto está potenciado con el estilo del director, con el abuso de planos intentando encontrar una belleza que la película nunca posee y con una trama que nunca es capaz de llegar, más bien se hace pesada al tener algunas escenas insoportables. Tan solo el buen hacer de algún actor secundario y alguna escena aislada es capaz de darle algo de vidilla pero todo lo demás resulta vacío. La banda sonora también destacaría sino quisiera hacerse notar demasiado. Y una película que es capaz de hacer que esa adorable belleza que es Nadia de Santiago resulte tan cansina no merece que se le preste ninguna atención. Por suerte, tuvimos la oportunidad de ver a Nadia en el festival presentando la película y disfrutando de ella durante un rato. Solo eso justifica el haber tenido que sufrir Ali.

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