Abycine, día 1

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Jornada inaugural del festival de cine de Albacete, Abycine, con el visionado de Post Tenebras Lux de Carlos Reygadas y de Bird on a Wire de Tony Palmer.

Había mucha expectación en torno a la película de Carlos Reygadas. El director mexicano, que estuvo en Albacete hace unos años como uno de los reclamos del festival dando una charla sobre cine y proponiendo un ciclo de cine -donde servidor descubrió Sombre de Philippe Grandrieux-, regresa con un largometraje al festival aunque ya estuvo presente hace unos años con la prescindible Revolución donde dirigió uno de los fragmentos que la componían. Post Tenebras Lux me parece la obra del director que se cree -falsamente- transgresor y que va a hacer cualquier cosa por intentar demostrarlo.

Las imágenes y la poesía existente en Luz silenciosa, película que no quiero revisar por si se me viene para abajo, desaparecen en parte en Post Tenebras Lux donde los detalles burdos se acaban adueñando de la función. Hay algún amago, alguna imagen en la película pero tengo la sensación que es el mismo Reygadas quien boicotea su propia película. Visualmente es bella pero como el contenido ha sido incapaz de llegarme, pese a los numerosos intentos de provocación del director. La ligera sensación de ser una película con varias escenas inconexas que nunca son capaces componer un todo se adueña de mí. Reygadas más que ser críptico lo que resulta ser es un vago que espera que el espectador le haga todo el trabajo ofreciendo finalmente un trabajo vacío. Pero esa solo es mi opinión. Y aunque me encuentre en el grupo de los detractores, reconozco que es una película que fácilmente tendrá sus fans. Todo es cuestión de si entras y te dejas llevar.

Respecto a Bird on a Wire, reconozco que no soy nada objetivo con la figura de Leonard Cohen, autor que lleva acompañándome unos pocos años. Siendo simple, el documental me ha encantado, es un auténtico cipotazo. Bird on a Wire fue un producto de encargo del representante de Cohen a Tony Palmer en que el segundo puso como exigencia poder rodar lo que quisiera y cuyo producto final acabó desagradando bastante al autor de Suzanne. Tanto que en su momento se estrenó una versión censurada con el material que Palmer les acabó dando y que fue tachada de mediocre. Muchísimos años después, Palmer recuperó material que tenía rodado y aquí tenemos su versión.

Y viendo el documental se comprende en parte el descontento de Cohen, quizá porque es donde más desnudo e inseguro se le ha visto, con sus luces y sus sombras. El documental es, eso sí, brutal e imprescindible para los amantes de este poeta y artista total y también para los amantes de la música. Narrando la gira europea que Cohen hizo en los lejanos 70, uno ve como Palmer se mete de lleno en la vida de Cohen y no sólo se limita a realizar un simple concierto sino a intentar desentrañar al ser humano y a como llevaba éste el ser una figura pública, su comportamiento ante fans o el equipo técnico. Es un bonito contraste que mientras se ve la magia de Cohen en el escenario -aunque con algunas acciones dudosas en él-, lejos de ese escenario veamos a un tipo que prácticamente da la sensación de ser una persona absolutamente bipolar. Como ya he dicho, un documental que recoge lo bueno y lo malo, que además sobre el músico es también sobre la persona. Si tenéis la oportunidad de verlo, imprescindible. Y por supuesto, con varios de los temas más grandes de Cohen.

El festival ha comenzado con dos trallazos. Para bien o para mal, puede ser la tónica del mismo. O acabo fascinado ante lo que me ofrecen o me acabo pegando un tiro. Ya veremos como evoluciona todo esto.

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