Venecia, día 4

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Paul Thomas Anderson, Dux en los canales.

Ayer era el día, una de las películas más esperadas del año, la que suponía el retorno después de cinco años de silencio de su director, uno de los más talentosos de la generación joven en los USA, llegaba al fin a Venecia. Sí, The Master era el acontecimiento de la jornada, posiblemente de la semana, puede que de todo el Festival y además, oh maravilla, parece que no ha decepcionado:

 

– Paul Thomas Anderson es enormemente sutil al hablarnos de los mecanismos de esa tribu religiosa, prefiere sugerir a mostrar, hace elipsis que ponen a trabajar a tu imaginación. También te atrapa con su hipnótico lenguaje visual, con una atmósfera envolvente, con personajes, situaciones y diálogos que siempre resultan imprevisibles y alarmantes. The master es una película insólita, oscura y tortuosa. También un ejercicio de gran cine. Su tono y sus imágenes te siguen impregnando horas después de salir del cine.

Carlos Boyero – El País

– The master es la película que sigue a la obra maestra There willl be blood (Pozos de ambición) con un interludio de cinco años. The master es la vuelta a la pantalla del actor Joaquin Phoenix tras la ‘falsa’ retirada del cine que dio lugar a esa genialidad llamada I’m still here. The master es un prodigio animado por la sabiduría de Philip Seymour Hoffman. The master es, digámoslo ya, una obra de una belleza, profundidad y sentido pocas veces contemplada. The master es, sin duda, la película que pretende ser: una obra maestra de ese raro invento llamado cine. Desde la calculadamente excéntrica interpretación de Phoenix al despligue de cualidades de Hoffman capaz de reír, llorar, mentir y amar en el mismo plano, todo el trabajo de los actores se antoja desbordantemente sutil o sutilmente desbordante. Para cuando acaba la película, queda esa sensación poco común de haber asistido a un espectáculo tan cautivador como cruel, tan revelador como doloroso. ¿No era obra maestra como llamaban a esto?

Luis Martínez – El Mundo

– La cosa es que The Master ha engendrado expectativa como si fuera a abrir una puerta, o rendija, hacia la verdad de esa secta o religión, y quien quiera encontrarse con eso (una mano) se dará de bruces con otra cosa, con la otra mano, un drama enfocado al ser humano, a sus pedazos, a lo que se deja en el camino pero le sigue pesando más aún que si lo llevara… The Master es una de esas películas con eco, que siguen sonando (Master… aster… ster…) mucho después de haberla visto.

Oti R. Marchante – ABC

Bonus track: Trailer final de The Master.

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