Críticas: Step Up Revolution

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La cuarta parte en 3D de la saga ‘Step Up’ llega a nuestra cartelera para hacer bailar a los espectadores desde sus butacas.

Hay una serie de paradigmas (previsibles) tanto dentro del comportamiento del crítico como del criticado. Suelen ser más visibles y risibles cuando acomete la cartelera una nueva parte de una saga que había dejado claro el tipo de público (y público tipo) al que iba dirigida. Muchos sufridos críticos utilizan y recurren al funcional eufemismo ‘sólo para fans’, para señalar el grado de deficiencia de la propuesta y molestar lo menos posible a esos fans a los que va dirigido el anzuelo comercial. Todo lo anterior se resume en lo siguiente: cuando usted lea en una crítica ‘sólo para muy fans’ está lidiando con una película de brutales (y a veces brutas) minorías étnicas, sociales y cinéticas.

Por otro lado, los fans aguerridos a sus sagas y franquicias suele recurrir a la defensa del propio eufemismo: la película es exclusiva de ellos. Cualquier arrebato (y crítica) será frenado inmediatamente con otra alusión: ‘da lo que promete’. Obviamente si alguien de dispone a ver Empire de Andy Warhol y a los cinco minutos dice que es la mayor tomadura de pelo y abominación de la historia se podría aplicar el anterior argumento. Es un filme experimental de 485 minutos que ‘da lo que promete’: ¿es que nadie lee ya las sinopsis de las películas? ¿Se han convertido ya en esos manuales de instrucciones o prospectos de letras pequeñas condenadas al empaquetado o cubo de basura? Lamentablemente no existe coherencia en los anteriores argumentos: se utilizan cuando interesan al que interesa. Por lo que valiéndose de las ‘promesas’ inherentes en la cuarta parte de la saga ‘Step Up’ (imprescindible para algunos, tortura para otros) efectivamente ‘da lo que promete’: música, baile, besos pasionales en 3D y candores que se aferran al corazón de los espectadores para emocionarles… si son fans, claro.

Vista la completa amalgama del cine mainstream y si me dieran a elegir una película para ‘vivir’ elegiría claramente en Step Up Revolution. ¡Es maravillosa y perfecta! ¿Un slasher? ¡No! Si eres el ‘prota’ y novio de la chica o eres el villano o mueres en el primer acto. ¿Un drama romántico con vampiros? ¡No! ¿Cuatro partes para echar un polvo? No, gracias. ¿Una de acción? No, que te salen callos en las manos… de tanto apretar el gatillo… Tampoco nada de cine fantástico ni nada de salvar al mundo, que ya no vale ni para el currículo… Por el contrario, en Step Up Revolution se puede vivir maravillosamente. Da lo mismo la diferencia entre clases sociales o no tener trabajo y vivir en una casa cutre o un hotel de cinco estrellas: tendrás el mejor ordenador del mundo y la ropa más cool y a la moda. Te podrás refregar por la arena de la playa con tu novia a la caída del sol mientras los rayos acaban de fulminar en tu piel el bronceado perfecto. No hace falta ir al gimnasio: los abdominales crecen con consumir agua. Tienes consumiciones gratis por el pezón y te ponen una banda sonora molona y súper-súper-guay (de cinco estrellas sobre cuatro) como una canción de M83 para echar un quiqui nocturno en un barco que estaba al lado de otro que se llamaba KIKI. Pero, sobre todo (y todas las cosas y gracias a miles de secuencias de montaje), todo el mundo acaba feliz y con trabajo y futuro en menos de cuatro canciones y coreografías  ¿Quién es tan estúpido para no darse cuenta que Step Up Revolution es una película maravillosa… para vivir?

Sorprendentemente Step Up Revolution, pese a tener una trama recurrente de prueba de acceso para una compañía de danza y ultimátum parental para ir a la universidad,  contiene una trama política sobre la reivindicación artística. Se trata de dar voz a aquellos que son silenciados por el anonimato a través de YouTube y epatar al público por un reducto marginal a lo Banksy pero, al mismo tiempo, colectivo y planificado gracias a ese ‘flash-mob’. Ser viral y popular deja de ser un leitmotiv del cine de adolescentes para revelarse a través de la expresión artística y salvar de ser asolada (esto sí es cliché) una parte de la ciudad por una indeseable y fría corporación con el beneplácito de un ayuntamiento que quiere hacer caja sin importarle sus ciudadanos. Podríamos aplicar que el concepto en sí queda encuadrado dentro de la moda de 15M y Occupy Wall Street, pero contrariamente es una película engendrada antes de los populares movimientos… ¿Significa que realmente ir de progre y revolucionario es en definitiva ser mainstream?

Step Up Revolution es una película maravillosa… si uno quita los siguientes elementos:

—El amasijo de clichés que envuelven a esos personajes de cartón.

—El continuado chorreo de tramas simplistas y diálogos bobalicones de manual.

—El absurdo monumental de la película en sí con esos vídeos perfectos colgados en YouTube como el mejor videoclip con ‘chorrocientos’ ángulos y realmente filmados con una cámara de mierda metida en un mendrugo de pan.

—Los conflictos típico-tópicos-trillados paternales.

—Los secundarios figurantes que tienen que van de ‘modernas’ y son simples maniquís.

—El previsible argumento desgastado como la nuez de una bulímica.

—El ridículo de la policía local al no identificar a una serie de jóvenes que no se molestan en cubrir sus rostros pese a pretender ir de superhéroes.

—El ridículo de los medios y periodistas de EEUU al no investigar esos rostros en redes sociales… para conseguir una entrevista en exclusiva con alguno de ellos.

— Y, para terminar, extrapolando los peores tics de Dirty Dancing y cambiando los escenarios para eludir el plagio…

Quitando todo lo anterior, efectivamente Step Up Revolution es una película maravillosa… para vivir y también una película maravillosa que ‘da lo que ofrece’… aunque tengas que ‘ser fan’ para darte cuenta, claro.

One Response to Críticas: Step Up Revolution

  1. Astrid Merchan dice:

    I love how they dance all are super that dances! And seen the 3 and 4 i encantira come 5 and are all the characters! Moose(Adam sevani G) has a beautiful hair like that! I am Venezuelan AND i called Astrid Merhan better known as Tati!

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