Sarajevo Film Festival: Día 3

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Aquí estamos otra vez repasando lo mejor de la tercera jornada de cine en Sarajevo.

El pase de prensa de What is love fue interesante. No se encontraba la directora por problemas personales, pero teníamos a la productora Gabriele Kranzelbinder para contarnos el proceso de producción de la cinta y la gente presente aprovechó para hacer algunas preguntas sobre sus próximos proyectos. La obra realmente es casi una reproducción fiel de los vídeos caseros que gente corriente envió al equipo sobre su vida diaria. Es decir, los momentos más absurdos de la cinta resultan ser reales. Durante el rodaje básicamente se dedicaron a reproducir dichos vídeos. Por lo tanto estamos otra vez ante una pregunta que ya flotaba en Mustafa´s Sweet Dreams. ¿Es documental o ficción? No por nada el título que tenían en mente a la hora de afrontar el proyecto era Nanuk el esquimal, considerado por muchos el primer documental de la historia. La anécdota cuenta que su director, Robert J. Flaherty, tuvo que volver a grabar otra vez lo mismo porque perdió todo el metraje que había realizado, por lo que esa segunda vez fue más una recreación que un trabajo de campo. Es decir, volvió con su equipo y pidió las mismas acciones que antes se habían realizado de manera natural.

Ayer fue un día de fiestas y copas por la ciudad bosnia, así que a la tarde sólo asistí a dos pases.

Clip (2012, Maja Milos)

Desde Serbia nos llega la historia de amor enfermizo entre una adolescente de familia proletaria y un chico al que le gusta insultar a los kosovares, beber, drogarse, pegar a la gente e humillar a nuestra protagonista. Un encanto de ser humano, vaya.

La cinta venía con la etiqueta de polémica tras su paso por el festival de Rotterdam. Escenas explícitas de sexo de toda clase son las culpables. La obra alcanza sus mejores momentos cuando nuestra chica acepta la sumisión y sobre todo el sexo, como única manera de mantener a su novio mientras guarda silencio en su presencia y acepta cualquier cosa y suelta toda su rabia en su casa, con un padre enfermo y una madre permisiva hasta el extremo. Lo cierto es que aparte de unos pocos escandalizados, no nos pareció que fuera una película de la que se pueda rescatar mucho. Es cierto que su final consigue darle sentido al relato, pero el descenso emocional y sexual de una chica que empieza siendo inocente y decide sacrificarlo todo no convence. Su cineasta quiere meternos dentro de esa cabecita pero a su vez la graba con todo el desprecio del mundo, por lo que acaba creando confusión en sus verdaderas intenciones. Si no fuera por las mamadas, las corridas en la cara y el sexo anal estaríamos ante una película de la que nadie hablaría. Y aunque con detalles interesantes en la dirección, lo cierto es que no termina de separarse de las clásicas cintas con adolescentes que se inician la edad adulta con la perdida de la inocencia incluida mediante sexo, drogas y la peor música posible. Al menos antes la liaban escuchando a The Who. En fin, que no, ni mucho menos mala pero como explicaba antes, no convenció.

Hungary 2011 (2011, varios)

La proyección fue un desastre en todos los sentidos. Empezó tarde, se proyectó en un formato poco adecuado haciendo perder parte de la imagen y hubo cortes a mitad de proyección. Así que el experimento del amigo Béla Tarr sobre el estado de la nación húngara quedó bastante deslucido.

La película se divide en varios fragmentos de artistas que denuncian la degradación actual de la sociedad y política del país. Todo orquestado y producido por el reputado cineasta de The Turin Horse. Aunque el primer cortometraje se sigue con interés lo que sigue es un auténtico despropósito. No hablo de algún corto más experimental, sino que la mayor parte, y ahora voy a parecer Boyero, horror, parecen más amateurs que primerizos o fallidos. No se explica como el resultado ha quedado tan desprovisto de coherencia, no ya narrativa, sino cinematográfica. Quiero resaltar uno de los cortes, más experimental, que aunque no excelente, sí tiene muchas cosas positivas e interesantes que se pueden analizar, como ese cineasta que va a saludar a su vecino (que resulta ser una cabra muerta) a un contenedor cerca de un edificio gubernamental. En plano fijo, surrealista, absurdo, provocador, sin sonido ambiente, todo se sigue por intertítulos que van apareciendo para entender la absurda conversación a la que asistimos. Lo cierto es que no me gustó, pero sería un necio si negara sus cualidades. Eché en falta más fragmentos como el mentado, porque la inmensa mayoría me dejaron en el peor estado que te puede dejar una película; frío e indiferente.

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