Sarajevo Film Festival: Día 2

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Repasamos el día de ayer en la capital bosnia.

Ayer fue un día movidito en Sarajevo y a partir de ahora promete que va a seguir así.

Después del pase de la sección oficial a concurso por parte de la cinta macedonia The woman who brushed off her tears, asistimos a la rueda de prensa que dieron las dos actrices protagonistas acompañadas de la directora y la productora. Era la segunda vez que la cineasta Teona Strugar Mitevska pisaba Sarajevo, donde se alzó hace 5 años con el Premio Especial del Jurado por su anterior obra I am from Titov Veles. Victoria Abril, que se erige como el personaje con más fuerza en la obra, estuvo presente y encandiló a todo el mundo explicando como se gestó su participación en el proyecto. Las hermanas Mitevska son dos chicas espabiladas de cuidado. actriz y directora, también forman con el otro hermano de la familia la productora SISTERS AND BROTHER MITEVSKI, en clara referencia a los Manaki Brothers, unos pioneros en el mundo del cine que fueron de los primeros en hacer películas en los Balcanes y cuya obra perdida sirve como inicio de La mirada de Ulises, del fallecido Theo Angelopoulos. El caso es que Labina, la actriz, también es la presidenta del festival de cine más importante de Macedonia. Por si no quedara así la cosa, para el papel del hijo de una de las protagonistas han utilizado al mismo hijo de la directora. Todo queda en familia. A parte de esto, Teona es una de las más prometedoras directoras de los países que alguna vez formaron Yugoslavia. Nos estuvo explicando que necesitaban involucrar al mayor número de países, por lo que en el rodaje había hasta 15 nacionalidades diferentes. Victoria Abril reconoció que su visita a Macedonia, a la ciudad de Bitola le marco mucho, pues le recordaba a la Andalucía de su infancia en los años 60.

Fue un rato agradable con esas cuatro mujeres. Han venido con claras aspiraciones de llevarse el corazón de Sarajevo, el máximo galardón del festival.

Os prometo que jamás había salido tan mal en una foto.

Alps (2011, Giorgos Lanthimos)

Poco puedo decir de la tercera obra del cineasta heleno que nos sorprendió hace tres años en Sitges con aquella maravilla titulada Kynodontas (Canino, Giorgos Lanthimos, 2009), empero les recomiendo releer la crítica que le hizo por el mes de marzo nuestro compañero más bastardo.

Personalmente creo que está un paso por detrás de su anterior éxito, sin embargo sigue manteniendo las mismas claves que le dieron el éxito. Esto es un gusto por el humor negro lleno de matices absurdos, una intención final abierta a la interpretación de cada espectador, sus planos desprovistos de vida y fríos o sus personajes con un punto surrealista.

La obra persigue a los Alps, personajes que sustituyen a los fallecidos cuyos familiares no pueden soportar la perdida de su marcha. Pero… ¿realmente son quienes dicen ser? Llegados a un punto no podremos estar seguros de nada. Todo es una falsificación en la cinta, nada es real. Asistimos a los momentos cotidianos de los Alps mientras el reflejo de nuestras mentiras y fingimientos nos hacen seguir con nuestras vidas.

Nana (2011, Valérie Massadian)

Entre la larga lista de agradecimientos en los créditos finales destaca el nombre de Pedro Costa, y es que la propia directora reconoció luego del pase lo influenciada que está por el cineasta portugués.

Nana es una película mínima en todos los sentidos. Sin un modelo de guión clásico, libre, lleno de improvisaciones y anotaciones más que de auténticos diálogos, su directora nos presenta a una niña de 4 años que queda sola en una casa sin nadie a su cargo. Lo primero que hay que decir es que no se trata de una película sobre la niñez, sino que se trata de una película con una niña en un medio rural. Lo segundo es que estando casi todo el metraje ocupado por la niña hablando sola y realizando acciones tan variopintas como intentar encender un fuego o completar un puzzle, se huye en todo momento de la monería, lo que es todo un logro.

Lo cierto es que la cosa funciona razonablemente bien, primando la naturalidad con la que la protagonista  acepta como se mata a un cerdo a la manera clásica (tiro en la frente, vaciarle la sangre entre espasmos del animal y todo eso que tanto repele a los niños de ciudad, entre los que me incluyo) o la inocencia de la propia chiquilla al encontrarse un conejo muerto y llevarlo a casa, donde tarda unos memorables minutos en ponerlo bien en una sillita.

La película pudo visionarse en el pasado festival de Las Palmas de Gran Canaria. No sé allí pero en Sarajevo ha gustado lo suyo en el apartado New Corrents. De algo tan pequeño, tan nimio, la directora consigue hacernos reflexionar sobre la niñez (por mucho que huya de ello) y las relaciones en el mundo rural. De estilo documental, la historia general es tan solo una excusa (niña con el padre, niña con la madre, sola y ese final que no desvelaré) para detenernos en esa niña y su manera de entender y comprender su entorno, que es de lo que trata la obra. Con imaginación y una lógica que a nuestros ojos parece llena de bendita incoherencia inocente.

Mustafa’s Sweet Dreams (2012, Angelo Abazoglou)

Al principio no sabía hasta que punto podría considerar a la película Mustafa’s Sweet Dreams un documental. Podría catalogarse como una recreación, pero hay varios factores que me hacen pensar que no es así. Así que la única manera con la que podemos encarar la presente obra es bajo el formato de falso documental, de tal manera que en todo momento se juega a ser lo más serio posible; desde luego sus primeros minutos juegan al despiste y nos hace creer verdaderamente que asistimos al clásico documental de manual. Sea como sea, hubo cierta polémica entre varios medios acreditados sobre si una cinta como la turca entraba en la categoría de documentales. Tras dudarlo mucho, me inclino a pensar que sí por lo dicho, lo enfoco como un falso documental.

El público se entusiasmó en la proyección, ya que la obra tiene un guión cuidado al detalle para resultar lo más cinematográfico posible. Desgraciadamente yo le veo demasiado los hilos a su director como para poder disfrutar tanto ya que me resulta una impostura demasiado evidente, así los golpes de efecto que se producen terminan por ser típicos, porque como documental y por tanto sinónimo de real (que no verdadero) la historia de superación y búsqueda personal del chaval gusta, pero como película, y siendo un falso documental lo mejor es jugar a las dos cartas, es tópica hasta decir basta. No obstante no resulta molesta en absoluto, aunque quería rebajar tanto entusiasmo que se ha creado ante la obra del turco Angelo Abazoglou.

Y esto fue todo en el segundo día del Sarajevo Film Festival.

2 Responses to Sarajevo Film Festival: Día 2

  1. Enidnarg dice:

    Como me vuelvas a recriminar en Sitges lo de llevar colgado el pase, el collejón que te llevas es de órdago.

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