Críticas: Carmina o revienta

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Una de las grandes ganadoras del pasado Festival de Málaga (Premio Especial del Jurado, Premio del Público y Mejor Actriz) se estrena el 5 de julio tanto en salas comerciales como virtuales, tanto en VOD como en DVD.

No sé si es correcto que Paco León ‘reduzca’ su primer largometraje a la cita de Tom Clancy «¿La diferencia entre realidad y ficción? La ficción tiene mayor sentido», aunque debería plantearse si el personaje hace a la película o la película hace al personaje. Carmina Barrios, madre del director y popular actor, es retratada en un inteligente tufo que une la realidad y la ficción y entona un personal Todo sobre mi madre’. Se trata de una mujer de 58 años que regenta un bar que ha sufrido varios robos en los que la aseguradora no ha cubierto las pérdidas. Es momento de ‘carminar’ o reventar y salir adelante: una comunión que hay que pagar, una hija en paro sin estudios adicta al móvil y a contar toda su vida a su mejor amiga, un marido alcohólico, una amiga que no para de lanzar ‘Hadoukens’ y un ‘ayudante’ con discapacidad cognitiva. Cualquier espectador podría vincular dicha premisa a ¿Qué he hecho yo para merecer esto? de Pedro Almodóvar, pero realmente en ese filme fue en el que el director manchego maduró desde su primera época, más cercana también al primer John Waters.

En la película que protagonizó Carmen Maura nuestro director actual más internacional daba un paso hacía la lucidez utilizando recursos cómicos que podrían ser previos en su filmografía. Gloria (Carmen Maura) atravesaba un rodaje para llegar a su portal como lectura metaficcional del propio autor. Paco León ha pensado que la manera más jugosa de transcribir uno de los personajes femeninos más potentes y desternillantes de nuestro reciente cine patrio era mediante un mockumentary: un falso documental que le permita jugar entre las realidades y analogías de esa realidad y ficción que establece un microcosmos barriobajero que protagoniza su propia madre. Carmina o revienta se convierte, así, en una película familiar tanto dentro como fuera de la pantalla, en una oda a la supervivencia entre pedos, ‘hija-putas’ y lavados vaginales deglutidos como sopinstant.

CAH Carmina o revienta

Algunos pensaremos, después de observar el mundo que orbita alrededor de Carmina, que tal vez no era la elección más correcta. Nos torturaremos con una suma de posibilidades que tal vez hayan pasado por la cabeza de Paco León. Como si tuviera delante a su personal Divine y se sintiera John Waters, las perspectivas que ofrece Carmina podrían deambular desde Pink Flamingos a Polyester sin despeinarse tanto ella como su cabra. Al igual que sucedía en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? un ama de casa ‘terminal’ ofrecía un retrato femenino inusual del extrarradio con una familia disfuncional: marido machista, un hijo camello y otro chapero y una suegra friki. Tres años antes John Waters colocó a su diva frente a un marido pornógrafo, una hija ninfómana, un hijo yonqui y maniaco sexual y la abuela como putona inoportuna (también friki). Podríamos discutir si Paco León ha acertado en gestionar las andanzas de tan peculiar personaje y familia en un falso documental: con semejante materia prima se echa en falta un argumento contundente que catapulte la propuesta al culto irremisible. Tal vez sus tiempos de rodaje comprimidos por la agenda del popular actor haya creado ese ‘monstruo’ que se engendró en 11 días. No hay para más, Carmina o revienta es un objeto mutante, independiente, facundo, inteligente y muy irregular pero con momentos desopilantes que no habíamos visto en mucho tiempo en nuestro cine actual.

No es que los referentes previos a Carmina o revienta sean claros. ¿Un intento de Torrente con tetas? Perdón, ¿un Torrente con más tetas? ¿O una revisión feminista, reflexiva, marujil y choni de la serie canadiense Trailer Park Boys que también cuenta con dos largometrajes? En cierta media Carmina o revienta es puro terreno indómito que bordea la línea del retrato mezquino en eventualidades y personajes que no hagan demasiado gracia: ¿es consecuente reírse de un retrasado mental o de un borracho con pretensiones artísticas? Esa peligrosa línea fronteriza es divisada por el propio director, que intenta encontrar en el humor y la dignidad que desprenden sus personajes un modo de ‘carminar’ antes de reventar.

Pero lo verdaderamente interesante de Carmina o revienta es su inédito modo de exhibición y estreno es nuestro país. Habíamos visto películas estrenadas en internet como Estigmas de Adán Aliaga, El señor de Juan Cavestany o Diamond Flash de Carlos Vermut y tal vez Extraterrestre de Nacho Vigalondo tendría que haber sido el estreno mediático online sin parangón en todo el universo… ante el incumplimiento de la promesa que nos hizo Álex de la Iglesia. Lo que no se había visto en nuestra cinematografía era un estreno simultáneo tanto en salas reales y virtuales, tanto en formatos de vídeo bajo demanda en plataformas de televisión como en Internet. Paco León y la calidad que atesora Carmina o revienta para ganarse al gran público han provocado un constatado boicot de la industria que ha señalado como enemigo a la red virtual y cualquier intento de noviazgo y apareamiento con la misma fuera del ‘matrimonio’. Tan sólo una veintena de cines le han dado su apoyo… pero no es excusa. Esta vez no. No hay excusa para disfrutar de la ópera prima de Paco León y demostrar que se puede ‘carminar’ el camino sin ‘descarminarlo’. De callar bocas y dejar claro lo que el público quiere entre imposiciones medievales y obsoletas. Eso sí, entre paso y paso, no se olviden de reírse hasta reventar con (y no de) Carmina.

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