Festival de Cine Alemán 2012: Día 1

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Hoy se celebra la Ceremonia de Apertura del 14º Festival de Cine Alemán y hemos asistido al pase y rueda de prensa de la película que lo inaugura.

Desde hoy 5 de junio y durante toda esta semana hasta el sábado se celebra en el cine Palafox de Madrid el 14º Festival de Cine Alemán, que parte de una iniciativa de German Films con diferentes colaboraciones, que nos acercará a la actualidad cinematográfica germana. En la rueda de prensa posterior al pase del filme inaugural, La invisible, acudieron Mariette Rissenbeek, la directora de German Films, el director y guionista de la película, Christian Schwochow, y la actriz Dagmar Manzel, que interpreta a la madre de la protagonista. Mariette Rissenbeek indicó el gusto del festival por presentar películas actuales, que se han hecho recientemente en Alemania y que han tenido en los últimos meses mucha resonancia en su país. Nos recordó que el filme de Schwochow fue premiado en el Festival de Karlovy Vary y pasó por el Festival de Cine de Estambul, para dar alcance del impacto de la película. También añadió que el cine en Alemania había sido tratado más como un producto comercial que cultural hasta que el Estado se implicó subvencionando películas para conseguir un fin artístico en las mismas. Ha señalado a Good bye, Lenin! como esa cinta que cambió la perspectiva internacional sobre el cine que se ha hecho desde entonces en Alemania, remarcado en el éxito mundial de La vida de los otros.

«Prefiero ir al teatro mucho más que al cine», ha indicado el realizador Christian Schwochow, que escribió el guión junto a su madre, e indicó que esa fidelidad del mundo teatral se debe, aparte de ser un gran amante del teatro y documentarse, a tener muchos amigos que son actores de teatro y conocer numerosas historias personales y reales del mundo de las bambalinas. También le ayudó poder apoyarse en su reparto, ya que todos los intérpretes que aparecen en su filme son actores teatrales. «No quería hacer una película sobre el teatro en sí mismo ni sobre los actores, sino sobre el miedo a hacer las cosas mal. El miedo a ser irreales en la vida. Mientras que el resto sí podemos hacerlo, el actor no puede esconderse detrás de sí mismo, detrás de su persona, porque realmente su cuerpo y su alma son el instrumento de su trabajo», ha indicado el director. Respecto a las comparaciones con Cisne negro, Christian Schwochow señaló que inicialmente se sintió preocupado aunque ambos proyectos se gestaron en paralelo. Finalmente, al visionar la película de Darren Aronofsky, quedó aliviado al contemplar que el tratamiento era completamente distinto y añadió, respaldado por la actriz que aparece en su filme y la directora de German Films, que los medios germanos se decantaron por su película frente al ‘efectismo’ de la cinta que estuvo nominada a 5 Oscars y consiguió el de Mejor Actriz.

La actriz Dagmar Manzel comentó que «La televisión está muy bien pagada. En el cine los grandes proyectos y producciones están bien pagados pero las películas que interesan a muchos actores son proyectos de bajo presupuesto, donde no se gana nada o muy poco dinero pero el tema y el guión son muy interesantes. Muchos actores optamos por ganar dinero en el teatro o haciendo televisión para poder hacer este tipo de producciones ‘low-budget’». A lo que el director añadió: «Esta es una de esas películas en las que Dagmar ha ganado poco dinero».

La invisible (Christian Schwochow, 2011)

El estreno de una obra de teatro y el nerviosismo del equipo actoral supone la presentación del segundo largometraje de Christian Schwochow. Pasamos a un gran flashback que nos hablará, desde el punto de vista de la actriz principal, de su evolución cuatro meses antes. Inmediatamente nos infiltramos en la vida de un grupo de estudiantes de Arte Dramático, que son elegidos por un famoso director de teatro para un nuevo montaje llamado ‘Camille’. Pero el papel principal es precisamente para la actriz que es antagónica al rol que deberá interpretar. Josephine es tímida y recelosa de hablar de su vida personal, de su hermana minusválida y del intangible maltrato psicológico al que le somete su madre. Es alguien invisible a los ojos de otros… y con la llegada de esa oportunidad podría parecer que las pretensiones dramáticas de Schwochow caminaban por el enfrentamiento ‘mulholland-drive-iano’ con esa Camilla Rhodes tan parecida al título de la obra, por esa lucha entre una rubia y una morena por apoderarse del personaje principal de la función. No, La invisible no es Cisne negro. No es que las comparaciones sean odiosas y el filme que protagoniza una perfecta Stine Fischer Christensen, que no sabía ni una palabra de alemán antes de comenzar a rodar esta película, sea perceptible a ese símil. La propia película de Darren Aronofsky ya era un popurrí donde Perfect Blue de Satoshi Kon se erigía como referencia primordial. Es cierto que nadie conoce una película sobre el trabajo de una actriz con un difícil papel que no la sumerja directamente a sus infiernos. Es ley de vida (de los actores).

El choque de entidades, la absorción y transformación se hacen evidentes pero ese destructivo papel puede dinamitar su maltrecha y tambaleante vida familiar y personal. El miedo a sí mismo, desde el cuerpo, mente y vida es el instrumento dramático sobre el que Schwochow sostiene su peculiar pieza. El viaje a la madurez de Josephine no admite demasiadas sorpresas: su primera secuencia revela la lógica aplastante de que la veremos al subir el telón, pero al cineasta le interesa explorar el sadismo impuesto por todo dramaturgo (y por ende, a todo guionista) para esculpir la tragedia directamente sobre la materia más virgen. Los instintos animales eclosionan pero también la catarsis personal. Inteligentemente La invisible halla el equilibrio entre la resolución de conflictos y traumas en paralelo. La curación personal es necesaria para alcanzar la lucidez artística, sobre todo para una actriz cuya máscara se ha incrustado en su propio cuerpo. El filme de Schwochow habla sobre esa posesión y exorcismo purificador.

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