Estudio James Cameron (IV): Abyss

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Tras un parón, hoy os traemos otra incursión en el cine de James Cameron, esta vez con Abyss.

Toca hablar, después de un descanso importante desde la crítica Aliens, de una película, Abyss, que supone un punto de inflexión en la carrera de James Cameron. Es un punto de inflexión suave, sutil, poco perceptible si no se tiene una visión completa del cine del director. Supone un cambio respecto al cine de acción anterior, que era visceral, vibrante y angustioso, hacia un cine donde la ciencia ficción cobra mucha más importancia. En esta película, además, introduce una de sus pasiones, que no es otra que la fascinación hacia el mar, sin duda la parte de la Tierra más misteriosa e inexplorada, y que usa como entorno como si del espacio exterior se tratase. En ese sentido, el fondo del mar actúa como un elemento aún más claustrofóbico que el vacío interestelar, y es uno de los factores que mejor usa Cameron para crear angustia y sensación de aislamiento al espectador.

La película se podría definir como una especie de Encuentros en la tercera fase en el mar. No es que sea en modo alguno spielbergiana, pese a que alguna influencia hay, el estilo del Cameron primerizo de The Terminator y Aliens se deja notar, aunque la intención y el tema de la película sean bien diferentes, con un mensaje de esperanza ante un mundo que, en plena guerra fría, se desmorona.

Cameron usa esa estación submarina, dónde se juntan trabajadores, ingenieros y militares, para trazar una red de relaciones humanas que intentan representar de alguna manera la situación de tensión que se vivía en la sociedad occidental en aquel momento, aunque sea bien extrapolable a cualquier momento más o menos reciente de la Historia. Pues bien, Cameron pone a convivir al prototipo de trabajador americano, representado por Ed Harris y su cuadrilla, gente ruda, aunque trabajadora y honesta, dónde tiene cabida el típico conspiranoico que por desgracia no es propio de su época, con la protagonista, la ingeniera, la “clase alta”, y los militares. El problema es que, si en Aliens todas las relaciones estaban magníficamente trazadas, sin que nada pareciese artificial o hecho adrede, aquí pasa justamente lo contrario. Cameron no consigue que nos creamos las relaciones entre personajes, siendo demasiado evidentes los roles que les asigna el guionista (que es él, por si había alguna duda) para su propósito de alegorizar sobre la situación de la sociedad del momento. A esa situación de conflicto, no lo suficientemente creíble, entre los personajes (a lo que se suma el conflicto político que muestra la película, que va paralelo al conflicto humano dentro de la estación), es dónde Cameron hace entrar al elemento estrella de la película, esos seres pacíficos, conciliadores. La idea del diseño de esos seres es sin duda muy ingeniosa, pero quizá se les podrían haber dado unas intenciones algo distintas, no tan evidentes, que al final es lo que hace que la película sea bastante criticable, en el sentido de que Cameron podría haber sido mucho menos explícito.

De todas formas, no todo es negativo, y el genio de Cameron sale a relucir en bastantes ocasiones. Y es que es envidiable el uso de la cámara dentro de un espacio tan reducido como esa estación, donde todo son estrechos pasillos y pequeñas habitaciones, en especial cuando cierto incidente hace que queden aislados de la superficie, Cameron demuestra lo gran director que es con una dirección nerviosa, vibrante, que no deja ningún cabo sin atar y no se muestra confusa en ningún momento. O esa expedición en el submarino nuclear, con una calma y una tensión a la vez marca de la casa. Si a esos grandes momentos les añadimos un apartado técnico de escándalo, una fotografía azulada estupenda y muy adecuada (y muy del gusto de Cameron, por lo visto en sus siguientes películas), y un guión que pese a que es algo fallido no deja de ser bastante interesante, nos queda una película algo irregular, que no logra exactamente su cometido “profético” inicial, culpa en parte de un guión demasiado explícito y de una duración excesiva (que se podría haber arreglado en la sala de montaje sin muchos problemas), pero que resulta un giro en la carrera del director de lo más interesante, que culminaría en la que es su mejor película, Terminator 2.

Texto escrito por Sito

2 Responses to Estudio James Cameron (IV): Abyss

  1. Anónimo dice:

    Ese "donde" que usas no lleva tilde.

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