Especial Ice Age

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Con motivo del estreno de Ice Age 4: La formación de los continentes, es buen momento para ponerse al día con las tres anteriores partes.

En Ice Age 4: La formación de los continentesShira, la presunta y futurible novia de Diego, al ver al extraño trío no duda en señalar que un mamut, un tigre dientes de sable y un perezoso es el principio de un mal chiste… El ‘mal chiste’ no sólo va por su cuarta parte, sino que sus tres primeras han catapultado la saga a ser una de las franquicias más rentables de la animación con permiso de Toy Story y Shrek. Viajamos a través del tiempo y avanzamos para comprobar si Scrat se merece tanto sufrimiento ante nuestras carcajadas, si el mayor secreto de Crash y Edie es verdad que es su estupidez o si los productores del cine de animación han dejado de pensar que los más pequeños tienen cerebros de zarigüeyas.

Ice Age: La edad de hielo (2002) – Chris Wedge, Carlos Saldanha

Aunque es de las tres partes iniciales la que menos ha recaudado, fue una de las diez películas que mejor taquilla hizo en el 2002, tanto en el boxoffice norteamericano como a nivel internacional. Todo un logro teniendo en cuenta que después del fiasco que supuso para 20th Century Fox Titan A.E. (por no hablar de otros tantos anteriores) se la jugaba en la animación renderizada con una película protagonizada por criaturas de la Era Glacial. Cuenta la leyenda y pinturas rupestres de la red que Ice Age: La edad de hielo fue pensada originalmente como un drama, pero finalmente la productora aceptó el filme siendo una comedia para todos los públicos con el target infantil en la cabeza. Esa mirada adulta, tanto en gags, frases y situaciones dramáticas quedó enraizada en el producto final siendo posiblemente uno de los secretos para convencer al gran público sin importar su edad.

Un año antes habían arrasado Shrek, con la relación en un ogro solitario y gruñón y un burro estúpido, y Monstruos, S.A., donde dos seres supuestamente inhumanos tienen que lidiar con una pequeña. Tanto Dreamworks como Pixar habían movido ficha y parecía que Ice Age: La edad de hielo no quería salirse de los patrones funcionales del éxito. Añadiendo la figura de un tigre dientes de sable a la pareja, que inicialmente componían un solitario mamut antipático y un perezoso idiota abandonado por su familia una vez se ha iniciado la migración, parece formar un remake animal de Tres solteros y un biberón 10.000 a. C.

Ice Age: La edad de hielo seguramente hubiera conseguido el Oscar a la Mejor Película de Animación si no se hubiera cruzado en su camino la imprescindible El viaje de Chihiro. Tampoco le hizo falta: demostró ser una película entretenida, con su punto dramático pero también cómico, con una narración más adulta de lo que podía parecer. Tal vez a calidad técnica de la época Blue Sky quedara a años luz de Pixar o Dreamworks (esos neandertales realmente parecían neandertales en el territorio de la animación computerizada) pero la historia sobrellevaba sus deficiencias estilísticas. Entre primitivos asesinos, abandono familiar, sicarios con dientes de sable, secuestros infantiles con asesinatos maternos y la familia como referente fijo, la simpleza argumental quedaba patente. El drama yacía en los ecos de tragedias pasadas y sacrificios venideros. En emocionar al espectador para que esa ley de la manada descongelara sus fríos corazones: todos cuidan de todos y Ice Age: La edad de hielo empezó a cuidar también de nosotros, como Scrat de su amada bellota…

Ice Age 2: El deshielo (2006) – Carlos Saldanha

Aunque los datos de recaudación mejoraron en EEUU, internacionalmente se disparó su éxito. Siguió siendo una de las 10 películas con mejor recaudación en EEUU en el año de su estreno (en este caso 2006) y fue la tercera película con mejor taquilla internacional en esos 365 días. Ice Age 2: El deshielo llegó para, al igual que sus personajes, liberarse del pasado para poder tener un futuro: con referencias bíblicas-ardillísticas de un diluvio (inundación) universal, el Arca de Noé, Moisés y la división de ‘las aguas e incluso la visión del mismísimo cielo… ardillero… Tal vez el deshielo llegara a las butacas ante la saturación de producciones de animales parlantes (Vecinos invasores o Colegas en el bosque) y que esta segunda parte no superaba a la primera salvo en su éxito.

Ice Age: La edad de hielo parecía ir en los derroteros de Shrek o Antz con un humor más inteligente y abierto, para hacer reír a un público adulto como para entretener a niños. Pero Ice Age 2: El deshielo prefería moverse entre todo tipo de chistes para todo tipo de públicos con diferentes resultados. La mayoría eran bastantes pobres recurriendo a la escatología como recurso fácil para arrancar la carcajada, algunos (los más adultos) eran los que mejor funcionaban. El desarrollo también era bastante irregular utilizando historias secundarias e introduciendo originales secuencias de acción para evitar el desplome de su simplista y sencilla historia.

Lo mejor, aparte de las desventuras de Scrat, fue el musical que se montaban los buitres y todos los chistes teñidos de humor negro o mala baba. Scrat, desde luego, es el Messi de Ice Age: si el conjunto falla, sus individualidades deciden. Sus memorables aventuras, una inmejorable lección de animación muda, clásica y cómica, son lo más remarcable del descongelamiento. Poco importa si unos buitres salidos de Broadway o unos bakalaeros asesinos quieren devorar al resto de protagonistas mientras no toquen a nuestra ardilla prehistórica favorita.

Ice Age 3: El origen de los dinosaurios (2009) – Carlos Saldanha, Mike Thurmeier

Es la película de Ice Age con mejor recaudación tanto en EEUU como internacionalmente, siendo una de las 25 películas que más han recaudado en toda la historia. El debate puede ser si es mejor que Ice Age 2: El deshielo porque está claro que Ice Age: La edad de hielo se ha convertido en ese témpano de hielo impenetrable de la franquicia. Y lo fue (y seguirá siéndolo) por su concepción inicial de drama con conflictos que dotaba los puntos cardinales de la saga con absoluta profundidad como la supervivencia, la familia o la amistad. En Ice Age 3: El origen de los dinosaurios la estrella vuelve a ser Scrat que encuentra otro ‘objeto’ del deseo aparte de su bellota. Ese inusual trío es armonizado musicalmente el setentero tema ‘You’ll Never Find Another Love Like Mine’ de Lou Rawls y alcanza máximos cómicos emocionales entre elecciones imposibles y corazones rotos.

El sentido familiar comienza a imponerse sobre la mala leche con la aparición de Ellie y ahora su futura maternidad. Ese acontecimiento activa al resto del grupo: Diego parece darse cuenta que esa vida alejada de su manada habitual le ha ablandado y hecho perder facultades físicas y Manny decide ser madre soltera gracias a tres huevos de dinosaurio que encuentra abandonados. Es obvio que los pequeños y violentos hijos canis de Manny generarán una serie de catastróficas consecuencias que les conducirán a un mundo verniano bajo tierra, donde los dinosaurios no se encuentran extinguidos. Ice Age 3: El origen de los dinosaurios parece copiar la fórmula de Shrek con la relación entre Burro y Dragona para que Manny y esa tiranosaurio mamá se conviertan en dos madres solteras enfrentadas (una, la biológica y otra la adoptiva) por el cariño y la custodia de esas pequeñas, carnívoras y letales crías. También en esa extraña relación de amor (y pérdida de miembros) que llevan a cabo uno de los nuevos secundarios de la entrega (Buck) y ese albino gigante Baryonyx llamado Rudy. ¿Dolor y amor reunidos en 3D fue el secreto de su éxito o en el verano del 2009 no había nada más para todos los públicos?

No obstante, esta tercera parte compensó las aventuras con el divertimento y humor de una manera más correcta que su predecesora y se convirtió en la más rentable hasta el momento, lo que da a entender que cuánto menos hielo asoma… más ‘verde’ florece.

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