Críticas: MS1. Máxima seguridad

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La factoría Besson nos trae esta entretenida e inmoral pelicula de acción extraterrestre protagonizada por Guy Pearce y Maggie Grace.

Han pasado más de diez años desde que Besson se diera a conocer al mundo con aquellas dos peliculas tan diferentes como son Leon el profesional (1994) y El quinto elemento (1997) que le permitieron fundar con las ganancias EuropeCorp., una de las productoras más importantes del mundo (entre cuyas instalaciones está la Cité du Cinéma, el estudio de cine más grande de Europa) con las que financia y distribuye todas aquellas películas acordes a la particular visión de Besson sobre el cine de entretenimiento. De aquí han salido cosas tan dispares como las sagas de Transporter, Taxi o Venganza,.que le han dado el título de maestro del cine de acción europeo. Porque, aunque no están dirigidas por él, ahora más dedicado al cine para los más pequeños (Arthur y los Minimoys), todo lo que sale de la factoría Besson tiene su sello: acción al más puro estilo americano pero sin sus tediosas moralejas y vacile, mucho vacile.

Y, por supuesto, MS1: Máxima seguridad no iba a ser una excepción a la regla.

Desde los cachondos títulos de crédito ya se nos avisa que esto no va en serio. El argumento no puede ser más típico: la hija del presidente Emilie Warnock (Maggie Grace, la Shannon de Perdidos) se queda atrapada en una cárcel de máxima seguridad  del espacio (la MS1) en medio de un motín. El presidente sólo puede confiar en Snow (Guy Pearce), un ex-agente de la CIA al que por supuesto echaron por unos hechos que él jamás cometió. ¿Les suena? Posiblemente, dado que es el argumento de un centenar de películas hollywoodienses. Ya saben lo que va a ocurrir. Ahora siéntense y disfruten de la vuelta de tuerca que James Mather y Stephen St. Leger le dan a este más que trillado argumento. MS1: Máxima seguridad se convierte desde el principio en un continuo recital de situaciones y diálogos a cuál más pasados de rosca, en especial las discusiones entre sus dos protagonistas, en las que uno entra con escepticismo y sale con una carcajada con una velocidad endiablada.

Los franceses no dudan en saltarse cualquier ley de la física y de la narrativa audiovisual si con ello pueden hacer que el ritmo gane velocidad, algo que parece ser el sello de identidad de Europa Corp. Lo bueno, si rápido, dos veces bueno. Y posiblemente ahi esté la clave del éxito comercial de la mayoría de sus películas de acción: la película avanza tan vertiginosamente que a uno no le da tiempo a pensar en la veracidad de nada de lo que está pasando, y los creadores conscientes de ello aprietan aún más la clavija de los despropósitos hasta culminar en un clímax final con caida libre espacial incluida que le hace a uno pellizcarse para ver si lo que está viendo es real. Y lo es. MS1: Máxima seguridad es desde luego una película de las que no deja poso pero hace de sus defectos virtudes, y a pesar de sus ya comentados despropósitos es sincera, fiel y con una falta de moralidad que, lejos de ser despreciable, hace del filme un entretenimiento mucho más valorable que todas sus hermanas americanas. Chapeau.

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