AFF Sección Oficial: Puzzled Love

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Tras haber sido presentada en el Zabaltegi de San Sebastián y con su estreno en las salas comerciales rusas en el horizonte, Puzzled Love está causando una agradable sensación en el AFF.

Pese a que son ya varios años compartiendo web, foro y charlas con la mayoría de gente de Cinemaadhoc y que posiblemente alguno se haya cruzado con mi nombre en alguna entrada de esta web, este es mi primer artículo publicado de manera independiente. Sirva esto de bienvenida y allá vamos.

Esta es la historia de Sun y Lucas, como podría ser la de Carlos y Marie o la de Laura y Dominik. En cualquier otra ciudad, en cualquier otro piso o residencia y no en cualquier otro momento, sino en la actualidad, multiculturalidad y estancias en el extranjero mediante. Esta es la historia, también, de un trabajo de fin de curso de la Escola de Cinema i Audiovisals de Catalunya (ESCAC) convertido en película o de cómo trece capítulos independientes en torno a un hilo común fueron montados y arreglados para su distribución como película.

La sinopsis es, pues, bastante sencilla y nos muestra a dos estudiantes de intercambio de paso por Barcelona que se enamoran mientras comparten piso, nos muestra sus roces y caricias, sus viajes y sus polvos, al fin y al cabo su evolución durante todo un año dividido en esos trece capítulos, de un agosto al siguiente, correspondientes a cada uno de los meses de la estancia. A priori, los defectos y virtudes de Puzzled Love son ciertamente notorios, partiendo estos de su propia concepción. Es difícil, por tanto, no convertir este texto en un catálogo de obviedades, pero se intentará.

Por un lado, y mostrando primero sus fortalezas, es necesario destacar lo meritoria que es la dignidad del trabajo realizado. No sin paternalismo se realiza esta afirmación, como si fuera obligatorio un mérito adicional a darle a los autores por el hecho de ser -aún- estudiantes, como si ese fuera, incluso, su único mérito. Y no es así. La película permite al espectador dispuesto ser sumamente empático, evitando complicar la trama, realzando la naturalidad de su desarrollo. Además, trabaja bien con una gama de sensaciones agridulces fácilmente asociadas con la entrañable postadolescencia universitaria (o no).

Es precisamente en el manejo de esa montaña rusa emocional donde la película menos me convence, precisamente por el propio planteamiento y no por su ejecución. Creo que el principal problema es que, al tratarse de cortos creados de forma independiente entre sí aunque sobre el mismo nexo común, hay un cierto afán autoconclusivo dentro de cada historia que impide un desarrollo aún más natural, por así decirlo, de la conexión emocional del espectador con la película. Asimismo, hay ciertas limitaciones relacionadas con el formato escogido que divide y separa cada capítulo en meses, impidiendo la extensión e interconexión de los conflictos planteados y favoreciendo esa sensación de fragmentación. Una sensación pretendida, como así se muestra desde el propio título, pero que personalmente resulta en momentos algo forzada. A nivel de ejecución, llama la atención en un contexto básicamente intachable, que su arranque, de clara vertiente cómica, no acabe de funcionar, dejando incluso una sensación de incomodidad por parte de unos actores protagonistas perfectamente sólidos a lo largo del resto del metraje. Afortunadamente, el repunte es inmediato a partir del tercer y cuarto capítulo y esa sensación inicial se ve superada hasta, al menos, su poco arriesgado tramo final.

Aún teniendo en cuenta las pegas propuestas, es cierto que sus aciertos acaban pesando más en mi calificación personal, convirtiendo a la película en una melodía tan pegadiza como alguna de las canciones de su banda sonora (el sonido playero del Amusement de Mujeres, por ejemplo).

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