Cannes día VIII: Resumen de prensa

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Kristen Stewart junto a Walter Salles y el resto de las estrellas de On the Road.

 

Adaptar a un clásico de la literatura siempre tiene sus inconvenientes, el principal es que te comparen con él, intentar crear un mundo de imágenes nuevas en base a algo de lo que el lector ya ha creado el suyo propio o que tiene una naturaleza marcadamente literaria. Ayer se presentaban en Cannes la adaptación por el brasileño Walter Salles de En el camino, el texto seminal de la Generación beat, y Holy Motors del enfant terrible del cine francés, Leos Carax. Una conmovió los cimientos de Cannes, la otra no. Lean nuestro resumen de prensa para saberlo todo (o casi):

Walter Salles (…) se ha empeñado en retratar en imágenes el universo de En el camino. Y ha fallado en la apuesta. No ha sabido trasladar el espíritu, el latido, la poesía, el vértigo que contiene esa novela excepcional. Que la ambientación, la atmósfera, la multitud de localizaciones, la época y la música estén muy cuidadas no sirve para atrapar el alma de esa compleja gente, para que te impliques en sus complicadas relaciones afectivas, en su hambre de vida. Walter Salles ha realizado una película fría y rutinaria con un material que estaba en carne viva. Otra vez será.

Nada de lo que ocurre en la espantosa Holy motors es comprensible para un espectador que no haya perdido las neuronas, aunque también dudo que su autor entienda de que está hablando. Pero alguien nos explicará que se trata de poesía, corrosión y delirio, cositas tan prestigiosas que no precisan la mínima coherencia. Es una sucesión de tonterías sin gracia, los caprichos vacuamente surrealistas de un niño consentido e irritante.

Carlos Boyero – El País

Lo peor no es la falta absoluta de intención, ni el coma narrativo de la película, ni la impericia de algunos actores que confunden actuar con alborotarse, ni, puestos a hacer daño, las dos horas largas de nada. Todos estos elementos, bien tratados, pueden dar para un bonito tratado existencial sobre el vacío. No, lo peor, como casi siempre, es lo más malo. (…) Luego está el folclore. Ya saben, las drogas, el alcohol, el jazz, el sexo… en un desordenado ajetreo de cuerpos revueltos. El problema es que Salles solo se queda con la última parte, con el ritual cansino del alboroto y descuida hasta el dolor lo que de verdad importa.

(…) la sección oficial ofreció Holy motors, el último trabajo del bendito inclasificable Leos Carax.  El actor Denis Lavant encarna a un sujeto cuya profesión (o vida) consiste en encarnar otras vidas (hasta nueve). Así, le vemos transformarse en vieja, diablo, banquero, matón, padre cariñoso, víctima del matón de antes, moribundo… Lo anterior literalmente arrojado (quizá escupido) sobre la pantalla sin dar la más mínima opción al espectador: críptico, violento, genial, torpe, enfermizo, cutre y febril. Todo cabe en una película en la que hasta los coches hablan. Tal cual.

Luis Martínez – El Mundo

La mayor decepción del día fue el On the road de Walter Salles, una adaptación de la obra de Jack Kerouak sobre ese viaje interior y exterior por Estados Unidos la literatura, la juventud, la rebeldía y el saquito de las drogas. Walter Salles se dedica a ir pegando anécdotas de aquí y allá, a llevarlos en coche y entre risas y chorradas, a mostrar su lado estúpido y a decir lo sensibles y artísticos que también eran… Tiene gracia ver a Kristen Stewart, la novieta del vampiro, aquí de tapadera de la jaula de los grillos, o aKirsten Dunst, o a Viggo Mortensen, que recuerda tanto a Williams S. Burroughs como La Croisette de Cannes a la plaza de Salmorejillo de Arriba.

Holy motors es una de las películas más ridículamente pretenciosas que uno recuerda (…). Pero Leos Carax es justo lo contrario que Billy Wilder, el cineasta que podía convertir el excremento (por no decir mierda) en oro. Lo más interesante de esta película es el imaginar en qué ha consistido el engaño para que participen en ella una espectacular Eva Mendes y una sorprendente Kylie Minogue, y que encima cante; el protagonista es Denis Lavant, siempre puro barro en las manos de Carax y que hace una vez más lo indecible por seguirle la pista a esa supuesta creatividad del director francés.

E. Rodríguez Marchante – ABC

El documento nacional de identidad de la generación «beat» convertido en parque temático para turistas de la bohemia. Era tan fácil tropezar con el rosario de clichés al adaptar En el camino que Walter Salles no ha podido evitar caer en la tentación. No se ha dado cuenta de que la única manera de acercarse a la novela de Jack Kerouac en el siglo XXI consistía en buscar los rasgos de modernidad de la generación «beat», en intentar entender, desde un punto de vista estético, en cuál era el peculiar ritmo de su prosa. Por el contrario, Salles ha filmado a los «beatnicks» como si no hubieran transcurrido cinco décadas desde la publicación de En el camino, fascinado por la presunta intensidad de sus pasiones, y captándola desde una literalidad un tanto naif, como si cambiar un punto o una coma de la novela fuera una traición a su espíritu de transgresión. Su trabajo de dirección es tan plano y funcional, tan falto de imaginación, tan miedoso, que aplasta por completo la sincera falta de sentido del exceso de Kerouac, su prosa torrencial y enloquecida.

Holy Motors es, sí, como una isla misteriosa: apartas un helecho sin tener ni idea de lo que te vas a encontrar detrás. Es una fábula sobre la identidad en tiempos de crisis, sobre un futuro no muy lejano en el que toda experiencia acabará siendo virtual y sobre el propio cine como condensación de todas las dimensiones posibles del espacio y del tiempo, del cine como paisaje mental poblado de fantasmas. La belleza recorre toda la película, a pesar de que el culto al feísmo y a lo bizarro parezca colonizarla.

Sergi Sánchez – La Razón

 

Trailer de On the Road:

Trailer de Holy Motors:

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