Cannes día II: Resumen de prensa

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El equipo de Rust & Bone: Marion Cotillard, Matthias Schoenaerts, Jacques Audiard y un niño rubio.

Audiard no era el único en presentar película ayer en el certamen francés: Yousri Nasrallah y Michael Gondry (éste en La quincena de los realizadores) acompañaron al director de Un profeta en una interesante jornada. Veamos qué tiene que decir sobre todas ellas nuestra indómita prensa nacional:

 

(…) Su nueva obra se titula De rouille et d’os y el argumento ha sido tratado muchas veces por el cine y la literatura. Es la historia de la bella y la bestia, esa relación atípica y problemática que alguna vez se puede permitir la licencia de no acabar trágicamente. (…) El desarrollo de esta extraña, violenta y carnal relación continuamente escapa a lo previsible, está descrito de forma turbadora, sin alardes románticos, con pequeños, sutiles y reveladores gestos, entre dos personas que hablan lo imprescindible e intentan estar acorazadas contra los sentimientos. De rouille et d’os no es una obra maestra como Un profeta, pero la sigues con atención y desasosiego, nunca sabes lo que va a ocurrir, deja cierto poso.

La egipcia Después de la batalla, dirigida por Yousry Nasrallah, también se acerca a la temática de la bella y la bestia, pero aquí de forma cansinamente didáctica, reiterativa, demasiado elemental. Nadie duda de las buenas intenciones del director, pero sí de su talento para que esta historia presuntamente educativa funcione. Todo está narrado de forma primaria, sensiblera, tirando a pedestre.

Carlos Boyero – El País

De rouille et d’os vuelve a reproducir en la sala esa extraña sensación que acerca el cine al sentido del tacto. Los ojos tocan cada una de las fracturas que guían a dos sujetos condenados a la deriva. (…)  De por medio está la historia errática de dos trozos de carne sin alma lanzados a la búsqueda desesperada de la redención. La primera hora de la película resulta sencillamente magnética (…) bien es cierto, líricas a un lado, que poco tarda la historia en detenerse, en declararse en fuga por culpa de, precisamente, la violencia del planteamiento.

La Quincena de los Realizadores, ese festival paralelo que discurre al lado del festival, se dio por inaugurada con la película de Michel Gondry The we and de I (El nosotros y el yo). Brillante. Realmente deslumbrante resulta la última pieza de este genio multimedia empeñado en mirar cada uno de los asuntos que mira con una sofisticada y transparente claridad. (…) Con esta sencilla premisa, el cineasta de origen francés hilvana una simpática, atrevida y a ratos cruel fábula de ese extraño estado del alma entre la primera inocencia y la última estupidez.

Por lo demás, la última película de la jornada fue la egipcia After the battle, de Yousry Nasrallah. Por primera vez, la última revolución verde de la plaza Tahrir de El Cairo es llevada a la pantalla. Y aquí se acaba el valor casi testimonial, o pedagógico, de un trabajo tan impreciso, errático y sin foco como, y conviene tenerlo en cuenta, voluntarioso. La intención supera con mucho al resultado. Lástima.

Luis Martínez – El Mundo

El director francés Jacques Audiard consolida su posición de favorito al finalizar la proyección de su película De rouille et d’os, un melodrama con irisaciones de tragedia (…). Está filmada esta terrible y tierna historia muy desde dentro, con la luz de la Costa Azul y las sombras del argumento, sin mostrar ni buscar compasiones. Fui muy aplaudida al final y el trabajo de la pareja protagonista, Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts, está muy próximo a lo grande.

Con menos recorrido cinematográfico, pero con mucha más pasión, el egipcio Yoursy Nasrallah contaba también una extraña relación paralelamente a los sucesos de la Plaza de Tahir y del ambiente revolucionario de la pasada primavera. El espíritu de libertad, la emancipación de la mujer, la superación de barreras sociales y de clase forman el líquido amniótico en el que chapotea la historia, junto a esa idea de piedras eternas, muros y pirámides que son el fondo visual y simbólico de la película.

E. Rodríguez Marchante – ABC

El cine de Jacques Audiard siempre enfoca las heridas, las abre para que podamos ver cómo la luz acabará por cerrarlas, por curarlas, por sanarlas. El problema de De rouille et d’os, que ayer fue muy bien recibida en su pase matinal en Cannes (no es un mal comienzo para el certamen, tras la buena acogida de la inaugural de Wes Anderson), es que, al contrario que en las excelentes De latir mi corazón se ha parado y Un profeta, la curación no es convincente.  La primera parte de De rouille et d’os es impecable. Audiard presenta a sus personajes in medias res, sin explicar su pasado inmediato, y la rabia o la generosidad implícitas en sus gestos estalla en toda su pureza ante los ojos del espectador.

Si Rebobina, por favor le colgó la etiqueta de Capra del «video vintage», The We and the I, que ayer inauguró la Quincena de los Realizadores, puede convertirle en el Capra de los barrios de la periferia. La película tiene la frescura y el descaro de una obra de teatro improvisada sobre la marcha. Es urgente y espontánea como un sms enviado en medio de una clase de matemáticas. Es lo que ocurre con un sms: corremos el riesgo de borrarlo de inmediato de nuestro disco duro.

Como ocurría en la estimable Mujeres en el Cairo, Après la bataille es una «soap opera» tosca y gritona. La diferencia reside en que aquella obedecía abiertamente a las estrategias del culebrón mientras que ésta quiere ser cine de tesis puro y duro. El desaliño formal responde a la inmediatez con que Nasrallah aborda las transformaciones de lo real, pero, lejos de sus referentes, con Roma, città aperta y Alemania año cero a la cabeza, no sabe articular un discurso coherente. Quiere decir tantas cosas que las imágenes se convierten en una cacofonía de ideas a medio formular. Adaptándose a la retórica del cine popular, abraza con demasiado entusiasmo el caos sentimental de un mundo en disolución. Après la bataille no entiende que Rossellini tiene muy poco que ver con el folletín.

Sergi Sánchez – La Razón

 

Trailer de De rouille et d’os:


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