Rueda de prensa: Las nieves del Kilimanjaro

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Hoy os traemos la entrevista que tuvo lugar en la Filmoteca con Robert Guédiguian y Ariane Ascaride como protagonistas. Es la continuación de la rueda de prensa acerca de los Premios LUX 2011 celebrada a raíz de la presentación de Las nieves del Kilimanjaro en Barcelona.

También os dejamos unas cuantas fotos del evento donde, además, aparecen junto al inseparable tándem francés José Luis Cienfuegos y los cuatro eurodiputados presentes para hablar de los Premios LUX, así como el presidente de la Filmoteca Esteve Riambau.

Sin más dilación, os dejamos con la entrevista acerca del último film de Guédiguian, Las nieves del Kilimanjaro.

 

Esteve Riambau – Damos la bienvenida a Robert Guédiguian y a Ariane Ascaride, protagonistas de estas sesiones de retrospectiva de una parte de su obra, viejos amigos y conocidos desde hace muchos años y que ya estuvieron en la Filmoteca de Catalunya en la primera retrospectiva, y por este motivo les encanta la siguiente invitación de proseguir la revisión de su obra con la combinación del estreno de esta película ganadora del premio LUX. Sin más preámbulos, dejo la palabra a ellos por si quieren comentar alguna cosa y si no seguiremos con el turno de preguntas.

Robert Guédiguian – Voy a decir unas palabras antes para empezar, muchísimas gracias a Esteve por invitarnos y traernos aquí entre todos. Como siempre es un placer encontrar entre los parlamentarios europeos tan buenos críticos de cine. Estoy realmente sorprendido, porque acabo de oír recortado lo que intento hacer desde siempre. Es verdad que siempre he intentado que este cine, el cine comprometido que he hecho, sea lo más visto posible porque si uno tiene algo que decir es importante que lo vea la mayor cantidad de gente posible y para eso hay que tener en cuenta la forma en la que se hace esa película y efectivamente siempre he pensado, siempre he creído que para hacer una película lo más vista posible hace falta un relato sin trampas, eso es lo principal y también un relato que haga reír, llorar, que divierta, que emocione, pero que también permita que se vea la película varias veces y que a través de esos diferentes visionados se descubran los diferentes niveles que pueda haber en la historia.

Como decía un autor no creo que el nivel de elevación y de aburrimiento se confunda, creo que se pueden hacer grandes películas populares y muy vistas. Estoy encantado de haber convencido, y como ustedes han hecho crítica de cine yo voy a hacer un poco de política. Quizá en Europa juegue en desventaja por la cultura, por lo tanto les pido que no sólo mantengan el premio Lux, desde luego, si no también les animo a inventar, a crear un pacto de estabilidad social, cultural y ética, desde luego yo votaría y haría campaña por un pacto así. Gracias.

Pregunta – El título de la película, a los que tenemos más de cincuenta años, nos lleva a una película muy famosa de Gregory Peck y Ava Gardner, y quería preguntar por qué le ha puesto Las nieves del Kilimanjaro a esta película.

Ariane Ascaride – ¡Porque me parezco a Ava Gardner!

Robert Guédiguian – Sobre todo es que la historia está muy ligada a la idea del regalo, mi co-guionista y yo hemos querido que en la película se ofreciera este viaje al pie del Kilimanjaro y la idea del regalo, inmediatamente nos llevó al recuerdo de la canción Les neiges du Kilimandjaro es una canción conocidísima en Francia en los años 70, y entonces se decidió utilizar la canción dentro de la película y nos pareció un buen título.  Pero no tiene nada que ver con la película.

Pregunta – Dos cuestiones. Una en la talla de lo que dices de la canción, es por qué eliges esas canciones que salen en la película. Por otro lado, de dónde surge la idea del guión de la película.

Robert Guédiguian – Contesto al revés, la idea del guión nació del poema de Victor Hugo, Les pauvres gens (La gente pobre). En el poema está la misma idea, que una pareja adopta a los niños de la vecina que acaba de morir, y los dos lo hacen cada uno por su lado, es decir, tienen la misma idea del mundo, su amor hace que tengan la misma idea del mundo. Cuando lo releí pensé que hoy en día hace falta tener tanto valor en el melodrama como lo tuvo Víctor Hugo en su época y el guión se escribió desde el fin hacia el principio, partiendo desde un fin, para hablar de las pobres gentes de hoy.  En cuanto a la música, es algo muy particular porque para mí la música es un mensaje de lo que pienso de la puesta en escena, nos dice que a la vez la música hace funcionar la imagen pero también hace que esa imagen sea un poco extraña.  Deben estar lo suficientemente cercanas a las imágenes para que no nos aparten de ellas y que estemos cómodos dentro de la película. A un mismo tiempo está tan intercalada para que resulte cómodo pero nos alerte «¿qué pasa? pasa algo».  Por eso digo que la película debe ayudarnos a estar en un punto medio entre inteligencia y emoción.  Esto no es algo teórico, hay que probar con varias músicas, de la misma forma que la puesta en escena tampoco es una cuestión teórica es algo que se plantea cada mañana cuando llego al rodaje, pero como decía Passolini, siempre hay que seguir con el corazón contento, es decir, estar en un punto lo suficientemente cerca para sentir emoción, estar conmovido y lo suficientemente lejos como para ser inteligente.

Pregunta –  En los muchos niveles que hablada de interpretación de la película, veo un punto de desencanto, los protagonistas son de su generación y estos protagonistas se preguntan qué hemos hecho mal para que nos ocurra todo esto, algo que por ejemplo hace 10-15 años en sus películas no estaba presente.

Robert Guédiguian – Para mí la pareja realmente son ejemplares, son héroes y ¿por qué? porque son capaces de pensar qué dificultades han tenido en la situación que les tocó, en la que están metidos, saben que se han agitado, hablando siempre en el buen sentido, pero aún así son capaces de identificar qué errores han podido cometer. Y creo que el error que cometieron fue que toda su energía fue dirigida a proteger lo que ya habían adquirido con su esfuerzo durante años, pero al acaparar su energía para proteger esto, dejaron de luchar por conseguir otras cosas.

Pregunta – Quiere decir que usted retrata el fracaso de un modelo de sindicalismo, ¿no?

Robert Guédiguian – No. En una película como esta incluso me cuestiono a mí mismo.  Creo que no se puede ir hacia delante si un sueño, y justamente ese sueño, esos militantes, esos sindicalistas ya no lo buscaron, lo que la excusa que tienen es que hay que defender su posición todavía, y creo que la solución puede nacer, aparte de sindicalistas que vuelvan a auto-ilusionarse, que se planteen un nuevo comité y gente joven que les mueva un poquito.

Pregunta (Esteve Riambau) – Yo quiero preguntar a Ariane Ascaride, ¿Cómo ha cambiado tu posición de actriz desde que eres realizadora?

Ariane Ascaride – Creo que estoy totalmente esquizofrénica, porque no ha cambiado nada. Es otra profesión. Lo único que puedo decir, eso es verdad, es que ahora quiero mucho más a los actores que antes, porque realmente me di cuenta del valor que hace falta para ser actor al estar sentada detrás de la cámara. Es increíble ver a alguien inventar de ese modo, pedir a un actor algo y inventa, lo hace, buenos actores. Y si no, es más fácil ser actriz que realizadora porque al ser realizadora das intimidades sin nombre, todo el santo día siendo realizador es agotador, siempre hay que decir, sí, no, sí, no, es todo tu responsabilidad. Sí es cierto que me asusté muchísimo, me dio mucho miedo, pasé miedo, pero como estoy loca, voy a volver a hacerlo.

Pero, volviendo a Las nieves del Kilimanjaro, allí no pienso, soy actriz, de verdad, créeme, no pienso, simplemente soy el  personaje, pero es mejor ser realizadora porque dices lo que quieres decir y no dices lo que el otro te pide que digas.

Pregunta – ¿Habría dicho algo diferente en Las nieves del Kilimanjaro?

Ariane Ascaride – No, porque llevamos como saben muchísimo tiempo trabajando juntos, formamos un equipo ya de muchos años, creo que somos un cerebro único, porque llevamos 30 años haciendo cine juntos y no conozco todos, pero no conozco otros casos. Él es más inteligente, ¿eh? Robert es el que mejor expresa las preocupaciones que nos tocan a todos los miembros del equipo, y no son cosas que a lo mejor hablemos de ellas pero nos vemos muy a menudo, estamos siempre juntos.

Y lo fantástico como actores, para nosotros, es justamente dar vida a este entramado que cuando se ve la película muchas veces parece que hay mucha improvisación, en ningún caso, todo está escrito, del principio al fin, justamente lo interesante para nosotros los actores es conseguir meternos este entramado subyacente y hacer que parezca real, es decir, que parezca una cosa absolutamente espontánea el dar vida a estos personajes, pero el trabajo de un actor en el fondo, no tiene ningún interés, no es interesante ver el trabajo de un actor, lo que resulta interesante es el resultado del trabajo del actor.  El buen trabajo de un actor es cuando no se nota, parece que no hay trabajo y por eso no me gusta cuando hablan de la virtuosidad de un actor, si hay virtuosidad es que no es un buen actor.

Pregunta (Esteve Riambau) – ¿Cuanto de Ariane Ascaride hay en Marie Claire?

Ariane Ascaride (emocionada ante la pregunta) – Desde luego no está sólo Ariane Ascaride. Hay mujeres que me han criado. Hay una mujer a la que quiero mucho, después una mujer que me parece notable y a la que admiro muchísimo.  Está también la mujer que me habría gustado ser, que me hubiese gustado tener bastante valor para ser como ella en la vida. Y está Marie Claire, claro, que me invadió. Están también esas mujeres que, como todos ustedes, nos cruzamos con ellas en la calle, que no miramos dos veces, las que andan deprisa porque tienen muchas cosas que hacer, las que no tienen tiempo para ir a la peluquería cada semana, y las que saben, mientras cocinan, escuchar, escuchar la desesperación de los otros. Esa es Marie Claire para mí.

Pregunta – Cuando habla usted de que se puede hacer cine comercial y al mismo tiempo comprometido, me he acordado de Ken Loach que dice que es mucho más importante que el cine llegue antes de ganar dinero, evidentemente, que el mensaje llegue, y por eso él lo que hace es colgar todas sus películas en Internet, para que la gente las vea de manera gratuita. No sé si ese es su objetivo y si lo va a hacer, o ya lo hace. 

Robert Guédiguian – De momento en Francia no es posible, no es posible por razones de financiación por cronología de medios. Si hacemos eso, las cadenas de televisión tanto de pago como públicas (privadas que no son de pago) ya no participarían en la financiación de las películas, y habría que inventar otro sistema de financiación. Hacer esto quitaría uno de los pilares de apoyo de financiación del cine francés. Lo único es que los plazos se han reducido, ahora están en Internet a los tres meses de su estreno. Si esto se lleva a cabo lo haré, pero entonces habría que encontrar otros medios de financiación, es una de las grandes cuestiones del  futuro del cine.

Ariane Ascaride – Ante todo yo quiero decirles sobre todo que no saben la suerte que tienen al tener a Esteve Riambau al frente de la Filmoteca de Catalunya, porque le conozco, porque le quiero y porque me gusta mucho España también, y debo decir que ustedes son los primeros que han entendido la historia de Robert, ¡eso está muy bien!

Gracias a Grandine por su colaboración en el artículo.

 

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