Estudio James Cameron (II): The Terminator

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Tras la introducción al cine de James Cameron, hoy Sito nos trae el análisis del primer título escogido. Nada más y nada menos que The Terminator.

Iba a empezar el análisis (por fin, y perdón por el retraso) de la filmografía de James Cameron narrando el sueño (la pesadilla) que tuvo Cameron que le inspiró su primera película como director y guionista. Total, era la ya mítica imagen del exoesqueleto del T-800 corriendo (persiguiendo, en realidad) en mitad de las llamas, sueño que tuvo el hombre mientras estaba enfermo y con fiebre. Y va el tío y convierte su sueño en una película de ciencia ficción y acción, con unos recursos bastante escasos pero con la pericia y el ingenio suficientes no solo para llevarla a cabo y cumplir, si no para confeccionar una película fantásticamente sencilla, casi esquemática en su trama, pero de lo más consistente, vibrante y sugestiva en su desarrollo.

A lo que íbamos, que para contaros todo esto del sueño decidí buscar información por internet sobre precisamente eso, los detalles de esta pesadilla. Obviamente, me ha pasado lo típico, que me he ido por las ramas y he terminado leyendo una airada discusión en un blog sobre la calidad de la película, y aún no salgo de mi asombro al ver que los dos que discutían, tanto al que le gustaba como al que no, consideraban que el cine de Cameron no era “arte”. Ahí, con dos cojones! Y es que el cine de este tipo, de acción, donde predominan en gran parte de su metraje las persecuciones, los tiros o la violencia, a menudo es tratado como inferior, como que no cuenta nada, como que es pirotecnia y poco más. Y me pregunto yo que es si no arte el expresar tus pesadillas, tus miedos más interiores, más instintivos y viscerales, en cualquier medio, en este caso el celuloide. Luego podremos discutir si es arte “mejor o peor”, pero si hay algo seguro en una película como The Terminator es que es la expresión artística de un autor que no solo busca entretener al espectador (que también, ya que Cameron aspira a llegar a un público amplio), si no que busca expresar emociones y sensaciones a través de una historia sencilla pero evocadora a la vez, y a través del denostado género de acción, con la ciencia-ficción, casi siempre presente en sus películas, como telón de fondo. Lo mejor de todo es que lo consigue y con creces.

La película empieza con una recreación casi artesanal de un apocalíptico y herrumbroso futuro Los Angeles, en medio de una batalla dónde solo vemos una nave disparar láseres y un tanque. La secuencia es corta, pero está ambientada con todo lujo de detalles, como el de el tanque pisando las calaveras, poniéndonos en situación. El texto introductorio dónde se explican las bases de la trama se las podría haber ahorrado Cameron, pues ya las había puesto sobre la mesa visualmente y de manera notable. De todos modos, una frase en concreto lo pone todo muy claro: «The final battle would be fought here, in our present. Tonight…»

Créditos. Composición principal de Brad Fiedel fantástica, mítica, ya forma parte de la Historia del Cine. No hay mejor manera de empezar una película, con una buena introducción y una canción cojonuda. Cameron ya nos tiene dentro, ahora le toca hacer su trabajo. Y éste es excepcional. Ya lo he mencionado, puede que sea de las películas más sencillas del director. En una frase, va de un robot (enorme la presencia de Chuache, impone y mucho) persiguiendo a una mujer y de un tío que la intenta salvar. Está la historia de ciencia ficción, obviamente, pero en esta película es casi accesoria, Cameron la ampliaría y mejoraría en su segunda parte. Esta película es de corte mucho más sensorial, con la tensión (la inquietante calma chica que precede a la tormenta) y la acción, con secuencias de lo más potentes y vibrantes, donde se sustituye la escasez de medios con ingenio y buen hacer (sobre todo para las persecuciones en carretera) como herramientas casi únicas. Casi porque al final no te das cuenta pero la relación entre Sarah y Kyle se siente auténtica y emocionante, parece mentira pero después de tiros y persecuciones ininterrumpidas ves que entre esos dos hay química, que la relación que se saca de la manga Cameron no es impostada, y el vuelco que da la película con esta “sorpresita” es tremendo. De repente, lo que había sido una “simple” película de acción perfectamente realizada, toma relieve en una interesante película de personajes al límite, con el T-800 como perfecta metáfora de sus miedos y sus temores y con una relación destinada a fracasar. La película no es para nada optimista, más bien lo contrario, una fotografía de lo más oscura inunda todo el metraje (salvo el final dónde el fuego lo inunda todo de rojo en un gran clímax), y ni su guión ni su desarrollo son complacientes. Hay una visión del ser humano nada condescendiente, abocado al fracaso como especie y en la que solo con las relaciones personales nos podremos salvar. Todo esto aquí solo se esboza, se intuye, para desarrollarse después en Terminator 2: Judgment Day. Para acabar, un plano perfecto, Sarah Connor huyendo en coche hacía la tempestad. Hay poco aquí de final feliz. Y obviamente, continuará…

Texto escrito por Sito

2 Responses to Estudio James Cameron (II): The Terminator

  1. sarajeski dice:

    Lo que me fascina de las dos cintas de Cameron, es la enorme continuidad que tienen entre ellas, con situaciones, personajes y frases que hacen que se retroalimentan. Es decir, no estamos ante una segunda parte movida por el dinero (aunque pudiera ser también), sino pensada desde el inicio de la saga. Hablando en plata, en la segunda parte ocurren un sin fin de detalles que nos lleva una y otra vez a la primera cinta. Y es algo que en las segundas partes, donde a parte de más muertos y más acción, no suele abundar. Por ello, aunque la segunda sea mucho mejor, es obligatorio haber visto la primera. Bien por Cameron.

  2. Sito dice:

    Es una continuación perfecta, pero también creo que son muy diferentes. Quiero decir, ahora que he revisionado la primera, que yo también la tenía por bastante peor, me he dado de bruces con un peliculón de acción cortante, desasogante, y directa, que va directa a los sentidos del espectador. De alguna manera, esta es más asfixiante, da más "miedo", para decirlo de algún modo. En la segunda el guión está mucho más trabajado, y las relaciones entre personajes mucho más y mejor explotada, además de ser más espectacular la acción. Pero claro, la semilla de la historia de la segunda se planta en la primera (y bien conscientemente). Aunque me parece que la primera tiene virtudes que la segunda no, y viceversa, a voluntad de Cameron, claro. Por ejemplo, en la segunda abunda el sentido del humor, algo de lo que la primera carece casi completamente.

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