Críticas: Martha Marcy May Marlene

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Sean Durkin y Elizabeth Olsen descomponen el pasado de un personaje atormentado.

Una mañana, Marcy May huye. Escapa de ella misma, de su nombre y de su identidad, pero también de su incierto presente. No conocemos qué la ha llevado a él y tampoco lo que espera después. Más tarde, acabamos por comprender que el pasado no lo es tanto e intuimos que las heridas que la condujeron hacia allí tal vez sean las mismas que imposibilitan el cierre del círculo.

Desde su concepción más primaria hasta su puesta en escena y pese a estar auspiciada por la mismísima Fox, Martha Marcy May Marlene se escinde de manera rotunda de ese cine independiente prefabricado en el que la impostada forma termina por dominar al contenido. Comenzar así esta reseña puede resultar innecesario, pero se me antoja útil para revelar el verdadero mérito que entrañan sus desequilibradas imágenes.

Y es que el debutante en el largometraje Sean Durkin tiene claro desde el primer momento lo que quiere contar y cómo debe hacerlo, aun a riesgo de resultar más hermético de lo que gran parte del público exigiría de antemano a una historia que se ofrecía a la truculencia. Juega así todas sus bazas en la deconstrucción del personaje principal, magníficamente sostenido por una sorprendente Elizabeth Olsen. La Martha / Marcy May / Marlene del título se mantiene en un territorio permanentemente ambiguo, entre la volátil psicosis de quien ha sufrido un doble trauma indeleble y la palpable incertidumbre del frágil ser que trata de sobreponerse a lo vivido aferrándose a un nuevo futuro que no presenta menos interrogantes.

Uno de los grandes aciertos de la propuesta es saber dosificar la información sobre el pasado y presente de Martha, innegable motor de la misma. Cada pieza del rompecabezas viene a aportar algo al respecto, dejando convenientemente libres huecos que el espectador debe rellenar y sin juzgar ni estigmatizar en ningún caso la inmensa carga emocional del tortuoso camino que ha seguido. A pesar de que en este aspecto concreto no termine de funcionar durante el metraje acusando ciertas lagunas -que nunca deben confundirse con los espacios citados-, el hábil guión logra que la suma de los factores sí cuaje como evocación final del trauma.

En cualquier caso se trata de un trabajo que no cala como debería, seguramente por excederse en esa indeterminación que acaba tomando por bandera. Paradójicamente y a pesar de lo dicho, sabe concluir de manera inteligente con un plano que subraya la ambigüedad del personaje y termina de plantear al espectador la serie de cuestiones que deja abiertas. ¿Parte la psicosis de Martha necesariamente del germen de una única experiencia traumática? ¿Qué pierde en la readaptación a lo que conviene llamar “mundo real”? ¿Es posible sobreponerse a las reglas sociales impuestas incondicionalmente en un determinado ámbito? ¿Se puede reconducir lo que parece perdido en un lugar que quizá tampoco sea el que te corresponde?

Al final, prácticamente todo resulta convincente en Martha Marcy May Marlene, en la que por encima de todas esas preguntas permanecen dos grandes hallazgos: Sean Durkin, con madera de buen cineasta; y la perturbadora Elizabeth Olsen. Dando vida a un personaje rico en matices, deja patente que nos encontramos ante una actriz más que prometedora si consigue los papeles adecuados para demostrar su potencial. Mejor todavía que sus carismáticas hermanas.

3 Responses to Críticas: Martha Marcy May Marlene

  1. FullPush dice:

    Bastante de acuerdo, en parte, con la crítica. Pero a mí esa indefinición sí que termina por molestarme y prácticamente toda la parte de la comuna la noto forzadísima; además, es lenta a rabiar y repleta de tics que tanto gustan al cine independiente y que, mal usados, apestan a pretenciosidad. Y así noto la peli, algo artificiosa (aunque innegablemente curiosa de ver).

    • Shelbynski dice:

      Yo también estoy parcialmente de acuerdo con tu comentario. Todos los tics que comentas están ahí, pero me sorprende la habilidad de Durkin para minimizar la carga que arrastra, fundirla con lo que cuenta. Por eso no comparto lo de artificiosa: al contrario, la siento bastante honesta para lo que depara a menudo este tipo de cine.

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