Críticas: Alps

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Giorgos Lanthimos, después del reconocimiento internacional de Canino, vuelve a morder con Alps.

La cinta de Giorgos Lanthimos queda representada y se pliega sobre el fracaso / éxito de la actuación de una joven gimnasta rítmica. Los resortes del poder / libertad atrapan y redimen a esa juventud insatisfecha y al borde de la destrucción. Como sucedía en Canino las metáforas son dispuestas por el propio espectador, ya que el director nos propone un camino hacia un cristal que tenemos que recorrer y ver qué parte de nosotros se refleja en el mismo. Nos convertimos en reflejos y replicantes, en espejismos y copias, como los protagonistas de Alps. Pero al contrario que la cinta con la que se dio a conocer mundialmente Lanthimos, sus secretos parecen expuestos rápidamente; no así sus resonancias sobre los espectadores. El argumento gira sobre una sociedad secreta (limitada y con pocos miembros, afín al presupuesto de la producción) que se hace llamar Los Alpes. Se dedican a sustituir, con su presencia, a los difuntos que han dejado un hueco en sus familias maltrechas emocionalmente. Los muertos ahora están vivos, vestidos con sus ropas y caminando con sus zapatos, en ese día a día que ayudará a sus seres queridos a superar la pérdida o el motivo de la misma. De esta manera la vocación del filme apunta a una descripción de la rutina como supervivencia, como elemento existencial.

El desenfoque parece convertirse en el arma visual del cineasta. Distorsionar el fondo y dejar a esas personas recortadas frente a nosotros. Existen ciertas conexiones con Synecdoche, New York de Charlie Kaufman por esos intentos de recrear vidas y vivencias como purga existencial, pero los caminos de Alps son libres y paralelos. El guión está compuesto de elementos desinformativos cuyos diálogos son simple paja insustancial. Se establece lo imprevisible de lo previsible. La repetición de patrones que sabemos que pueden salirse de sus resortes en cualquier momento.

Actualmente vivimos en la sociedad de la desinformación. La democratización de la verdad y sus fuentes son tan amplias como voces solapadas una a la otra en una gran cadena. Al final nadie escucha nada claro. Cada día, además, presenciamos el drama de nuestras vidas y la tragedia que nos rodea, pero ese grupo secreto parece imponer una extraña cultura de redención y catarsis. ¿Estamos preparados la audiencia y el gran público para el pop? ¿Para dejar el drama y sentir la melodía de la alegría? La respuesta parece tenerla Lanthimos. Su película se mueve entre lo ingenioso, lo sorprendente, lo sutil, lo irracional y lo aséptico. Lo que define en realidad y muchas veces el absurdo de la vida.

En Canino el misterio envolvía la obra, pero en Alps se da la impresión de que la obra envuelve el misterio. No lo necesita. El punto de vista es colocado por el propio espectador. ¿Realmente sus personajes son quienes dicen ser? Realmente sabemos poco o nada de ellos. Simplemente el director nos posiciona en el personaje principal, que encarna esa enfermera, que decide convertirse en replicante de una joven tenista de espaldas a sus compañeros. Mientras tanto, el grupo parece disolverse. ¿Son ellos quienes dicen ser? ¿O son replicantes de los replicantes? Cualquier posibilidad es viable en una cinta que juega con el potencial del subtexto como definición. También la propia película propicia juegos de replicas sobre el tratamiento de una tragedia. Exponencialmente, la cinta es envuelta en el drama de la pérdida y la imponente música clásica con la que tiene que enfrentarse en su coreografía la más joven miembro del grupo. La apuesta de Lanthimos, no obstante, es plantear una fina y delgada comedia negra en la que se espera una explosión de violencia contenida. También es una película positiva, pese a la desesperanza y vacío existencial que viven sus personajes. ¿Estamos realmente tan anclados en el pasado que no podemos huir de él? ¿Debemos revivir nuestro dolor para poder progresar? ¿Fingir, mentirnos y vivir una farsa para poder subsistir? ¿Luchamos por engrandecernos y ser mejores para acabar realmente solos y desterrados del mundo y la sociedad? ¿Es el pecado de nuestra generosidad este mundo frío y lleno de reglas y jerarquías? Las respuestas no las tiene esta película sino usted, porque pocas veces una cinta que ‘dice’ tan poco ‘cuenta’ tantas cosas.

6 Responses to Críticas: Alps

  1. Andrés dice:

    Esta película, la cual tuve la desgracia de encontrármela en el Festival de Sevilla hace unos meses, solo me ha servido para tener una perfecta excusa para no tener ganas algunas de ver Canino; ni ahora ni nunca. Además hay escenas de verdadero mal gusto y esconder, esconder…creo que esconde poco.

    Cada vez lo tengo más claro: abajo los autores, arriba el cine de género

    • martincuesta74 dice:

      Por nuestra parte arriba todo el cine, cada vez más en contra de las divisiones artificiosas.

    • Shelbynski dice:

      No entiendo tu tirria tan grande a esta película. De acuerdo, no me parece gran cosa, sobre todo después de 'Canino', en la que aprecio el uso de un desconcierto similar para hablar de más cosas que 'Alps'. Pero en el sentido que la criticas (¿mal gusto?) no creo que haya nada para echarse las manos a la cabeza, desde luego. Tiene escenas y personajes muy sugerentes, y personalmente me atrae el estilo de Lanthimos.

  2. Andrés Aranda dice:

    Bueno, allí en el cine hubo gente que se levantó y se fue. También hubo un tipo que aplaudió cuando terminó la película; se escuchó claramente el eco. No os lo voy a describir; seguro adivináis su apariencia. Yo terminé de verla, claro. Pero su sitio en mí será el mismo que, creo, le dejará la historia del cine. Supongo Shelby que eso de lo que hablas da explicación a todo esto: ¿desconcertar al espectador?, ¿y hacerlo intencionadamente? Billy le hubiera abofeteado.

    De todas formas terminaré viendo algún día Canino, para confirmar o no otra milonga más del "Cine de Autor"

    Por mi parte, arriba el cine también.

    • martincuesta74 dice:

      Jordi Costa dice que es una de las mejores películas del año, ya que hablamos de eco… o de hacerse eco. E incluso, oh sorpresa, lo argumenta, pero bueno leeremos a Boyero que seguro que también argumenta muy bien la mariscada que se zampó a la salida, o como la lluvia le pone triste o lo que sea.

  3. @Snuff dice:

    Me ha gustado mucho esta crítica, me ha aclarado que no tengo por qué tener claro nada. En mi pase también se salió un tipo…

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