El proyector: la secuencia de Snuff

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Es el giallo un subgénero conocido por sus mórbidas secuencias de asesinatos, generalmente protagonizadas por un misterioso homicida con guantes de cuero y alguna bella italiana como víctima. Siendo el iniciador Mario Bava con La ragazza che sapeva troppo (La muchacha que sabía demasiado, 1962), fue Dario Argento el que lo popularizó y refinó. Escojo esta secuencia suya, de Profondo Rosso (Rojo Oscuro, 1975) porque me parece especialmente angustiosa y emblemática a nivel particular y paradigmática a nivel del subgénero.

Esta escena en concreto se desarrolla en Roma, ciudad ejemplarmente bulliciosa que aquí se nos presenta vacía en unos planos muy abiertos… casi fantasmagórica. Marc, el músico protagonista, encuentra a su amigo Carlo, pianista de bar, completamente borracho en su descanso, sentado junto a la estatua de Po. Juntos tienen una charla sobre música y alcohol.

Al fondo, podemos ver el bar en el que trabaja Carlo, claramente influido por la obra de Hopper Nighthawks, ejemplo de soledad con cierto aire crítico a la vida urbana. Cuando están despidiéndose, un grito desgarra la noche… un brusco cambio de plano a un picado aéreo que se abre en un violento zoom para revelarnos la inmensidad del escenario nos desconcierta. ¿De dónde ha salido ese grito…? Marc, el protagonista, busca con la mirada, Carlo piensa que puede tratarse de “una virgen siendo desflorada”, alzando él la copa en su honor.

Se despiden y Carlo vuelve al bar, Marc está marchándose, cuando alza la mirada hacia una ventana. Un brusco cambio de este casi escorzo tan abierto a un plano medio de la víctima, una mujer con poderes psíquicos que hemos visto al comienzo de la cinta, pidiendo ayuda. Esta imagen es especialmente potente por el hecho de que transcurre en un silencio irreal; paradójicamente, la ausencia de sonido sólo la vuelve más poderosa. Refuerza la sensación onírica el efecto brumoso que produce el hecho de que la víctima se encuentre tras un cristal. Argento está involucrando en la trama al protagonista haciéndole testigo involuntario de uno de los crímenes, tal como ya hizo en L’Uccello dalle piume di cristallo (El pájaro de las plumas de cristal, 1969), una de las cintas más representativas del giallo.

Tenemos ahora un contraplano de Marc, muy abierto y en picado, indicando la impotencia que él, un simple músico de jazz, está sintiendo. Es probablemente lo que la mujer está viendo… y es lo último que verá. Volvemos al mismo plano de antes, el de la víctima, algo más abierto. En una rápida sucesión de encuadres, podemos ver la cara de desconcierto de Marc y al asesino blandir un cuchillo de carnicero detrás de su víctima. Entonces, la calma alucinada es bruscamente rota por el sonido de la ventana rompiéndose. En un brevísimo inserto, vemos como la mujer se clava los cristales en la cintura. Es un clásico elemento del giallo, donde el sadismo es llevado de manera innecesaria (la víctima iba a morir igualmente) hasta puntos insospechados (Fulci y sus raspados de cara contra las rocas como ejemplo capital).

Recalcar que el hecho de que la escena transcurra en silencio no parece tener mucha lógica (salvo que se trate de la visión subjetiva de Marc), pues poco antes éste y Carlo han podido escuchar claramente el grito de la mujer.

El piano arrancará y Marc correrá a socorrer a la víctima, encontrando por el camino la clave de la identidad del asesino, que quedará archivada en su inconsciente, exactamente igual que en la ya mentada L’Uccello dalle piume di cristallo (El pájaro de las plumas de cristal, 1969). El giallo es también famoso por sus absurdos giros de guión y sus tramas tramposas: esto no tiene por qué ser motivo para no disfrutar de una dirección imaginativa y un impacto visual sobresaliente.

3 Responses to El proyector: la secuencia de Snuff

  1. McTeague dice:

    Gran escena, sí. Justo la vi por primera vez el otro día. El momento del grito con el violento cambio de plano y zoom hacia atrás, que comentas, me impresionó. Creo que hasta "rebobiné" (¿se sigue usando esta palabra con el DVD?) para ver si me habñia perdido algo en ese cmabio de plano tan brusco. Efectismo muy efectivo (y genial).

  2. @Snuff dice:

    Siempre nos quedará "echar para atrás".

    Los del giallo adoramos al pecado y al pecador.

  3. Enidnarg dice:

    Gran película, sin ningún tipo de duda. Y esa escena… genial también, como tantas otras de las que encontramos en Rojo oscuro. Argento, ese grande.

    Gran análisis, Snuffy 😉

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