Críticas: El invitado

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Daniel Espinosa debuta en Hollywood con un thriller que no sólo se deja ver, sino que además está un pelín por encima de la media. De hecho, incluso podría considerarse que está por encima de la que fuera su trampolín a La meca del cine, Dinero fácil, y es que si allí había una intención de a través de su fondo, contar una historia completamente distinta, pero cuyas intenciones no fructificaban debido a unas formas que no acababan de dar con el tono adecuado, en El invitado no existen esas pretensiones de realizar un producto que se aleje meridianamente del arquetipo de thriller made in USA, y es ahí donde precisamente Espinosa gana enteros al acoplar a la perfección su estilo en la dirección a lo que nos quiere contar.

No pensemos, sin embargo, que por no huir de esa tipología de thriller tan impuesta, El invitado siga el ABC de pe a pa, y es que si algo no le falta precisamente al cineasta sueco es personalidad, una personalidad que se ve impresa en un trabajo que no deriva con constancia en secuencias de acción a cada cual más espectacular y que incluso se permite el lujo de incluir algún tiempo muerto que, aunque intente profundizar en la historia de los protagonistas y no lo consiga, se agradece por aspirar a no machacarnos las neuronas durante los más de noventa minutos que dura el film con acción, acción y más acción. Así, y aunque a los momentos más moviditos no les falta prácticamente de nada, se logra componer un mosaico en el que los personajes parecen tener su parte de importancia, y donde las relaciones terminan emergiendo como un componente de cierta importancia en el film.

En ese sentido, otro de los apartados que se eleva por encima de la media es el interpretativo, y es que desde un Denzel Washington que se guarda muchos de sus tics y está más calmado que de costumbre (lo cual servidor agradece y no, porque a uno le encanta la actuación tipo de este hombre, y porque verle haciendo algo “distinto”, es de lo más curioso) hasta un Ryan Reynolds al que el papel parece venirle como anillo al dedo (o eso, o este actor ha cambiado un mundo tras Buried, y es que desde bacaladas infames a nivel interpretativo como La morada del miedo o X-Men orígenes: Lobezno a esto, va un trecho largo), y culmina un papel muy por encima de las aptitudes que se le intuyen a un actor en un proyecto de esas características, hasta secundarios de lujo como Vera Farmiga, Brendan Gleeson o Sam Shepard, cuya presencia siempre otorga un plus añadido, hacen que El invitado esté un peldaño por encima.


Lo más interesante de todo son, sin embargo, los detalles a nivel de dirección que deja Espinosa que, más allá de complicarse con las secuencias de acción las despacha con un mínimo de competencia pero, además de eso, juega con el cromatismo y la iluminación de un modo al que no estamos demasiado acostumbrados, dejando su particular impronta en un trabajo donde la luz y el color sobresalen en la imagen para darle un aire distinto a este thriller, pero sin terminar de apartarse de lo que debería ser, puesto que aunque su corriente estética se sitúe a la legua del denominado estilo videoclipero (del cual es rey y señor el gran Tony Scott), los códigos a nivel de dirección casan perfectamente con el tipo de cinta ante la que nos encontramos.

En definitiva, puede que resulte cierto que El invitado no aporta prácticamente nada nuevo y que su desarrollo resulta previsible y sin sorpresas, incluso es posible que alguna que otra secuencia (la de Gleeson con Reynolds al final) se antoje innecesaria por la obviedad que resulta, pero el hecho es que entretiene y se disfruta como la que más, puesto que por más o menos (en este caso, lo segundo) decisiones discutibles que podamos encontrar en su transcurso e incluso en una conclusión que para algunos se antojará complaciente, es uno de tantos trabajos en el terreno que labra que merecen ser destacados, y no solamente por su faceta de eficiente pasarratos, y hoy en día eso ya es bastante, aunque no tanto como desearía un seguidor del género. Todo sea dicho.

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