Especial Underworld (II)

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Segunda parte de nuestro especial dedicado a la saga Underworld.

Underworld: Evolution (2006) – Len Wiseman

La Saga Underworld empezó  a creérselo y nos desvela todos sus misterios con un flashbacks y títulos iniciales:

«Hace 8 siglos, hubo una contienda sangrienta entre una clase gobernante de vampiros y unos hombres lobo conocidos como los licántropos. Según la leyenda la guerra comenzó con dos hermanos: los hijos inmortales de Alexander Corvinus. Marcus, mordido por un murciélago, se convirtió en líder de los vampiros. William, mordido por un lobo, se convirtió en el primer licántropo y el más poderoso.»

Selene, que tampoco puede dejar de chupar cámara (¡ni qué fuera sangre!), nos hace un resumen de la primera parte:

«Durante seis siglos, fui un soldado leal del clan de los vampiros. Pero me traicionaron. La guerra no fue tal como había parecido. En una noche, las mentiras que nos unían, habían salido a la luz. Kraven, el segundo en la cadena de mando, había formado una alianza con Lucian, líder de los licántropos, para derrocar a Viktor, nuestro líder. Pero el ansia de poder y dominio de Kroven había fracasado. Viktor no era el salvador que me había hecho creer. Nos había traicionado a todos. Pronto comenzara la persecución de su asesino. Solo me queda un aliado. Michael, el descendiente humano de Corvinus. Ni vampiro ni licántropo, sino un hibrido. Es solo cuestión de tiempo que nos encuentren.»

Desde 1202 hasta la actualidad en la que se desarrollaba Underworld: Evolution la historia pretende cerrar todos los cabos sueltos y pasados posibles reanudando un plan que originó la creación de los vampiros. Sí, como leen: al parecer el primer inmortal de la historia, Alexander Corvinus, tuvo tres hijos… A uno le mordió un vampiro y se hizo vampiro, al otro un lobo y se hizo hombre-lobo y a un tercero, al parecer, la novia le tuvo que morder todo-todito-todo y se quedo humano… Es decir, que si a uno le hubiera mordido un perro hubiera sido un hombre-perro o si hubiese sido picado por una gallina (poblaban el planeta en el Siglo XIII) sería ¡el hombre gallina! Por suerte y, al parecer, sólo había lobos y murciélagos en el ecosistema donde vivía el señor Corvinus. Ni gatos ni periquitos ni cactus… sólo murciélagos y lobos…

Underworld: Evolution nos habla de un reencuentro familiar sin cámaras de Telecinco cerca entre un vampiro y hombre lobo cuasi-milenarios con papá como testigo accidental… pero, también, de una historia apasionada de amor entre una vampira guerrera embutida en cuero y látex y un híbrido que se ha olvidado la camiseta. No faltan persecuciones, bicho digital ‘amuerciélagado’,  un polvo sacado de un anuncio soft-porn de cosméticos, pistolas que parecen metralletas, peleas con piruetas mortales a cámara lenta y explosiones cada medio minuto. ¡Qué se salve quien pueda…! Aunque en esta parte sobreviven los justos y los menos pecadores. Así es la dura vida en los videojuegos cuando se te acaban el (los) crédito(s)

Underworld: La rebelión de los licántropos (2009) – Patrick Tatopoulos

La triple pirueta mortal de La Saga Underworld pasa por una precuela sin su actriz principal y director habitual relegando dichas tareas a la que también viéramos los colmillos posteriormente de The Gates: Ciudad de vampiros (Rhona Mitra) y al responsable de los efectos especiales de las dos anteriores (Patrick Tatopoulos). Michael Sheen, además, había aumentado considerablemente de caché desde el estreno de Underworld en 2003 y apuntaba a apoderarse de todo el mundo sobrenatural ejerciendo del líder del clan de los Volturi en La Saga Crepúsculo. También era buen momento para que Bill Nighy, pieza referente a la inicial trilogía, ejerciera de perfecto villano. Underworld: La rebelión de los licántropos, pese a la suma de riesgos iniciales, contó un presupuesto de 35 millones de dólares y consiguió números parecidos a sus predecesoras.

La voz en off inicial sigue siendo característica y pone nuestro cerebro en modo off: «Habían pasado dos décadas desde la creación de ambas especies. La guerra había empezado. Viktor multiplicó su ejército creando una legión de vampiros para protegerlos del primer clan de hombres lobo, una casta fiera y contagiosa, incapaz de recobrar jamás la forma humana… hasta que nació él: Lucian. Y, aunque lo más profundo de su alma le pedía que diera muerte a ese niño, no lo hizo. Con el paso de los años el niño se hizo mayor. Poseía una fuerza y una concentración de las que sus antecesores carecían. Viktor empezó a sacar rendimiento de la sangre contagiosa de Lucian. Aprovechándose de la sed del muchacho, explotaba su necesidad de alimentarse de humanos: los esclavos de Viktor. Y, además, creó una nueva raza de inmortales: licántropos; lobos pero también humanos. A diferencia de la anterior, esta nueva casta podía ser domada, esclavizada para proteger a sus amos durante las horas de luz. O eso pensaba Viktor hace muchísimo tiempo…»

Si vendieran profilácticos para hombres lobo Underworld: La rebelión de los licántropos sería un anuncio de 90 minutos. Se podría definir esta precuela como un cruce de La rebelión de los simios y Espartaco en la Edad Media. Aunque también podría ser una versión zoofílica de las Las dos Torres… pero pensándolo bien ya había zoofilia y sexo interracial en las anteriores partes… Sabremos el motivo del exilio europeo de Viktor y conoceremos a personajes secundarios de Underworld desde sus pelos y sudores (¡y señales!). El momento de levantamiento te deja los pelos de punta con Michael Sheen elevando los brazos y luciendo sobaquera gritando en las mazmorras a sus compis-peludos: «¿¡Podemos ser esclavos o podemos ser licántropos!?». Yo, lo que quiero, es perder de vista a esta película…

Lo más fuerte y digno para aullar a la luna de Underworld: La rebelión de los licántropos es que se toma completamente en serio el material ¿dramático? con el que tantea y asoman brotes romántico-trágicos con frases que necesitan una depilación urgentemente. Un ejemplo en el clímax emocional: «Tanto los vampiros como los licántropos somos hijos de Corvinus. Pero los de mi linaje somos esclavos. Algún día utilizaré esta llave y me iré de este lugar. Pero ahora no podría vivir sin ti.»

Pero la frase ganadora de este recital que bordea con el ridículo y su destrucción cual vampiro yéndose a la playa de Torremolinos a mediodía es la siguiente: «Me has traicionado para estar con un animal». Al parecer, la leyenda urbana del ‘perro’ y la mermelada tenía precedentes…

2 Responses to Especial Underworld (II)

  1. Nacho dice:

    Llamadme enfermo si queréis, pero a mí la tercera parte no sólo me parece la mejor de la saga, sino una competente muestra de cine fantástico realizada con modestia y buen tino, y perfectamente reivindicable. Vamos, que la disfruté mucho más de lo esperado (y eso que no estaba la diosa Kate…).

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