Críticas: Los Muppets

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Los Teleñecos, cuyo nombre español ha quedado lamentablemente en el camino, vuelven a la gran pantalla con un entretenido homenaje a la televisión de antaño. 

Es de agradecer que la propuesta de Jason Segel y Nicholas Stoller (Paso de ti) apueste decididamente por el camino de la nostalgia, teniendo siempre muy presente el contexto en el que se retoman los personajes de Jim Henson, gobernado por unos cánones televisivos en los que nunca tendrían cabida. Esto propicia momentos notables, sobre todo en un tramo inicial que apunta unas maneras que no llegan a consumarse totalmente durante el resto del metraje.

La película, pues, asume el reto de una doble complicidad que alcanza en casi todo momento: por un lado, satisfacer a los nostálgicos; por otro, lograr que estos personajes despierten el interés de los amuermados niños de hoy en día. Esto se consigue en gran parte gracias a los constantes guiños al público que sazonan una trama a priori demasiado convencional, en la que los Teleñecos deben reunirse de nuevo para salvar su antiguo teatro de las garras de un magnate mientras Gustavo y Peggy (lamentable que no hayan llamado a Renée Zellweger) intentan rescatar su relación. También asistiremos paralelamente a las pequeñas crisis de identidad del trío protagonista, una pareja en la que se entromete el hermano -muppet- de él.

Las estrellas invitadas pretenden ser otro de sus pilares. Aparte de los muy correctos protagonistas (aunque Jason Segel roce lo cargante en varias ocasiones) desfilan por la pantalla Jack Black, Neil Patrick Harris, Dave Grohl, Selena Gómez, Whoopi Goldberg, Zach Galifianakis o una tremenda Emily Blunt evocando el papel que la lanzó a la fama en la gayer El diablo viste de Prada. Si bien muchas de estas intervenciones amiguetiles resultan divertidas, caso de Black; otras como la de Selena parecen estar ahí exclusivamente como reclamo para la nueva generación, a pesar de no estar exentas de autoparodia (“no sé quiénes son, pero mi representante me dijo que viniera”). Mención aparte, por tener un papel más amplio, merece un Chris Cooper cuyo malvado es uno de los puntos más divertidos de la función y que se marca un rap memorable.

Porque, efectivamente, Los Muppets también está jalonada de canciones. Si bien no interfieren demasiado en el ritmo, pueden llegar a cansar a los menos adeptos. El doblaje al español de las mismas, comprensible por aquello de estar dirigida a los más pequeños, es otra rémora que arrastra la película. Las versiones originales se antojan bastante superiores (para muestra un botón) y hacen recomendable la recuperación de la banda sonora a los fanses, que no serán pocos.

El loable intento de rescatar a estos personajes llega sin duda a cuajar, pero no puede evitar resentirse al acogerse finalmente a una fórmula muy vista, aunque por otra parte esperable por completo en un producto como el que nos ocupa. Debido a ello, el último tramo carece de parte de la chispa que impregna el resto del metraje, una vez se nos han presentado los carismáticos personajes y hemos entrado en el juego que nos propone.

En definitiva, una simpática propuesta que seguramente será mucho más disfrutable para aquellos a los que el show de los Teleñecos cogiese de lleno en su infancia.

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