Críticas: Intocable

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La película tiene una simple pretensión: hacernos reír y sonreír. Siguiendo la estela de las obras más destacadas de Jean Becker (Conversaciones con mi jardinero o La fortuna de vivir), aunque en una línea más cómica y con menos dosis de cuento, Olivier Nakache y Eric Toledano huyen del drama y de cualquier tipo de trascendencia, y nos traen una historia sencilla y amable. El cartelón que antecede a la primera escena, ya vaticina lo que deviene: “inspirada en una historia real”, es decir y repetimos, inspirada, no basada en hechos reales. Una película consciente de su propia naturaleza, de ser ficción pura y dura, que logra hacer de la ingenuidad su mejor virtud.

Inteligentemente, los creadores sientan las bases de qué nos van a contar en una primera secuencia delirante, que a su vez es un flashforward de casi todo lo que acontece en el resto del film. Posiblemente en el guión original esto no fuera así, y los hechos se sucedieran de manera completamente lineal, parece una decisión muy de montaje: sabedores de tener una historia muy predecible, deciden colocar al inicio una especie de escena esencia en la que nos presentan a los protagonistas y nos sitúan como espectadores en un contexto de comedia fresca y desenfadada; además, la secuencia en concreto es muy potente, muy rítmica, y atrae nuestro interés inmediatamente. La consecuencia directa de ello es la pérdida de intensidad en los momentos más dramáticos, se sabe que todo va encaminado hacia algo bueno, lo que en la mayoría de los casos sería algo que consideraríamos negativo, pero que en esta ocasión en concreto nos lo tomamos como positivo ya que potencia más esa línea de irrealidad y de fábula.

Igual no habíamos contado lo más importante, es decir, quiénes son los personajes. Y es que estamos destacando tanto esta frescura y ese tono cómico porque cuenta con dos personajes que a priori dan para un drama de los típicos: un tipo multimillonario que no puede disfrutar de su fortuna debido a su tetraplejia; y un chaval de origen africano que vive en un barrio muy pobre y que tiene problemas con la ley. Son dos clichés de la infelicidad y la insatisfacción que en manos de otro director hubieran dado pie a un bodrio de sábado por la tarde en Antena 3. Sin embargo, Nakache y Toledano optan por todo lo contrario, revierten estos estereotipos, y transmiten a través de estos personajes una gran alegría y un entusiasmo inusitado.

La profunda amistad que nace entre estas dos personalidades diametralmente distintas es el motor del film. Gracias a unas magníficas interpretaciones de François Cluzet y Omar Sy, los personajes traspasan la pantalla y desprenden muchísima humanidad y cercanía. Posiblemente no haya gags memorables, no hay una sucesión de momentos de carcajadas continuas, los momentos cómicos surgen sobre todo a través de la naturalidad y de las diferencias en la relación de dos caracteres que están en las antípodas el uno del otro. Su conexión es muy creíble, y al igual que ellos no tienen ninguna vergüenza en reírse de sí mismos, el propio guión acude a lugares arquetípicos de manera descarada para narrar la historia, esto es muy evidente en una selección musical de canciones archiconocidas, ya sean temas pop o piezas de música clásica. La originalidad de la historia proviene básicamente del tono de los actores, y es que ellos son la película.

2 Responses to Críticas: Intocable

  1. Elrond dice:

    No creo que haya sido una decisión de montaje lo de empezar con un flashforward, pues es este flashforward el que da lugar a la genial secuencia de títulos de crédito iniciales. ¡No nos creamos tan listillos!

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