Black Mirror: 15 Million Merits

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La segunda entrega de Black Mirror crea un desesperanzador cuento de amor y banalidad sobre fondo de distopía orwelliana.

Sea como sea el futuro, una cosa parece segura: no nos libraremos de los realities. Y es que este capítulo de Black Mirror vuelve a incidir sobre el poder de los medios, siempre al servicio de un público que les alimenta y al que chupan la sangre, en una simbiosis tan enferma como sólo puede generar una sociedad profundamente ilógica.

El entorno de 15 Million Merits es deprimente y agobiante. Comienza con el protagonista (magnífico Daniel Kaluuya) levantándose en un cubículo cuyas paredes son grandes pantallas planas donde constantemente se emiten programas basura y anuncios que se repiten constantemente. En varias partes de esta microvivienda hay un contador que baja y sube dependiendo de las acciones que se realicen. Cuando el personaje sale de allí va a parar a un edificio gigantesco donde tiene que pasar el día pedaleando en una bicicleta, junto a miles o millones de otros seres humanos.

Aunque no se detienen demasiado en la explicación de este estilo de vida, al poco no es difícil hacerse una idea: probablemente haya escasez de electricidad y la energía escasea, por lo que para mantener la incesante tecnología de la que dependen para su ocio y vida todos esos seres humanos, es necesario extraer la energía de las calorías que generan al realizar el ejercicio. Los misteriosos contadores resultan ser bonificaciones por energía generada y que sirven para que la gente pueda adquirir más programas, más dispositivos, más pantallas. Para no romper una dependencia no tan ajena a un paseo por una calle cualquiera, donde la mitad de la gente está absorta hablando por el móvil y la otra mitad trasteando en su ipad, iphone o ipollas, para luego llegar a casa y engancharse a su supertelevisión de pantalla plana y finalmente ir a cama con el portátil sobre las rodillas.

15 Million Merits nos muestra este panorama excesivo, pero perfectamente identificable como trasfondo de una historia romántica entre el protagonista y una chica a la que da todos sus ahorros para conseguir sacarla de ese triste mundo por medio de su participación en un programa basura al estilo Operación Triunfo, con sus jurados-franquicia. El resultado de este proceso será impredecible y derivará en otra nueva reflexión sobre el poder de los medios para fagocitar lo extraordinario y convertirlo en producto. El dilema entre lo real y lo auténtico, lo primero como verdad, lo segundo como marca de fábrica.

El mundo de 15 Million Merits puede parecer lejano, pero no extraño.

 

2 Responses to Black Mirror: 15 Million Merits

  1. drGuau dice:

    Hola, yo no he visto Black Mirror, pero ahora me he enterado de que esta especie de advertencia sobre lo que se nos avecina está producido por Endemol, sí, esos hijos de puta que han reogado nuestra existencia con realitis tan tonificantes como Gran Hermano, o Fear Factor, etc.

    • Neathara dice:

      Efectiviwonder, y si ves la miniserie no das crédito al saber quien la produce.
      Es como meterse un zorro en el gallinero por voluntad propia si no fuera por la capacidad de inmediato olvido que tenemos hoy día, por mucho que nos impacte una producción de esta índole.
      Genial, no obstante y muy recomendables los tres capítulos.

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