Grey Gardens: los sucios secretos de Jackie Kennedy

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Descubrimos la miniserie de HBO sobre las locas, locas, locas aventuras decadentes de Drew Barrymore y Jessica Lange.

Las señoras de los gatos son, aparte de una gente muy rara, la encarnación atávica del avatar de la soledad en nuestros tristes días. Uno las puede ver en los parques, dando migas a los patos, o paseándose por ahí hablando solas y con la mirada perdida o retrasando la cola del Dia por culpa de un quítame allá esos céntimos de euro. Las señoras de los gatos suelen vivir en cuchitriles que no superarían un vistazo superficial de un inspector de sanidad y las señoras de los gatos son depositarias de un secreto milenario que hace estremecer a las entretelas de la humanidad: ¿¿¿¿dónde coño entierran a los gatos????.

Por desgracia, esta lujosa miniserie de HBO no aclara tal misterio, en cuyo caso tendría algo más de interés. Se basa principalmente en un documental de 1975, en que dos periodistas entraron a la mansión Grey Gardens, donde habitaban, en extremo estado de cochambre y miseria, Edith Ewing Bouvier y su hija Edith Bouvier Beale, a la sazón prima y sobrina de la entonces viuda del presidente de los Estados Unidos, Jackie Kennedy. Dos antiguas bellezas de la alta sociedad neoyorkina, degradadas en un largo proceso de locura y degeneración y convertidas finalmente en dos clásicas señoras de los gatos, malviviendo en la gran mansión llena de trastos y mierdas varias.

La miniserie documenta básicamente el rodaje del documental, que debió ser una cosa bastante demencial, con las locas recordando lustrosos tiempos pasados a la par que se paseaban entre las ruinas de su esplendoroso pasado ataviadas con los despojos de sus otrora esplendorosos vestidos. Pero aunque deposite todo el trabajo de convencer en los trabajos de Jessica Lange y una magnífica Drew Barrymore, la producción se queda en un producto anecdótico que no ahonda en las muchas ironías que comporta una historia como ésta (y sus secuelas en la sociedad de la época), ni tampoco aporta un nuevo prisma a lo ya contado en el documental. Más allá de la atractiva ambientación, el delicioso vestuario y la nostalgia que desprende la historia, la miniserie no va mucho más allá de lo que en su momento narró el documental. Por muy buenas que sean las interpretacións de Jessica y Drew, no hay nada en la miniserie que nos parezca que pueda ser más interesante que ver a las verdaderas protagonistas haciendo el cabra en la versión de 1975, por lo que su aportación ha quedado, básicamente, en lo anecdótico…ah, y en demostrar que la moda es algo tan o más loco que estas señoras, que las incorpora a su museística de iconos fashion desde los 70 hasta nuestros días. Y con esta curiosa imagen del reciente reportaje del Vogue ambientado en Grey Gardens les dejo:

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