Críticas: The Faculty

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Si iniciábamos la subsección Terror cinema con un listado de pelis mitificadas que no merecían tanto la pena, hoy toca darle cancha a una de esas propuestas que merecen más la pena de lo que parece.

The Kids Aren’t Allright sonando, una buena dosis de testosterona en forma de insultos saliendo por la boca de un magnífico Robert Patrick y uno de esos epílogos tan típicos del cine de terror. En efecto, eran los 90. Y Robert Rodríguez, cuya participación en esa década dejó joyas como Abierto hasta el amanecer o Desperado, volvía al cine de terror apenas tres años después de su primera incursión para firmar esta incomprendida película.

Con una tanda de arquetípicas presentaciones arrancaba The Faculty, una de esas entrañables producciones que tomaba por bandera la premisa inicial de un grupo de jóvenes envueltos en una situación terrorífica puesta en liza por Scream (que ni siquiera era lo que pretendía) y sobreexplotada a más no poder (Leyenda urbana, Sé lo que hicistéis el último verano…), pero que aquí lo lograba con la frescura y el humor necesarios como para no ser despreciada como en su día lo fue.


Cierto es que en gran parte no deja de ser un corta y pega que bebe de cuantiosas fuentes a las que el género debe tantísimo, pero tanto como que sabe confabular situaciones de esas que sólo el genio de Kevin Williamson pluma en mano podría manejar tan bien, y es que esa velada invasión que va asolando el instituto mientras conocemos más y mejor a sus protagonistas deja perlas realmente suculentas como esa persecución nocturna o el momento en que Casey y Delilah asisten al ataque a la doctora Harper.

Además de ello, Rodriguez sabe reformular las claves del género y hacer que una invasión soterrada a la vieja usanza en un instituto de la High School no caiga en el ridículo, además de mantener ese tono juvenil sin necesidad de llevar a extremos verdaderamente preocupantes estereotipos que, sí, son identificables, pero no resultan ningún lastre ni cuando se unen para combatir a unos alienígenas que no se cortan un pelo, y a los que unos intérpretes realmente memorables como el ya citado Patrick, una genial Piper Laurie y Famke Janssen, que deja varias secuencias para el recuerdo (en especial, las que comparte con Josh Hartnett), hacen más cabrones que nunca.


Los detalles que van quedando a lo largo del film son otra de las notas positivas de The Faculty, que sabe introducirlos con maña y hacer que con un par de pespuntes conozcamos la vulnerabilidad de esos alienígenas y qué les ayuda a subsistir en la Tierra. Vamos, que no esconde las cartas Williamson, y ofrece apuntes que no hacen más que redondear un universo propio tratado con maña e incluso pasión por otro cine.

Porque más allá de ciertos guiños, del que debo destacar el momento de las drogas en el laboratorio de Hartnett, que al contrario que sucedía en La cosa (a la que alude directamente), lejos de intentar incrementar la tensión, la rebaja acorde con el contexto, se puede hablar de esa pasión al existir una magnífica perspectiva que la acerca a vertientes mucho menos juveniles de lo que podría parecer en un principio, y es que escenazas como la del arranque o la de la conclusión en la piscina remiten a un terror mucho más cercano a otros esquemas no tan modernos, realizando así una mixtura verdaderamente interesante dentro del propio género.

Unos efectos especiales que se adecuaban perfectamente a una propuesta realmente adictiva, ofrecen el broche necesario a The Faculty, una de esas pequeñas obras del género que bien merece un revisionado de tanto en tanto, ya sea por la pericia del guión de Williamson, por el toque siempre gamberro de Rodríguez o por algunos de los personajes más inquietantes y canallas del cine de este hombre. A rescatar.

 

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