Críticas: El adversario

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Una por quincena (II) nos trae un drama francés donde las apariencias son fachadas mentirosas:  L’adversaire (Nicole García, 2002), una propuesta de Rodito.

La vida del adversario nadie y el empleo de su tiempo

A veces puede ser que la rutina haga de uno un ser aburrido, fijándose en las opiniones de los demás y que para llegar a ser alguien o ser bien mirado hay que hacer lo que la sociedad cree que es lo correcto sin fijarse en el bienestar de uno.

Se puede partir en este caso de una historia de la vida real que desemboca en tres diferentes películas entre sí y en las que hay diferentes desenlaces, siendo la mas fidedigna la analizada en cuestión, donde una puesta en escena fría y dotando al protagonista de pocos sentimientos, que en sí es lo que precisa ser, un ser frío y ascético con el carisma necesario para “estafar” a la gente de su confianza con el fin de sustentar lo único importante en su vida que es su familia. Y en sí cada uno es así, se cansa de esa rutina y esas obligaciones automáticas y el que dirán de los demás sin pensar en el bienestar propio, lo que hace que cada uno reaccione de diferente manera, como le ha ocurrido en la vida real al protagonista de la película. Igualmente cierta solidez económica demostrada a través de algunos actos hace que todo pase desapercibido.

Y asimismo posee un universo propio enclaustrado en la cabina de su vehículo haciendo un mundo aparte y tratando de desconectarse de los demás de esa manera.

Mención aparte merece la enorme actuación de Daniel Auteuil con esa calidad demostrada en cada film con ese halo de ausencia hacia los demás, tratando que le importe poco la opinión ajena e interactuando para que los demás no se enteren de su situación y además lo consientan con diversos favores o una esposa que mientras la economía siga bien no se preocupa por otro tipo de situación y hace de toda su vida una gran mentira, que como toda bola de nieve crece y crece y se hace imposible detenerla haciendo que su proceso interno crezca y crezca hasta el punto de explotar tratando de sacarse de encima esa mediocridad exasperante que no le permita distinguirse de los demás, siendo un engranaje más dentro del circuito vital.

El filme lo dice en algún momento: «Peor que ser desenmascarado es no ser desenmascarado», lo cual hace que todo lleve a un trágico final que se va dando a través de diversos flashbacks y como ha declarado Nicole García (directora de la película): «Lo sentí próximo de nosotros, de la condición humana: cae en la trampa que él mismo se preparó. La parte oscura, que todos tenemos, lo devora. Desvelar su mentira le era más intolerable que cualquier otra cosa.»

En fin una película perturbadora donde algunos pueden sentirse identificados en parte, aunque no consienta el resultado final pero el cual en cierto modo viendo la parte psicológica del protagonista se entiende como pudo ser llevado a ese lugar a partir de una serie de frustraciones que hicieron intolerable seguir de una manera normal su comportamiento habitual y el no poder llenar y satisfacer sus horas vacías.

Escrito por Rodolfo Luoni

One Response to Críticas: El adversario

  1. Cristian Perell&oacu dice:

    ¡Ese Rodito ahí!

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