Lucky Louie: De perdedores y de gente perdida

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Aprovechando que el otro día nuestros compañeros nos deleitaron con una maravillosa lista, un servidor no puede más que echar en falta al perdedor más perdedor de la pequeña pantalla. Hablo de Louie y su serie Lucky Louie, una joyita de la HBO.

¿Y quién es Louie? Louie es un perdedor nato, un patético hombre con síndrome de Peter Pan que se resigna a ver como su esposa mantiene a la familia que él no puede cuidar. Un hombre al que su hija de 4 años debe enseñar a ser mayor, o al menos a fingir que lo es. Y es que Louie pasa los días entre su trabajo, reparando silenciadores, y encargándose de la casa y de su hija mientras la vida se le escapa. Louie es eso que los americanos llaman “basura blanca”. Bueno para nada. El mayor perdedor de la tierra de las oportunidades.

No hay como que tu mujer te riña delante de los amigotes

¿Y quién está detrás de una de las series más negras jamás creada? Louis Szekely, más conocido por su nombre artístico, Louis C.K. un tipo que comenzó en esto de la comedia como casi todos los grandes, en los stand-up neoyorkinos. En la tele hacía un tiempo que las sitcom habían resurgido con fuerza y la HBO siempre había tenido una asignatura pendiente en este tema, así que contrataron al cómico para que tuviera su propia serie (Louis era y es una estrella en el mundo de los Stand-up desde hace tiempo y la HBO se había encargado ya de retransmitir algunos especiales suyos con buenos resultados. No por nada Louis es uno de los cómicos más importantes de la actualidad en yankilandia). La cosa no funcionó del todo bien, y lo que podía haber sido una de las mejores sitcom del momento acabo en una gran gamberrada digna de recordar. Son 13 capítulos de unos 20 minutos de duración, con un humor irreverente y negro (jodidamente negro), con cierto halo de fatalidad y tristeza. Porque como se encarga de recordarnos la maravillosa música de la intro, por muchas carcajadas que tengamos en cada episodio, la vida de Louie es una puta mierda, como la de casi todo el mundo que sueña con ganar más de 500 euros al mes y se sabe en inferior de condiciones (tanto económicamente como culturalmente) a su pareja.

Louie es una bofetada a lo políticamente correcto donde nadie ni nada está a salvo. Un humor oscuro y desesperado ante la absurda y pesada cotidianidad del día a día de una joven pareja. Pero lo bueno de Louie es que no intenta tratar temas polémicos por el simple hecho de crear morbo, ni se disfraza de irreverente para acabar siendo más papista que el papa (saludos a Modern Family). No. Lucky Louie demuestra tener humor inteligente y carga crítica ante el mundo de mierda  que a nuestro protagonista le ha tocado (mal)vivir.

Bienvenida a casa, cariño

Por contra, tenemos unos personajes secundarios que aunque consiguen sacarnos siempre una sonrisa, no están todo lo bien definidos que deberían. Louie carga siempre con el peso de la serie, cuando lo cierto es que su esposa, una maravillosa Pamela Adlon, y sobre todo, su hija, hacen que la serie se eleve a los altares cada vez que salen en pantalla. Los mejores momentos son aquellos en los que la cámara se detiene en el matrimonio y observamos como naufragan juntos ante la vida.

También tenemos, que aunque la serie sea sobre todo cómica, son los muy pocos instantes en que se vuelve seria, cuando realmente consigue helarnos la sonrisa durante unos pocos segundos. Estoy recordando en especial ese momento entre una Emma Stone que hacía sus primeros pinitos en la pantalla, y Pamela Adlon. Porque en Lucky Louie hay más verdad y dolor que en cualquier otra serie. Y es un punto que no termina de desarrollarse del todo. Lástima.

Por último la serie se pierde con tanto humor, momentos geniales y gags, por lo que termina siendo algo dispersa y aunque se ría del racismo, la pederastia o de las relaciones paterno-filiales, uno tiene la sensación de que dispara más abajo de lo que podría llegar a ser; es una serie que tiene potencial para aspirar a más y que cuando realmente se vuelve genial no es en los grandes temas sino en el día a día de una joven pareja y su lucha por seguir adelante, aunque sea sólo una semana más.

Otra noche sin mojar con la parienta

En definitva, Lucky Louie acaba por ser la punta del iceberg de lo que pudo ser y no fue. Pero nos queda una de las mejores sit com vistas por un servidor en los últimos años, con un tono genial (aunque es evidente que alguna temporada más le habría venido de maravilla para el halo de tristeza que en el fondo tiene la serie) y un humor negro que, aviso, no va a gustar a todo el mundo. No obstante, por su corta duración y sus pocos capítulos, es un “must see” para todos los que buscan una serie de calidad.

Muchos nos hemos enganchado al humor desesperado de Louis C.K. y la cancelación de la serie ha sido un jarro de agua fría para más de uno (sí bueno, hace 4 años de su cancelación y yo descubrí la serie hace más de un año, pero da igual, se me entiende). Pero no pasa nada. Tras la cancelación, Louis volvió a crear otra serie de características parecidas llamada Louie, esta vez en el canal FXNetwork.

Y es que, chicos, tenemos carcajadas aseguradas mientras veamos a Louie y su mierda de vida.

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