El proyector: la secuencia de Juanjico Lawless

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En la segunda entrega de El proyector, Juanjico Lawless nos trae una secuencia de la mítica Jungla de cristal (John McTiernan, 1988).

No es una secuencia de clímax ni en la que se desvele nada trascendental, ni tan siquiera tiene claves fundamentales para la historia del cine. Si esta secuencia tiene algún valor, es el de ser el punto de inflexión en el que se da paso al nudo de la historia. Pero con una maestría que sorprendió al mundo. Porque John McTiernan, con su Jungla de cristal, dio a todos una lección de cómo hacer cine de acción y de calidad en un momento en el que el género parecía caer desde Harry el sucio (Don Siegel, 1971). O quizá incluso desde Bullitt (Peter Yates, 1968).

La secuencia que nos ocupa es la que provoca el meollo de todo el asunto. Hans Gruber y su banda acaban de matar al jefazo del Nakatomi Plaza, sede americana de la Nakatomi Corporation. John McClane lo ha visto y, a su vez, Hans y los suyos saben que alguien los ha visto. Tony es el mandado a localizar y neutralizar el problema. En el piso treinta y dos, todavía en construcción, es donde sucede el encuentro entre el fabuloso McClane y Tony, y donde, después de jugar un poco al escondite, tienen un encuentro mucho más físico, en el que las armas de fuego de nada sirven. De forma casual, después de intercambiar golpes y mamporros, Tony muere tras caer ambos por las escaleras y, gracias a eso, el protagonista consigue algo de margen… y una ametralladora. Dado el primer paso, y sabiendo que las fuerzas de la ley no van a venir al rescate, McClane, solo contra el mundo, decide hacerles la guerra. En primer lugar, psicológica.

Para ello, coge al muerto, lo decora con espumillón y lo envía por el ascensor a los mismos morros del enemigo. Pero él sigue descalzo y contra todos. Al fin y al cabo, nueve millones de terroristas en el mundo… y se le ocurre matar a uno que tiene pie de mujer.

Por supuesto, aparte de las lineas de guión mordaz y la propia acción del film, lo interesante en la película y en la secuencia en particular es la factura técnica. No en vano, si algo abunda en la secuencia son detalles que sólo hacen aumentar el poderío de lo que se está viendo: la sierra apagándose con Tony de fondo, la imagen de conjunto de rehenes y raptores o las tomas, como quien no quiere la cosa, de los pies descalzos de John. Hay mimo y delicadeza ahí. Incluso la iluminación, que en principio parece algo sencillo, tiene su magia. Que parezca natural la noche dentro de un edificio sin acabar y esté claro en cada momento lo que ocurre es algo tremendamente meritorio.

Pero bueno, hay espectadores que seguirán diciendo que La jungla de cristal es SÓLO cine de acción. Ya quisieran muchos poder decir que han hecho una película la mitad de buena que ésta.

Brillante.

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4 Responses to El proyector: la secuencia de Juanjico Lawless

  1. Grandine dice:

    Qué grande eres Juanji, pero qué grande, joder.

  2. Full Norbert dice:

    La frase final debería estar en cualquier libro sobre cine. Grande, Juanji.

  3. Zerael dice:

    Estoy de acuerdo, es una gran secuencia ^^

    Por otra parte, revisitándola, no creo que fuera lo que es quitándole la puntilla final -los zapatos y la frase, geniales xD-. Por lo demás, como el inepto del cine de tortas y balazos que soy, me uno al borreguismo que la etiqueta de "solo" acción.

    Eso sí, buen cine de "solo" acción 😉

  4. JuanjicoLawless dice:

    Gracias a los tres. 🙂

    La verdad es que una vez maquetadico, queda hasta bonito. Gracias a Estra por el ofrecimiento a esto y por el curro que le ha tocado (y por el aviso que le va a llegar como que le han escrito en su entrada).

    Un saludo!

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