El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011)

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Retazos de una crítica colectiva a El árbol de la vida, significativo título que guarda el sentido de la más reciente película de Terrence Malick.

«Me parece la peor que ha dirigido Terrence Malick. Lo cual no es malo, pero esperaba un poco más. […] La visión de Malick es, quizás, algo egocéntrica, pero nunca innecesaria pese a todo». (Rizzo)

«La primera hora es sublime. Después es una muy buena película marca de la casa con un epílogo donde se le va un poco de las manos. Pero Malick es un genio, incluso con toda su ingenuidad a cuestas. […] Evidentemente, no se conforma con la excelencia estilística y, debajo de su capa formal, este monumento cinematográfico, este arrebatado poema audiovisual, habla, con una inspiración desbordante, de la vida en toda su amplitud, pero, en especial, del paraíso perdido de la infancia y de la pérdida de contacto de la civilización con la naturaleza (y, por extensión, según la filosofía panteísta, con la divinidad, con el todo); dos cuestiones que son, a fin de cuentas, dos caras de una misma moneda». (Cristian Perelló)

«Cuando llevaba una hora pensaba que era una obra imposible de juzgar, algo divino, entregado a Malick por un Gabriel cualquiera. Fluía con una naturalidad desasosegante, tratando como trata el origen de la propia vida. Podría decir un momento en el que he estado completamente fuera de mi. […] Pero no se me quita la sensación de sobreexplicación y el hastio de los lugares comunes citados en la segunda mitad, aunque también contiene momentos impresionantes». (Mario Martínez)

«Uno de los mejores acercamientos al mágico, misterioso, complicado y, sobre todo, determinante mundo de la infancia. Una película viva, que funciona como espejo en mucha secuencias. Y te deja esa sensación de que en realidad somos insignificantes, que la vida está de paso y lo importante es amar a quienes te rodean». (Tarko)

CAH El árbol de la vida
«Formalmente es una maravilla, como siempre. Aunque fuese un mero ejercicio de estilo vacuo y sin contenido, sería muy difícil apartar la vista de la pantalla por un solo segundo. Pero resulta que, además, la película pone sobre la mesa reflexiones muy interesantes. Malick ahonda en el tema de la infancia de una forma estremecedora. El discurso inicial sobre la dualidad Dios/naturaleza queda magníficamente representado en las figuras de la madre (tierna y liberadora) y el padre (riguroso y coercitivo). Me fascina que, a pesar de que durante todo el film sentimos aversión por la forma en que el padre educa a sus hijos, con un sentido de la disciplina tan cruel y deshumanizador, finalmente podemos ver los claroscuros en el personaje y apreciar sus bondades». (Diego Bejarano)

«La creación del universo con ópera de fondo me pareció una cosa hinchada y pomposa, tan bien rodada como predecible. Parece que al comienzo haya una necesidad estomagante de movimiento: todo travellings, planos extraños de los personajes. […] Pedantes y forzados esos susurritos de voz en off que nos acompañan todo el metraje para darnos misterio y poco más. Aunque me gustan las partes de la familia». (Snuff)

«Estoy de acuerdo con las críticas negativas más extendidas respecto a la trama. Su fuerza obviamente reside en el poder visual de las imágenes, e incluso ahí tengo mis dudas.[…] Me gusta más la parte con actores que la de paisajes, y dentro de la primera la narración de la infancia del joven Jack. No sé si tomarme esto como algo positivo, porque es la parte de la película con menos trasfondo místico, pero me ha resultado más evocadora e interesante que el resto». (Javier Abarca)

«Simplemente única, inclasificable, extraordinaria. No me atrevería a valorar metódicamente una experiencia fílmica y un concepto cinematográfico que se aleja ostentosamente de cualquier estereotipo actual. Cada plano, cada imagen es diferente, cada una irradia una sensación distinta, y todas ellas forman un maremágnum emocional único y característico. Arte, poesía. Lo sientes, lo vives. Las metáforas rebosan en el film: la dualidad de lo divino y la naturaleza plasmadas en las figuras maternas y paternas, la espiritualidad con la que viaja y convive la conducta humana a lo largo de su vida (desde el inicio del universo), la filosofia, la moral que rige la educación de los hijos…». (Sergio Andrés)

CAH El árbol de la vida III

«Malick siempre es él, eso no se le discute, tiene una personalidad bien definida que ha logrado insuflar al cine que desde hace años lleva dirigiendo. Por este motivo, quien le conoce acostumbra a situarse a un lado u otro de la balanza: amante o dedo acusador. Mi situación concreta depende del filme y del momento: los hay que me parecen más logrados y compactos, más sinceros; y los hay que se me antojan más manipulados en la sala de montaje o donde fuere, menos vivos, afectados en exceso. El árbol de la vida, en mi opinión, juguetea tentadoramente con ambas percepciones. Por minutos se erige en la nueva 2001, que se ha dado en llamar, es decir, cuasi incuestionable obra de arte; por minutos me acaba destrozando la paciencia y, gustoso, la mandaba a hacer puñetas». (José Coy)

«Cine de otro nivel. […] Plantea reflexiones y preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez sobre las cuestiones más profundas y trascendentales. Alcanza momentos de tal belleza que se te ponen los pelos de punta, con unas imágenes fascinantes y una música excepcional, tanto las piezas clásicas como las compuestas por el gran Alexandre Desplat. La dirección de Malick es magistral (los movimientos de la cámara por la casa, los planos tan cercanos a los personajes…), todo parece calculado al milímetro, nada se deja al azar, y le sale bien, no deja para nada la sensación de ser algo artificioso o muy preparado. Enormes interpretaciones de Brad Pitt, Jessica Chastain y de la gran sorpresa en este aspecto, el niño Hunter McCracken; qué miradas y gestos. […] El final no terminó de convencerme». (Iván Fernández)

«La primera hora, como comentáis por aquí, es totalmente genial; me embargó la emoción como casi nunca me había pasado en un cine. La parte que sigue, todo el nucleo dramático de la familia, es de una calidad tremenda también, la manera de filmar de Malick es realista pero evoca al mundo de los recuerdos, sin casi hilo narrativo (o si acaso muy difuminado), mostrándonos los momentos y vivencias de infancia que recuerda el personaje de Sean Penn (que para mí es clave, nada gratuito), precisamente como si fueran recuerdos difusos. El problema es que creo que Malick alarga un poco esta parte, y llega a cansar. Es que son tantos los simbolismos, los gestos, las pequeñas secuencias en las que fijarse, sumadas a la absoluta belleza de las imagenes, que llega un momento en que satura. […] Por suerte, el tramo final entronca de manera genial con el principio, dándole empaque al conjunto y emocionándome tanto o más que en su primera hora». (Sito)

CAH El árbol de la vida II

«Otra pelicula de ésas que se creen superiores al espectador, de ésas que se creen que no vas a entender algo, de ésas que el tío que las hace se ríe pensando en que no vamos a pillar todo el inmenso mensaje que su súper película nos está regalando. Los diálogos son totalmente inconexos. Ya sé que están diseñados para pasar por diferentes etapas de la película sin problemas, sin que lo temporal de la historia varíe sus significados, pero es que es el súmmum de la inconexión. Además, sus continuas referencias a Dios me parecen lamentables, planfletarias y descaradas. La historia de la familia tampoco me dice nada». (Hermano Negro)

«Malick sigue rodando como nadie, de eso no hay duda. Pero esta vez creo que le han superado sus propias expectativas». (Dean Moriarty)

«Malick maneja una cantidad de conceptos que se encarga de subrayar hasta el hartazgo. La primera parte, con los recuerdos de la infancia de Penn y las breves pero preciosas imágenes del universo, me ha parecido muy buena. A partir de ahí todo se me desinfla, en una segunda parte monótona que se me antoja demasiado estirada, contando cosas que podría reducir y tratar en media hora, haciendo la película mucho más entretenida y ágil». (Diego Casero).

«La película es la historia de un personaje educado en el cristianismo que intenta reconciliarse con su pasado y encontrar sentido a cosas como un padre abusivo y la muerte de un hermano. Intenta buscarlo en la religión que le enseñaron, y le cuesta, pues es de natural poco inclinado a lo espiritual. […] La digresión cósmica de Malick me parece un hermoso complemento (añade preguntas y alude a teorías muy concretas que informan sobre las dudas del personaje de Penn), pero no termino de verlo como completamente necesario. La película es una pregunta constante sin una sola afirmación ni tono sermoneador. […] Pocas veces he visto tan bien retratado lo que supone ser un niño y un chico y lidiar con los sentimientos hacia el padre, hacia la madre, hacia los hermanos, la violencia, el sexo… Las escenas de felicidad de los chicos me parecieron abrumadoras». (McTeague)

5 Responses to El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011)

  1. FullPush dice:

    Qué bonico y completo ha quedado, caballero. Buen trabajo.

  2. Sergio Andrés dice:

    Fantástico trabajo, como fantástica es la película.

  3. Cristian Perell& dice:

    Gracias. Uf, tengo que volver a verla ya mismo. Leyendo y releyendo nuestros textos y buscando fotogramas y editándolos no paraba de pensar en ello. Qué sensaciones más bárbaras las que tuve mientras la veía, ¿eh?

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