The Big Combo (Joseph H. Lewis, 1955)

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 “El primero es el primero, el segundo no es nadie”. El policiaco de Lewis inicia el repaso a uno de nuestros géneros favoritos.

 

Mayo de 1951. El senador demócrata por Tennessee Estes Kefauver publica el primer informe sobre crimen organizado en los Estados Unidos tras una comisión de investigación organizada a tal efecto. Las principales conclusiones son:

1. En Estados Unidos de América existe un sindicato del crimen que abarca a toda la nación, pese a las protestas de numerosos criminales, de los políticos a su servicio, de algunos ciegos de nacimiento y de otros que honestamente puedan estar equivocados al afirmar que no existe tal organización.
2. Detrás de las bandas locales que forman el sindicato del crimen hay una organización internacional que permanece en la sombra, conocida por la mafia, tan fantástica que muchos americanos consideran difícil de creer en su totalidad.
3. La infiltración de los gángsteres en los negocios legales ha ido progresando de manera alarmante en Estados Unidos. El Comité bajo mi presidencia descubrió varios centenares de casos en que conocidos gángsteres, muchos de ellos a través de la coacción, se habían infiltrado en más de sesenta negocios legítimos.

A raiz de dicho informe, y durante la década de los ´50, proliferan en el cine negro películas que relatan con minuciosidad el funcionamiento de estas bandas organizadas. The Mob, 1952 de Robert Parrish o Party Girl, 1958 de Nicholas Ray son buenos ejemplos. Podemos decir también que The Big Combo, de 1955 sigue este camino, siendo una muestra palpable de cómo respiraba el underworld USA durante esta década.

La historia comienza con la acción en marcha. Un ring de boxeo, dos callejones, una rubia y dos matones a sueldo: Mingo (Holliman) y Fante (Cleef), Fante y Mingo, dos caras de una misma moneda que comparten cama detrás de las cámaras. Trabajan para Mr. Brown (Conte), un gangster bien parecido y que, como asegura él mismo “escaló cambiando agallas por dinero e influencias”. Tras su pista lleva meses el Lt. Diamond (Wilde) -sí, un apellido demasiado caro-. Sin resultados. Las asignaciones económicas se acaban; la ciudad no puede permitirse un Departamento que gaste más de lo que ellos pagan. Diamond, que a estas alturas ha hecho de Mr. Brown una cuestión personal, parece derrumbarse: cree estar enamorado de la chica del gangster, tiene pistas que le llevan a ningún lado y es torturado con utensilios para discapacitados…y todo esto por poco más de noventa bucks a la semana. Vaya panorama.

 

Desesperación. Encontramos a un Diamond obesionado por la caida de Brown. Su motivación no es vocacional. Lucha contra su poder, que es mucho. Influencia, sexo, dinero, negocios…todo es brillante en the boss, una figura egocéntrica, narcisista y criminal que procura dominar su imperio sin mancharse las manos de sangre. Pero todo cambia con un nombre: Alice (Helen Walker). Antigua esposa de Brown, Diamond decide investigar sobre ella, poniendo en la cuerda floja al gangster. A partir de aquí, la tormenta: Rita (Helene Stanton), una streapper que Diamond visita con frecuencia, es asesinada por Mingo y Fante, Fante y Mingo cuando por error intentan liquidar al lieutenant. Joe McClure (Donlevy), el segundo de a bordo de Brown, también es asesinado mientras intentaba aprovechar la situación para dar un golpe de estado. Sí, también lo hacen Mingo y Fante, Fante y Mingo. Acorralados por la policía, con unos cuantos asesinatos a cuestas, los matones, los inseparables matones, también pasan a mejor vida. Brown, de forma vil y rastrea, acaba con ellos en uno de esos momentos que hacen el incorporarse al asiento una necesidad. En el puerto, en los muelles, con un faro como testigo y con la oscuridad amenazando, la historia de Brown llega a su fin. Ayudado por Susan Lowell (Jean Wallace), la chica del boss, Diamond vence y lleva Brown ante la justicia. La vida del bueno, aunque jodida, también tiene recompensa. En el plano final el teniente camina junto a Susan aunque todos sabemos que las lágrimas fueron para Rita, la hermosa cabaretera.

 

Es curioso como aparece el Lt. Diamond en la película: de espaldas, en un plano largo, donde se nos oculta el rostro de un policía hundido, representante de una institución impotente ante el crimen organizado. Un crimen organizado violento, sádico y que no rehusa de cualquier método para alcanzar sus objetivos. Ante esto, Lewis no se esconde. Abre su objetivo y nos adentra en el laberinto oscuro y peligroso de la gran ciudad. La fotografía, excepcional, de John Alton, sirve de marco perfecto a este mundo putrefacto. Sólo hay dos extremos, la luz y la oscuridad. Los personajes se deslizan por los contraluces y los segundos planos esperando que una bala se cruce en su camino. Porque la esperan, todos la esperan. Escenas poderosas y sexo explícito, tanto físico –oral, homosexual, ocasional- como insinuado -Rita: “Rufianes, detectives… no nos importa a qué se dedican…Sino cómo hacen el amor”- saltan sobre la censura para convertirse en uno de los noir más políticamente incorrectos de la década.

 

Acompaña al film una música fantástica de David Raksin que se ensambla perfectamente con las atmósfera creada por la fotografía de Alton. Un jazz deprimente te agarra del pescuezo y te ahoga mientras que los personajes, contigo, dejan de respirar uno a uno. Si decimos que The Big Combo es una de las muestras estéticas más brillantes que ha dado el cine negro, no estaremos diciendo ninguna barbaridad. Todo esto, también, gracias al marco narrativo que impone Phillip Yordan en su guión. Una estructura familiar y cercana -poli bueno que quiere llevar al malo ante la justicia- permite a Lewis centrarse en toda esa fisicidad que emana cada plano y hacer que el espectador sufra la violencia por la que se arrastran los protagonistas.

 

Los protagonistas

El dandy: Mr. Brown

El bueno: Lt. Diamond

La femme fatale: Rita

Los villanos: Fante y Mingo

 

Frases para la historia

Mr Brown: “El primero es el primero, el sugundo no es nadie”

Rita: “Rufianes, detectives… no nos importa a qué se dedican…Sino cómo hacen el amor”

Mr. Brown: “escalé cambiando agallas por dinero e influencias”

 

Ficha FA

Ficha IMDB

Fuentes: Encyclopedia of Film Noir, Geoff Mayer and Brian McDonnell. El cine negro, de Noël Simsolo

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